sábado, 26 de febrero de 2011

Leticia en el pais de la Clandestinidad: Crónica de un aborto en Chile

Este articulo cuenta la odisea de una joven mujer que aborta, da luces sobre cómo la pasan las más de 160.000 mujeres que abortan cada año en Chile.

Curiosamente en países donde el aborto está despenalizado y hay un mayor acceso a una educación sexual de calidad, es menos común que en Chile.

Los cientos de miles de mujeres que han abortado, se consideran excepción y no (como son) una minoría inmensa, que si se organizara en contra de la indignidad de la clandestinidad y el trauma que este significa, cambiarían la legislación en Chile, porque si pensamos en las 160.000 anuales desde el 2000, pasamos del millón y medio de VOTOS.

Finalmente es terrible pensar que la ciudadanía de las mujeres llega hasta la concepción, hasta allí llega su libertad, entonces el derecho a la vida del feto (por inviable que sea) se protege por sobre la vida de la madre quien pierde sus derechos, pero no sus deberes. Paralelamente no se protege al mismo feto después de nacer, no se le provee de educación de calidad, ni se apoya a la mujer en la crianza, es decir el feto es sagrado, pero al parecer el niño o la niña no es siquiera relevante.

Crónica

Leticia, es una joven mujer, ella sabe que su último ciclo fue el 19 de Noviembre de 2010 y que se atraso, pero no le dio importancia, pues siempre fue irregular así que era probable que ni se enterara de que estaba embarazada, pero curiosamente su cuerpo encontró maneras nada simbólicas de avisarle a través de sueños, que compartió con amigas.

Finalmente su hermana le aconsejo: “mira sabemos que no estás embarazada, pero por tranquilidad hazte un test”… se lo hizo y no quedo nada de tranquila.

La Primera Ecografía

El 23 de Diciembre Leticia se hizo una ecografía en el lugar más barato que encontró, pues no tiene cobertura de salud, ella estaba muy consternada, deseaba que fuera una falsa alarma y a la vez estaba aterrada de escucharle los latidos al feto.

Ya había decidido que en su situación económica no podía permitirse tener una guagua, sin embargo le preocupaba ser capaz de poder concebir en el futuro, cuando pudiera mantenerla. Fernando, el otro progenitor, era un amigo con ventaja, sin fondos y con otra guagua que mantener.

Leticia aprecio el tacto del hombre que le hizo la resonancia, primero le hablo de lo bien que se veía “su guagüita” y luego al escucharla llorar, cambio el lenguaje y hablo del feto.

Aterrador Internet

Paralelamente Leticia empezó una investigación por Internet, y le costó mantener la calma, pues las primeras 20 páginas que hablan del misoprostol dicen cosas tremendas para aterrar a las mujeres en su situación, dicen cosas tan descabelladas como “que el útero te va explotar”, después de un rato encontró otras páginas con contactos para comprar el misoprostol.

En ese momento habla con Fernando por teléfono y le cuenta, él se asusta y se altera, y va a ver a Leticia, cuando se encuentran se abrazan y Fernando le dice que la va apoyar en lo que decida, y cuando ella le comunica que planea abortar, el expresa alivio.

En conjunto juntan el dinero necesario, y van a ver al contacto que encontraron en internet que les vendería el misoprostol.

Información útil

Leticia quien había encontrado información por internet, llamo al servicio telefónico chileno “aborto información segura”[i] y se asesoro en otras fuentes de confianza. Leticia estaba confundida, pues la información desde las fuentes que le inspiraban confianza y la información que le daban las vendedoras era bastante diferente, sin embargo la clandestinidad la tenia sin mayores opciones que confiar en quien le vendiera las pastillas.

Comprando Misoprostol en el Metro

Las mujeres que llamo y que vendían el pack “aborto” le aseguraron ser matronas o enfermeras y ella les creyó, “porque una le cree más a una voz en el teléfono que a una wea que lee en internet” afirma Leticia. Se juntaron en un metro y la vendedora apareció mucho después acompañada de un hombre-guardaespaldas, la vendedora les aseguro a Leticia y Fernando que todo saldría bien y que podían llamarla si algo resultaba mal, Leticia había pedido las pastillas en su envase original, y los misoprostoles venían así, mas la mifepristona venia “suelta” y eso le causo sospecha.

El Primer Intento

Esa noche, Leticia acompañada de Fernando, se tomo “solemnemente” la mifepristona y se introdujo los misoprostoles vía vaginal, porque le parecía que así debían ser más efectivas y espero y espero y espero y lo único que consiguió fue hincharse, entonces llamo a la vendedora quien le recomendó que hiciera ejercicio, y empezaron a hacer ejercicio frenéticamente en la madrugada y sin resultados, era la noche de navidad… lo cual les daba risa, pensando, “oye y tu ¿qué hiciste en la navidad? aborté”

Al Medico

El lunes 27, fue a la consulta de un médico que practicaba abortos acompañada de Fernando y este doctor le dio una primera impresión bastante mala, le dijo que por ponerle unas inyecciones de mifeprostona (cosa que Leticia sabe que no existe) mas misoprostol en pastillas, le cobraba casi 300.000 pesos. Leticia se sintió molesta porque cuando inquirió detalles “hizo esa cosa típica de doctor de empezar a darte nombres técnicos, pero no información útil”.

Leticia decidió no ponerse en manos de este médico, paralelamente caminando por un parque ella y Fernando tuvieron una discusión, que mas bien fue un desahogo de puros nervios, ya habían gastado en el pack misoprostol antes, y en esto se les iban a ir a ambos sus ahorros, como Fernando expreso apenado “yo con esta plata quería hacer otras cosas”.

El Mundo Tiene Que saber

Decidieron encargar las pastillas a una fuente confiable, pero extranjera y se iban a demorar.

Mientras tanto Leticia decidió que el mundo “tenía que saber” y conto que estaba haciéndose un aborto en todos lados, y ahí se dio cuenta que entre sus amigas eran más las que habían abortado que las que no lo habían hecho, solo una persona le pidió “que lo pensara, por favor”, pero ella ya lo había pensado, no podía tener esa guagua.

Durante la primera semana de Enero 2011 tuvo que dar el paso más difícil, contarle a su mamá (con quien no vive), Leticia sabia que ella quería una nieta y esperaba llanto y tener que consolarla, sin embargo la mamá actuó con mucha sangre fría, pragmatismo y preocupación por el bienestar de Leticia “más que mi nieta, me preocupa tu salud mental”. Leticia expresa “quede enamorada de mi madre”.

Sangrado y Segunda Ecografía

Al poco tiempo se puso a sangrar y ese sábado se fue a hacer una segunda ecografía, con la esperanza de un aborto espontaneo, esta vez el ecografista era un católico creyente, y desoyó el pedido de Leticia de que “no me muestre nada”, al contrario repitió como una letanía maniaca “tu bebe esta perfecto, míralo” y “tu bebe es tan fuerte” en palabras de Leticia “fingió que yo era otra persona”.

Leticia sale destrozada de esa consulta, y por primera vez tuvo dudas “quizás, tiene que nacer…”, pero investigo y se entero que dado el anterior intento de aborto fallido, el feto tenía grandes posibilidades de nacer con el síndrome de Moebius que implica tener la cara paralizada, pero ese doctor casi la convence.

Maldito Correos de Chile

El lunes 17 de Enero, Fernando tenía que llamar a correos de Chile, para saber que pasaba con el paquete, Leticia estaba contra el tiempo, entrando en la semana 8, y Correos de Chile anuncia que se demoraran un par de semanas más en entregar el paquete.

Eso de las Hormonas no es cuento…

Leticia en ese instante estaba llorando todos los días, con nauseas, asco, sintiéndose posesiva con Fernando, y muy irritable, “las hormonas me dieron con todo”, Leticia cuenta que lo que más la ayudo con sus síntomas físicos y mentales fue la marihuana. “Las hormonas son súper fuertes es verdad y los antojos igual me daban, me comía las cebollas en escabeche como manzanas”.

De vuelta al medico

El lunes de la 9ª semana va al doctor donde antes había desconfiado, se había conseguido la plata, y el doctor le inyecto un liquido amarillo “que podía se pichi”, aunque él me decía que era mifepristona, por su investigación Leticia sabia que él le estaba mintiendo, pero no tenia opciones.

Contracciones

El mismo lunes 17, volviendo a la casa luego de la inyección, Leticia se empezó a sentir mal, tenia dolor en la espalda y adelante y unas puntadas dolorosísimas, el doctor le había explicado que no debería tener síntomas después de la inyección y Leticia pensó “esta wea es psicológica” y en verdad eran contracciones, el miércoles doblada de dolor volvió a ver al médico quien le dijo “el útero es sabio está tratando de botar al embrión”, y le puso los 4 misoprostoles debajo de la lengua, Leticia ya llevaba aproximadamente 10 días sangrando, además tuvo fiebre, dolores y vómitos.

Desde el lunes 17 hasta el lunes 24, Leticia no comió nada más que un melón y tomo bebidos con gas y azúcar.

El miércoles Leticia boto algo que tenia la consistencia y el tamaño del contenido de un paquete de mermelada de mora, su madre busco y no encontró el embrión que ya debería tener dos centímetros.

El lunes hacemos un raspaje

Ese mismo día, Leticia fue a hacerse otra ecografía y el embrión seguía ahí, el médico le dio 4 misoprostoles mas y le indico no tomar analgésicos para que ella pudiera controlar el proceso, no boto el embrión y le dio otra dosis más, y quedaron que el lunes 24 de enero ella se haría un raspaje, cosa que aterraba a Leticia, pero esta medida urgente, pues el embrión a esas alturas había muerto.

Leticia quedo agradecida de este doctor, él no le cobro por las dosis extras y la ayudo de verdad.

El domingo 23 Leticia convence a una amiga, para hacerle biomagnetismo y ver si así la ayudaba a botar el embrión, ella no quería, pero lo hizo luego que Leticia le asegurara que el embrión estaba muerto.

Buenas Noticias

El lunes 24 Leticia se hizo otra ecografía, el técnico no le dijo mucho, y Leticia lo interpelo “oye, pero yo tengo aborto retenido”, el no me quiso decir nada y que hablara con mi doctor, “pero yo quede con la impresión de que no tenía nada” y para celebrar se compro un helado, que era casi lo único que podía comer puesto que las pastillas le rompieron la boca.

El doctor le confirmo las buenas noticias y le dio antibióticos, asegurándole que si se los tomaba y evitaba así una infección no quedaría estéril, porque desde Leticia “yo no quiero quedar estéril, quiero tener hijos algún día”.

Alivio

Que todo hubiera terminado fue un tremendo alivio “todavía no lo creo”, ahora se dedica a comer y a dormir y tiene la mente en la luna.

Leticia se alegra inmensamente al sentir que “mi cuerpo es mío de nuevo”, y aunque ella siempre tuvo una postura a favor de la libertad y autonomía, y de que las mujeres controlaran sus propios cuerpos, lo que implica poder acceder al aborto. Antes de estar en la situación ella no entendía realmente lo que era, “pues es mucho más de lo que una puede entender si no le ha pasado”.

Leticia cuenta que el perder la autonomía y la propiedad de su cuerpo fue una agonía y una indignidad: “Estar embarazada sin quererlo es una violación constante”, y todo lo que sufrió fue por la ilegalidad. “Yo tenía los medios económicos, la red de apoyo, los contactos y sin embargo fue un infierno reculiado. Lo tuve todo a mi favor y fue una mierda”.

Leticia fantaseo todo el tiempo con vivir en un país donde fuera legal.

La respuesta de la gente a su alrededor fue increíble, ofrecieron juntar dinero, llamaban, ofrecían apoyo “fue demasiado bonito”.

Leticia compara su experiencia con la de otras, sus amigas y testimonios que ha encontrado en internet, para las otras había sido comparativamente fácil, Andrea especula que era porque ellas ya habían tenido hijos y tenían el cuello del útero menos apretado.

Leticia sigue con las hormonas causándole síntomas y si se hiciera un test aparecería embarazada, además de los antibióticos sabe que por un tiempo no podrá nadar o meterse en la tina. Ella ya está cansada de tanta intervención médica.

Aunque una semana después sigue sangrando señala, “lo he investigado y si no tengo de que preocuparme a menos que bote un coagulo del tamaño de una naranja”. Lo que me hace pensar que la clandestinidad, es algo que lleva a las mujeres al límite y que cambia la percepción del cuerpo, no como algo que se tiene que cuidar, sino que algo que tiene que aguantar.

Otras experiencias:

Consulte otras fuentes, y me dicen que el aborto con pastillas es en sí un proceso sencillo, y bastante eficiente, por lo cual concluyo que Leticia experimento más dificultades “técnicas” que la mayoría.

Derechos Sexuales y Reproductivos

Los derechos sexuales y reproductivos son derechos reconocidos en tratados internacionales, son considerados derechos humanos e incluyen entre ellos el derecho a elegir si se quiere o no tener hijos y el espaciamiento de estos, ademas reconoce el derecho al aborto terapeutico.

Información relevante en:

www.prosaludchile.org/es_inicio.php

menstruar.blogspot.com



[i] http://abortoinformacionsegura.blogspot.com/



2 comentarios:

  1. Muy bueno el artículo. Se describe con mucha autenticidad y crudeza lo vivido por Leticia. Es chocante también el hecho de que el feto se aferrara tanto a la vida, situación que además de lo traumático del proceso, confabulaba como una bomba contra la salud mental de ella.

    El difundir este tipo de experiencias aporta al debate, y sobre todo, (espero que a la mayoría) a darse cuenta lo imprescindible de una legislación respecto al aborto, que contemple como primordial elemento, el derecho de la mujer a decidir respecto a su propio cuerpo, garantizando su seguridad y sanidad tanto biologica como mental.

    Un saludo muy afectuoso y felicitaciones por el blog.

    Cristián Acevedo C.

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