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jueves, 2 de mayo de 2013

Colectivo Mujeres Desnudando. La realidad de las mujeres en Aysén, Coyhaique“Construyendo un Nuevo Tiempo para las Mujeres”

Una Mirada  desde el Activismofrente a la VIF


La Violencia Intra Familiar en la región de Aysén se da en un contexto cultural Patagón-Gaucho basado en el predominio de la masculinidad construida en solitario. La historia nos habla de que la región de Aysén fue poblada y construida por “hombres solos”. (Además la región a presentado históricamente, un índice de masculinidad mayor que el de otras regiones, es decir, hay mas hombres que mujeres).

Esto es interesante, toda vez que prácticamente no existe un sentido de comunidad, de proyectos conjuntos etc. Acá se valora al individuo, sus capacidades de enfrentar la adversidad, el frio extremo, el aislamiento etc. yesta conducta en solitario sin pedir ayuda.


A partir de mediados de enero del 2012 se gesta el “Movimiento Social Aysén tu Problema es mi Problema”, siendo febrero y marzo meses álgidos donde los/as patagones/as exigían demandas a un gobierno que no había cumplido conlas necesidades de aiseninos/as  (Combustible, educación, salud etc.). Es por eso que fue una sorpresa lo que ocurrió con el movimiento, porque genero sinergia, asociaciones, y colaboración nunca antes vivida en una sociedad individualista como esta. En este contexto social es que el problema de VIF se aborda  desde la afectada con suerte desde la pareja. Esta visualización de la VIF como una problemática personal y no social hace que la gente no se interese por el tema, de hecho ninguna de las demandas del Movimiento Social tuvieron que ver con la seguridad de mujeres y niñas, aun cuando la región tiene los índices más alto anivel país de abuso sexual (Otro flagelo en esta región). Creemos que hay mucho camino que recorrer en materia de sensibilización y fundamentalmente, debemos romper con el paradigma del individualismo que esta tan arraigado en nuestra cultura patagona y avanzar hacia una mirada colectiva que nos permita construir una sociedad involucrada.

  Con esta mirada tenemos además que Aysén es una región cuya característica territorial es geográficamente  dispersa lo que genera un aislamiento de los pueblos,  es así como en los sectores  donde han ocurrido femicidios en los últimos años, nos percatamos de la nula respuesta de las comunidades sobre este tema, hemos sido testigos en conversatorios (encuentros) que la violencia  domestica y de género no se ve como una falta ni delito, sino que corresponde  a conductas normalizadas y  validadas en lo  mas intimo de las relaciones y se mantienen ahí,  con eso las victimas son invisibilizadas y en  caso que la comunidad este al tanto de que sucede, no hay una respuesta que preste ayuda a las victimas, a modo de ejemplo mujeres que denuncian VIF en la comisaría  se les indica que vuelva a la casa" ya se le pasara al marido", estas situaciones pasan generalmente en comunidades pequeñas donde toda la población se conoce.  En estas condiciones  es muy difícil abordar la violencia, pero también somos testigos de que si este tema se habla en un espacio donde las mujeres estén enconfianza y una les entregue la información de cuando soy victima, las mujeres dan cuenta de que si existe la violencia y que el machismo exacerbado en estas comunidades es lo que  hace que no se vea como tal.

Machismo que se manifiesta también institucionalmente al no agilizar búsqueda de desparecidas, como es el caso de María Enedina Vargas Álvarez con 8 meses de embarazo se encuentra desaparecida desde fines de febrero, esto ocurrió en Puerto Aysén hasta hoy las diligencias institucionales no tienen resultados de que paso con nuestra compañera. 

En julio del 2012 Puerto Aysén matan en su casa a Carmen Montiel Rebhein, homicidio que aun no ha sido esclarecido

Machismo que se observa a la nula sensibilidad de la comunidad con la violencia que sufren mujeres y niñas en Aysén, cuando tenemosmujeres victima de violencia con resultado fatal, mueren degolladas,acuchilladas etc., como es el caso de Carolina Chiguay Legue, 25 años, según el relato de su madre su hija había sido raptada por el agresor logra escapar y el victimario la mata a unas cuadras de su casa, lo mas terrible es que nuestra compañera pidió auxilio y nadie la socorrió, la gente tiene normalizada que no se hacen parte porque es un “problema de pareja”, había denuncia a carabineros a las cuales hicimos seguimiento, ya que en el momento del juicio no aparecen estas denuncias. Emplazamos al SERNAM y la directora no da respuesta contundente al respecto, todo es desde lo técnico (juicio) y en absoluto resguardo de toda la información que manejan.

Caso Chile Chico, en febrero muere a manos de su pareja Paula Muñoz Márquez de 26 años, el sujeto la acorrala ella pide auxilio y nadie es capaz de intervenir finalmente las consecuencias para nuestra compañera son fatales. Consideremos además que en todos los casos hay hijos menores que quedan en total desamparo (otro tipo de violencia).

En Coyhaique el fin de semana pasado un agresor estuvo horas, sí dije horas tirando piedras en la casa de acogida para victimas de violencia, rompióla reja de protección, grito hasta que se canso y se fue, carabineros había sido alertado por una vecina y apareció después que el sujeto ya no estaba,  llama la atención saber que la comunidad nose hizo parte del problema social y la tardanza de carabineros para llegar al lugar de los hechos.

Aquí nos queremos detener para preguntarnos que hace que la Violencia IntraFamiliar se vea normalizada, insensibilizada de nula empatía con victimas departe de la sociedad.

Acaso nuestras campañas son dirigidas solo a mujeres y mujeres además sensibilizadas con la problemática?

No hemos a bordado de manera ampliada la Violencia en contra de lasmujeres y niñas con toda la sociedad?

Que tenemos que hacer para involucrar a una sociedad ciega, sorda ymuda frente  a este flagelo?

Somos nosotras y solo nosotras embarcadas en este activismo de losderechos humanos de las mujeres?

Hay que educar desde la primera infancia?

Que  pasa con la información, concientización, sensibilización, educación entre pares ¿esta mal enfocada, queen temas de tal importancia como es la vida primer derecho humano fundamentalen las personas,  no se ve involucrada ala sociedad?

Desde la institucionalidad que hay que hacer para que finalmenteapliquen bien la Protección a  Victimasde Violencia Domestica y Sexual.

Faltan leyes y que leyes o nuevamente modificar la ley?


Propuestas frente a la VIF 2013
Campaña comunicacional, crear redes mas estable dentro denuestra región
Formación de grupos de auto ayuda, involucrando a la comunidad engeneral
Instalar redes en Chile Chico yCerro Castillo, entrevista con familiares de Paula.
Acción urbana Coyhaique, entregainformación.
Propiciar la participación demujeres en la marcha del 25 de noviembre, “DIA INTERNACIONAL DE LA NO VIOLENCIACONTRA LAS MUJERES”

jueves, 4 de abril de 2013

Todavía hay mucho que hacer


Por Gisele Feldman

Muchas veces escuchamos que nuestro país tiene como meta alcanzar el desarrollo en esta década. Uno de los componentes que determina el nivel de desarrollo del país es el ingreso per cápita y para aumentarlo se requiere generar nuevas fuentes de trabajo e incorporar mas personas al mercado. De acuerdo a la última cifra del INE, la tasa de participación femenina en el mercado laboral chileno aumentó a 44,5%. Un avance, pero si nos comparamos con los países de la OCDE, estamos en el penúltimo lugar del ránking.

Las mujeres somos más de la mitad de la población chilena y damos luz al 100% de ella. Sin embargo, si hacemos el mismo trabajo que un hombre sólo recibimos una fracción del sueldo que él recibe y de acuerdo a encuestas Adimark GfK las brechas salariales persisten o aumentan.

Hagan la prueba de preguntarle a un curso de niños de primero básico cuántos quieren ser presidente de Chile y verán que, en promedio, la misma proporción respecto a la población de niños y niñas van a levantar sus manos. Pero si se hace la misma pregunta a adolescentes, es como si las mujeres perdieran interés en liderar a medida que crecen. Lo curioso es que en términos académicos las mujeres destacamos igual o más que los hombres, pero al momento de levantar la voz y darnos a escuchar la situación se revierte.

Piensa en los regalos que recibías en tus cumpleaños de adolescente, si eres mujer, ropa y maquillaje, si eres hombre; libros, tecnología, herramientas para construir un mundo mejor. Un hombre crece con el mensaje que debe ser mejor…definitivamente mejor, al menos, que la mujer que elija para tener a “su lado” como esposa o compañera de trabajo. Y algunos hasta se toman atribuciones que en cualquier país desarrollado serían causal de destitución, como fue el caso de la declaración del ex-alcalde de Independencia Antonio Garrido. Este personaje desprestigió a su propio compañero de partido sólo por el hecho de ser mujer diciendo "la Lily Pérez ya está vieja, va a haber que traerla al hogar de ancianos acá en (la calle) Vivaceta" siendo que ella es más de 10 años menor que él. Luego de la declaración agregó el broche de oro diciendo "Yo soy machote, machote, y me encantan las mujeres, aunque tenga 60 años". Sin importar cuántos logros tiene una mujer en su vida, siempre recibirá comentarios sobre cómo se ve. lo hemos visto amplificado en el caso de la ministra del SERNAM, Camila Vallejos y la ex-Presidenta Michelle Bachelet.

¿Qué son estos constructos sociales que llevan a las niñas a no aspirar a ser lideres como sus compañeros varones? ¿Qué podemos hacer para que más mujeres quieran incorporarse a la fuerza de trabajo, salir de sus hogares para emprender, participar en el mercado laboral, traer un ingreso adicional al hogar, liderar empresas, comunidades, proyectos, enseñar, lo que sea que nos impulse a alcanzar el desarrollo en los próximos años?
Sabemos que la esfera pública es un escenario complejo para la mujer en una cultura machista como la chilena. Una forma de lograr la igualdad de oportunidades que las mujeres necesitamos es que ciertas responsabilidades que hoy recaen únicamente en la mujer sean enfrentadas por hombres y mujeres, es decir, por la sociedad. Por ejemplo, legislar sobre el hecho de que cualquier empresa con más de 20 trabajadores, sin importar su género deba contar con sala cuna. Existen diferencias biológicas significativas entre hombres y mujeres, de eso no cabe duda, pero tenemos que entender que más allá de amamantar, no hay razón para que la responsabilidad de un hijo recaiga sólo en uno de los progenitores.
En un país desarrollado un líder público es sancionado socialmente si emite comentarios como los del alcalde de Independencia respecto a Lily Pérez o el Diputado Moreira respecto a Camila Vallejos, hoy tenemos el deber de alzar nuestra voz y manifestarnos, especialmente en las redes sociales que amplifican nuestras voces. Tenemos que lanzar un #novotoporél para todos los líderes políticos que emitan comentarios que menosprecien el verdadero valor de las mujeres y un #nolocompro para productos que hagan publicidad sexista.

El mundo mira con admiración a Chile, destaca nuestra estable economía, la hazaña de los mineros, la transición a la democracia, la belleza de nuestro paisaje y el hecho de haber tenido la primera mujer presidenta en Sudamérica. Si queremos construir una sociedad donde las mujeres tengan igualdad de oportunidades y las niñas también sueñen con ser líderes, debemos empezar por generar las condiciones para que lo que se espere de una mujer en términos profesionales y los incentivos que se le den a esa niña mientras crezca sean iguales a los que se le darían a un niño.

No podemos tolerar que nos traten como objetos o entes reproductivos, porque Chile nos necesita para ser un país desarrollado y nosotras necesitamos de la sociedad chilena para sentirnos orgullosas de nuestro país.

Link campaña Andrés Velasco: http://andresvelasco.wpengine.com/columnas/todavia-hay-mucho-por-hacer/

lunes, 25 de marzo de 2013

Misoginia e Islamofobia en Nombre de Amina

Por Brigitte Vasallo



En numerosas ocasiones mis compañeras de Red Musulmanas me han
explicado con amargura de qué manera su voz es silenciada tanto por
los feminismos hegemónicos, que desacreditan su visión feminista en
tanto que atravesada por la fe, como por los sectores ortodoxos del
islam, que las consideran demasiado revolucionarias. Estos últimos
días he podido vivir en primera persona su situación y darme cuenta de
que el problema es aún más grave e incluye el machismo más rancio, la
islamofobia y el odio intercultural.El viernes 22 de marzo vimos
circular por la redes una noticia espeluznante de una fatua
condenatoria sobre una miembro tunecina del grupo feminista Femen:
“Amina será flagelada y lapidada hasta morir por aparecer en topless”
. En seguida nos saltaron todas las alarmas: ¿cómo puede morir
lapidada si en Túnez no existe tal pena?


Nos pusimos manos a la obra para tratar de entender la situación y en
apenas dos clicks descubrimos lo que los periódicos sensacionalistas
no habían tenido intención alguna de descubrir: la fatua no era tal
fatua sino las declaraciones misóginas de un radical mediatizado. Que
en Tunez, dicho sea de paso, ni siendo fatua hubiesen tenido valor
legal alguno. (Podéis leer el manifiesto completo aquí)


Mi cuerpo es Mío… y de Femen


Desde Facebook, Femen reaccionaba así a nuestro manifiesto:

“Seguramente muchas de nosotras hemos leído sobre el caso de Amina, la
joven de Túnez condenada a muerte para publicar una foto en la que
aparecía con los pechos a la vista y con la frase ‘mi cuerpo es mío y
de nadie más’ escrita a su torso. Pues bien, a pesar de la poca
información que teníamos de su caso, decidimos unirnos a ella
repitiendo su acción. Hoy leemos que en realidad esta condena no es
oficial y que la pena de muerto en Túnez fue abolida al 2011, aunque
es posible que la Amina sea condenada a una pena de prisión. Nos
alegramos de que la noticía no sea cierta en toda su totalidad, pero
igualmente, como la Amina tantas y tantas mujeres sufrimos la
represión del patriarcado. Por eso, porque reivindicamos nuestro
derecho a ser propietarias de nuestro cuerpo, apoyamos la iniciativa
animando a que todas vosotros os unaís también!”


Por un lado, Femen afirma apoyar total y radicalmente el feminismo.
Pero por otro tiene ante sí el manifiesto de un grupo feminista (Red
Musulmanas) y pasa por encima como si fuese una mera nota a pie de
página. Como si fuese la palabra de alguien que no merece ser
escuchado. Esto forma parte de lo que se ha denunciado en numerosas
ocasiones como la mirada colonial de los feminismos hegemónicos
(“blanco, burgués, eurocéntrico e institucional”, en palabras de la
feminista musulmana Natalia Andújar) que  se creen en disposición de
decidir qué acción feminista es digna de considerarse como tal, qué
formas de feminismo tienen derecho a existir y qué propuestas de
futuro en femenino son legítimas y cuáles no. El manifiesto de Red
Musulmanas se posiciona claramente desde el primer párrafo:


“Desde Red Musulmanas queremos manifestar ante todo nuestro entero
apoyo a la joven y a todas las formas de protesta pacíficas contra el
patriarcado, una lucha en la que nos inscribimos por completo. Las
mujeres debemos recuperar la propiedad de nuestro cuerpo ya sea para
mostrarlo o para cubrirlo en un ejercicio irrenunciable de
recuperación de nuestra Matria potestad”.


Sin embargo, Femen no lo recoge, no se solidariza, no apoya a Red
Musulmanas ni se hace eco. No le interesa que un grupo de feministas
musulmanas reivindiquen la matria potestad de sus cuerpos.

Retomemos esta frase: ¿a Femen no le interesa que un grupo de
feministas musulmanas reivindiquen la Matria potestad de sus cuerpos?

Como afirma Vanessa Rivera: “La gran mayoría de las personas no nos
escuchan. Se pone información a su disposición pero insisten en
negarla como mentira y propaganda. Sólo les sirve la información que
alimenta sus estereotipos. Se repitió mucho que las musulmanas
hacíamos propaganda y limpieza de imagen del Islam en Facebook. Esto a
pesar que no somos dueñas de CNN, Fox News, Televisa, ni controlamos
el Facebook o el twitter”.


Mi Ombligo y Yo Como Modelo del Mundo

Hay una contradicción terrible en el apoyo incondicional a Amina y el
“ninguneamiento” del manifiesto de Red Musulmanas pero, tranquilas,
esa contracción tiene un nombre: Colonialismo Epistemológico.

“El concepto de poscolonialismo que retomamos de estas propuestas
teóricas se refiere no al momento político e histórico desde donde
escriben algunos de los autores que integran esta corriente
intelectual, sino a su propuesta epistemológica de descolonizar el
conocimiento y develar la manera en que las representaciones textuales
de aquellos sujetos sociales –construidos como “los otros” en
distintos contextos geográficos e históricos — se convierten en una
forma de colonialismo discursivo que no sólo da cuenta de una realidad
sino que la construye. Podríamos decir entonces que el adjetivo de
poscoloniales se refiere a una aspiración descolonizadora del
conocimiento producido desde el Sur, más que a los procesos de
descolonización política que se dieron en Africa y Asia, de donde son
originarios algunos de los principales representantes de esta
corriente”


Lo que tenemos en cuenta es el gesto de Amina porque es un gesto
reconocible. Enseñar los pechos lo entendemos. Es un gesto de
liberación y ni siquiera nos ponemos a pensar que es un gesto
plenamente cultural que no tendría connotación alguna, por ejemplo,
entre las mujeres himba de Namibia. No es un gesto universal, no es la
única manera ni es el único código. Ni siquiera, pero eso ya es una
opinión personal, me parece el gesto más interesante: Mi cuerpo es
mío, sí, pero estoy hasta el coño (sí) de que la batalla se reduzca a
mi cuerpo, cuando mi mente, nuestras mentes, están mucho más
colonizadas aún que nuestros pechos o nuestras altamente colonizadas
caderas.


Leer el Corán con mirada de género nos parece rarísimo y,
directamente, lo rechazamos. Ni se nos ocurre pensar que no tenemos ni
idea de qué significa leer el Corán con mirada de género. Que a menudo
no tenemos ni idea de nada que tenga un mínimo significado en el
islam, más allá de los actos de los radicales islamistas. Pero nos da
igual. ¿Para qué perder el tiempo tratando de entender cuándo podemos
montar una guerra cibernética desde nuestras confortables casas,
sintiendo que estamos salvando el mundo en cada click y sin poner ni
una de nuestros valiosos pezones en riesgo alguno


Pues os voy a dar un buen motivo: porque si realmente nos importa
Amina deberíamos empoderar mucho más a las mujeres y mucho menos al
misógino radical.


Cria cuervos…

Suena fatal, lo sé, pero el Ulema y Femen están trabajando en este
caso en la misma dirección. Uno propone matar a la chica, a la cabeza
de turca, las otras silencian las voces que podrían lograr el cambio,
las voces que están trabajando para que Amina pueda enseñar lo que le
dé la gana. ¿No están imponiendo ambas su propia visión sobre lo que
debe ser una mujer? ¿No están ambos ejerciendo violencia patriarcal?


(Dejadme aquí que haga otro inciso: el ulema pide sangre y Femen están
actuando bajo una preocupación legítima por la seguridad de la chica.
Vale: no pongo en duda la buena voluntad de Femen, pero el infierno
está lleno de buenas voluntariosas. Ante la gravedad de una amenaza de
muerte no se lanza una campaña internacional sin ton ni son. “A pesar
de la poca información que tenemos del caso” dicen, y se quedan tan a
gusto.


En estos ciber-tiempos, querer es poder. Basta con poner “Feminismo
Tunecino” en google para encontrar direcciones de mujeres que conocen
el terreno y podrían haber aconsejado sobre la mejor manera de
gestionar el asunto para salvaguardar, precisamente, la seguridad de
Amina. Pero ¿vamos nosotras a rebajarnos a pedir opinión a las
feministas subalternas? También entidades como Amnistia Internacional
o Human Rights Watch podrían haber aconsejado de qué manera actuar.
Pero tal vez nos interesemos más nosotras mismas y nuestras propias
ilusiones de guerrilla libertadora que la propia seguridad de Amina.


En México, el ex diputado Fernández Noroña convocó una manifestación
sin tan siquiera consultar con la embajada de Túnez sobre la veracidad
de las informaciones, manifestación que desconvocó al recibir el
comunicado de Red Musulmanas. Hemos de decir que nuestras palabras
tampoco las ha contrastado ni se ha puesto en contacto con nosotras.)

Quién ha salido ganando con todo esto es el ulema, sin duda alguna.
Imaginemos por un instante que cualquier cosa que dijésemos tuviese
repercusión internacional y fuese interpretado por la prensa como una
sentencia legal. Es el sueño de toda bloguera, ¡ser influyente a nivel
internacional! Lo que hizo fue un comentario misógino y violento en un
medio local y quién le ha dado categoría de fatua es la prensa
internacional y las campañas virales. Eso se llama empoderar. Estamos
empoderando a un radical misógino ¿estamos locas o qué?

No, no lo estamos. Porque esto también tiene nombre: se llama Islamofobia.


#islamwontwin

Este es uno de los fantásticos hashtag que los y las feministas del
pajarito montaron en un plis plas. Islam wont win: el islam no ganará.
Para explicar lo que contiene esta frase, desde luego, hacen falta
mucho más que 140 caracteres. El Islam contra Amina es un falso
debate, además, muy peligroso. Amina, empecemos por ahí, posiblemente
es musulmana. No necesariamente, pero a poca gente se le ha ocurrido
pensar que así sea. Eliminamos de un plumazo la posibilidad de ser
musulmana y feminista, son dos palabras que no nos encajan juntas.
Bien.



Pero hay otra cosa casi más grave: decidimos de otro plumazo, de un
click, qué es el Islam. Y, atención, decidimos que quien sabe
realmente qué es el Islam es el ulema de las narices. Cuando decimos
“el Islam no ganará” nos estamos refiriendo a él, al radical, al
islamismo. Nosotras mismas estamos dando representatividad a los
radicales, dándoles una autoridad que ni tienen ni deberían tener.
Nadie ha dicho que el comunicado de Red Musulmanas sea una fatua,
nadie le ha dado semejante autoridad. Puestas a inventar, podríamos
inventar a nuestro favor, al menos.  ¿En base a qué estamos decidiendo
qué es y qué no es el islam? ¿Con qué derecho? Y, sobre todo, ¿con qué
intención? ¿hay alguna estrategia de futuro ahí detrás o simplemente
escupiendo al cielo?


Así Perdemos Todas y Todos


Con este juego estúpido perdemos todas.

Pierde Amina, sin duda, cuya foto era una entre miles y de repente se
ha convertido en el centro de una campaña antimusulmana y antitunecina
.

Perdemos las mujeres en concreto y los y las feministas en general,
pues una vez más la voz de un hombre cualquiera vale mucho más que los
gritos de todas nosotras juntas.

Y pierden, por supuesto, las feministas musulmanas, a las que dedico
este artículo. He pasado todo el fin de semana viviendo en directo la
lucha de Natalia Andújar, Laure Quiroga, Nur-as-Sufiya o Vanessa
Rivera atrapadas entre los fuegos cruzados de esa extraña pareja que
hacen el patriarcado y la islamofobia. Ellas, mujeres, han tenido que
soportar las iras de mucha gente subida al carro del feminismo para
dar rienda suelta a sus odios culturales y su violencia, sí, misógina:


“Ramon Salcedo commented on Comunicado de Red Musulmanas: Pechos y Fatuas

Se ve que eres de la cuerda del fanático de los latigazos y la
lapidación y quereis aplicar en Tunez lo de ….. “a la mujer en la
casa….y con la pata quebrada”, gracias a personajes como tu… así os
luce el pelo nazi que llevais en vuestros genes que os creeis por
encima del bien y del mal, pero sólo sois pura escoria”

O esta:

“Musulmanconorgullo dijo: Usted no es musulmana es una comunista
convertida es asi y en tal caso de ke lo sea sale de lo ke es el islam
al defender a una puta”

Éste es el verdadero campo de batalla, y os pondría miles de ejemplos
sucedidos durante este fin de semana. Éstas son las voces que
realmente molestan y que irritan a ambos sectores que se creen
opuestos. En el caso de Amina se han dado la mano la misoginia más
repugnante con la Islamofobia más incendiaria, el machismo
generalizado, la xenofobia y el racismo. Lo mejor de cada casa, vamos.

Por eso el manifiesto de Red Musulmanas y todas las personas que se
han hecho eco de él representan la única opción de futuro posible. O
nos hundimos en un pozo de odio irracional o buscamos las zonas de
entendimiento, que son muchísimas si queremos verlas. O dejamos que
los extremos se junten o nos juntamos todas las demás para trabajar
mano a mano. “Ladran, luego cabalgamos” dice la sabiduría popular.
Chicas, nunca me he sentido tan orgullosa de formar parte de esto como
en los últimos días. Gracias por la lección que estáis dando y por
manteneros firmes en la periferia

jueves, 14 de marzo de 2013

Las series de nuestra infancia y los mandatos de género


martes, 11 de diciembre de 2012

ESPAñA
http://www.unitedexplanations.org
Desde hace décadas la televisión es el medio de comunicación de masas con mayor alcance y mayor capacidad de conformación de opinión pública, así como fuente de información, entretenimiento y consolidación de valores sociales. Por consiguiente, su relevancia en cuanto al tratamiento de las mujeres, la perpetuación de roles y la educación en igualdad es indiscutible. Su grado de influencia es excepcional por ser el medio más consumido por la ciudadanía.
Pero, ¿realmente los canales de televisión tienen intención de asumir un papel responsable en la construcción de un nuevo orden social más igualitario? ¿Qué sucede con las series de dibujos animados? ¿Qué valores culturales y educativos transmiten a la población infantil? ¿Qué relación tienen con los roles de género? ¿Qué canon imponen? ¿Somos conscientes de los mandatos de género que se transmiten a través de la programación infantil? Este artículo es precisamente un ejercicio de memoria, reflexión y autoconciencia. Un acercamiento a aquellas series de dibujos de mi infancia, de la infancia de todos/as aquellos/as que nacimos en los 80 (e incluso antes) y que socializamos y naturalizamos determinados modelos de conducta de lo que se espera socialmente de cada sexo, de lo que se supone que debe ser un hombre y una mujer y cómo deben comportarse.
¿Qué es un mandato de género?
En el caso de las mujeres entendemos por mandato de género todas aquellas normas tácitas relacionadas con el estereotipo de feminidad tradicional imperante que tienen que ver con actividades, con emociones y con relaciones de poder.

Teniendo en cuenta esos mandatos (Lagarde, 1999; Rebollo, 2004), las mujeres debemos…
…ser bellas, vulnerables y sumisas;
…cuidar y salvaguardar el bienestar ajeno;
…situar nuestro núcleo vital en el amor (o más bien en la necesidad afectiva) y en la maternidad;
…comportarnos como seres dependientes que necesitan un hombre para sentirse completos;
…sobredimensionar todo lo relacionado con lo emocional.

En la tabla elaborada por Clara Urbano Molina, técnica de Educación y Sensibilización de Iepala (Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África), encontramos una clara relación de los mandatos de género más comunes a los que nos enfrentamos mujeres y hombres y que se reproducen continuamente en la programación infantil.
Estos mandatos colocan a las mujeres en una situación de subordinación absoluta respecto al varón que las lleva en muchas ocasiones a olvidarse de sí mismas, a tener problemas de autoestima y ansiedad si no cumplen con todo lo requerido por el sistema, y a ocultar su verdadera identidad y sentir culpa y vergüenza cuando transgreden dichos mandatos.

¿Cómo se reproducen estos mandatos en la programación infantil?
En la vida de una mujer tienen gran influencia los medios de comunicación como factor de socialización y por ello cuesta más reconocer que crecemos bombardeadas por conductas estereotipadas y sexistas. Las series de nuestra infancia como “Dragon Ball”, “Las Tortugas Ninja”, “Caballeros del Zodiaco”, “Campeones”, “Dartacán y los tres mosqueperros”, “La vuelta al mundo de Willy Fog”, “Dragones y Mazmorras”, “Scooby Doo”, “Los Pitufos”, “Campeones”, “David, el Gnomo”, “Los Osos Gummies”, “Los Picapiedra” o “Los Trotamúsicos” (protagonizadas casi exclusivamente por varones –aunque fueran animales personificados–) u otras  protagonizadas por personajes femeninos como “Heidi”, “Candy Candy”, “La Aldea del Arce” o “Bésame Licia” lanzaban estereotipos de feminidad constantes e ideas sobre el amor romántico que aceptamos durante mucho tiempo.

Por suerte, aunque no eran muchos los modelos disidentes que escapaban a los arquetipos tradicionales de feminidad, siempre podían encontrarse grietas, incluso en el cine y la literatura, para identificarse con personajes de niñas y mujeres que transgredían las normas y que enfrentaban los roles tradicionales asignados, personajes emprendedores e independientes como Jo ―la hija escritora de “Mujercitas” de Louisa May Alcott―, Momo, Ana de las Tejas Verdes, Mafalda, Punky Brewster, Pippi Långstrump, la pequeña Lulú o las protagonistas de “Fuego Salvaje” y “Mofli, el último koala”. Por desgracia, tal como podemos comprobar en dichas series, si una mujer o una niña no se adapta a los mandatos sociales y decide infringir la norma seguramente será tachada de loca o de excéntrica y vista como la oveja que ha escapado del redil y que debe ser “reeducada”.

Mucho por hacer…
La realidad no ha cambiado demasiado. En 1997, Bill Hendrick publicó en el New York Times y el Clarín de Argentina un artículo titulado “Estudio Sobre Dibujos Animados: Tan sexistas como hace treinta años” donde escribió lo siguiente: “Es posible que las mujeres hayan recorrido un largo camino desde los días de Betty Boop, pero aún siguen siendo mostradas como estúpidas en los dibujos animados que aparecen por televisión”.
La programación infantil continúa sin representar la complejidad y diversidad de género existente en nuestra sociedad. Aún son muchas las desigualdades por desvelar y transformar en los medios de comunicación, pero existen formas de romper con los estereotipos y generar nuevos productos de entretenimiento educativo para la infancia. La televisión sigue necesitada de más personajes femeninos que representen a mujeres reales, inteligentes, autónomas, empoderadas, cuya belleza y coquetería no sea su virtud principal.
Porque en el mundo real las mujeres no somos estereotipos: no somos bombas sexuales como Betty Boop ni candorosas, frágiles e insípidas jovencitas de ojos vidriosos a lo Candy, ni amas de casa abnegadas como Vilma… Ya lo decía Pippi: “¡Cuando sea mayor seré pirata! ¿Y vosotros?”. Porque somos mucho más que un arquetipo machista. Somos científicas, investigadoras, políticas, escritoras, ganaderas, jinetes, submarinistas, policías, deportistas, viajeras intrépidas, periodistas, chefs, cineastas, arqueólogas y… ¿por qué no? ¡Piratas! Somos las auténticas protagonistas de nuestra historia, el sujeto activo de la acción; nos sentimos completas sin necesidad de tener pareja; hermosas y seguras sin necesidad de llevar un vestido ajustado o unos tacones de vértigo para convertirnos en el objeto de deseo de otros; libres y dueñas de nuestro cuerpo y de nuestras decisiones para mantener relaciones afectivas simétricas y para alcanzar nuestros sueños y luchar por nuestros ideales.