Fea: Nuestro grito de independencia!!! Porque la vida es una sola y la vamos a pasar en rebeldia y NO contando calorias.
miércoles, 6 de marzo de 2013
Vandálizan Templo Evangélico con rayados lesbianos
lunes, 17 de diciembre de 2012
PALABRAS EN EL ACTO DE REPARACIÓN DEL ESTADO DE CHILE.
Hoy estamos convocados por el mandato de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que condenó al Estado de Chile por discriminar a mi familia lésbica a raíz de la sentencia dictada el 31 de mayo del año 2004 por el Máximo Tribunal de esta República. La circunstancia de vivir con mi pareja mujer bajo el mismo techo en que criaba a mis hijas, a la sazón de 3 años y medio, 4 años y medio y 8 años de edad, fue sancionada con la pena más grave para una madre: quitarle la tuición de sus hijos por razones injustas.
Recuerdo nítidamente cómo se me apretó el corazón y me llené de impotencia, al escuchar las razones que vulneraban los derechos humanos de mi familia, cuando el Juez de Villarrica de esos años, durante el proceso de tuición provisoria estimó que porque constituíamos una familia excepcional, las niñas quedarían expuestas “en su medio a ser discriminadas” y que ese hecho futuro y eventual, “en condiciones que pueden afectar el desarrollo posterior de las menores de autos y de lo cual no cabe sino concluir, que el actor presenta argumentos más favorables en pro del interés superior de las niñas, argumentos que en el contexto de una sociedad heterosexuada y tradicional cobran gran importancia”.
Lamentablemente, este razonamiento fue validado por la Corte Suprema de esa época, agregándose además, que existiría "el derecho preferente de las menores a vivir y desarrollarse en el seno de una familia estructurada normalmente y apreciada en el medio social, según el modelo tradicional que le es propio”.
Así, mi privacidad estaba expuesta en la Prensa, con un Ministro en Visita, con un juicio de tuición y con una resolución de tuición provisoria que me ordenaba entregar a mis hijas en un plazo de 48 horas, bajo apercibimiento de ser arrestada.
Como mujer de Derecho y Jueza, no tuve otra alternativa que acatar una resolución judicial y entregarlas. Tenía el profundo convencimiento que sería algo absolutamente transitorio, que antes de fin de año, ellas volverían conmigo y volveríamos a estar unidas como siempre. Desde ese día han pasado 9 años, vidas enteras cuando se trata de la crianza de menores.
Fuimos vulneradas, aún cuando La Constituicón señala que las personas somos iguales en dignidad y derechos y como ciudadanos gozamos de libertades civiles y soportamos cargas. No se justifica en el S.XXI que las personas, en razón de su orientación sexual e identidad de género, no podamos acceder a derechos, beneficios y prerrogativas legales en razón de cómo vivimos nuestra sexualidad y a quien amamos. Se vienen a mi mente las palabras pronunciadas por el ex presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, cuando se aprobó el matrimonio igualitario, palabras que cobran extraordinaria vigencia en el Chile de ahora, cito: “Reconocemos hoy en España el derecho de las personas a contraer matrimonio con otras de su mismo sexo... Estamos ampliando las oportunidades de felicidad para nuestros vecinos, para nuestros compañeros de trabajo, para nuestros amigos y para nuestros familiares y, a la vez, estamos construyendo un país más decente, porque una sociedad decente es aquella que no humilla a sus miembros”.
Podría decirles los múltiples e interminables dolores, penas y angustias que hemos vivido en estos 8 años y medio. Quienes son padres separados y sin la custodia de sus hijos se las pueden imaginar. Hechos tan sencillos y cotidianos, para nosotros, cobran especial relevancia, como la pérdida del primer diente, del primer día de clases, la primera fiesta, etc. Desde que se fijó la fecha de este Acto de Reparación, he sentido intensos dolores de útero. Sin embargo mi útero fue extirpado hace algunos años. El miembro fantasma duele, como si fuese a parir de nuevo a mis tres hijas el día de hoy.
Los derechos de las niñas y los niños exigen estándares mínimos para lograr su pleno desarrollo físico y emocional. Una madre o padre sancionado con la pérdida de la tuición por razones convencionales, esto es, valóricas, morales y religiosas y no de derecho, implica también extender esa sanción a sus hijxs. Y lo más grave, los restringe de compartir y convivir con su familia de origen extendida, del poder participar de los ritos familiares del clan, que en mi caso y como descendiente de una familia palestina, son importantes. Así se va desvinculando paulatinamente a nuestros hijos de su origen, de conocerse y reconocerse a sí mismos.
Así, en ciento sesenta años de nuestra legislación en materia de matrimonio y filiación, esta ha sido modificada en aspectos puntuales, sin embargo, los paradigmas en los cuales se articula ésta, siguen vigentes e incólumes en nuestro Código Civil y otros textos. De ellos, se establece que la base fundamental de la sociedad es la familia que, surgida a raíz del matrimonio, constituye la unión entre un hombre y una mujer.
Este es el paradigma de la familia chilena enmarcada en nuestra legislación nacional; Matrimonial y heterosexual. Luego, todo aquello que se escape de este deber ser, es mirado con sospecha; las madres solteras, las parejas del mismo sexo y, evidentemente, sus hijos y sus familias. Y dentro de este contexto legal, se entiende la sentencia de la Corte Suprema del 31 de Mayo de 2004.
Se extrañan en Chile normas que regulen las figuras como inculcación maliciosa de un padre en perjuicio del otro, cuando uno de ellos detenta la custodia o tuición de los hijos y el otro no.
Yo, como madre privada de la tuición por razones injustas, no pude escoger el colegio en que están educándose mis hijas, no participé en la elección de las actividades extraescolares, de sus tratamientos médicos, dentales y de otra índole y menos de las decisiones de someterlas a cirugías. Eso es parte de lo que sucede cuando se pierde la tuición actualmente en Chile. Se nos quita la calidad de madres o padres y se nos reduce al rol rígido de pagar una pensión de alimentos, y como gran premio a estar con nuestros hijos un fin de semana o, tal vez, dos al mes. Esto no se condice con el mandato de los derechos humanos del Niño y de la Niña, de tener derecho a una familia y de mantener relaciones personales y contacto directo y permanente con sus padres.
Por otra parte, el estatuto jurídico que regula la pérdida de la tuición debería ser restrictivo, limitado a regular situaciones específicas en los cuales la vida y salud del Menor esté en serio riesgo real. No puede usarse para sancionar los estilos de vidas, valores, conductas sociales y afectivas de sus padres. No se condice con un Estado laico, democrático y de Derecho, imponer valores morales o religiosos en cuanto a lo que es correcto o incorrecto. Como sociedad chilena nos queda trabajo por delante. El desarrollo de un país no radica sólo en su aspecto económico, sino que debe darse de forma integral, donde el derecho no puede estar ausente o quedarse rezagado. Junto al mundo, Chile ha ido evolucionando y aprendiendo a respetar los DD.HH. Ya pocos se escandalizan al ver a cientos de miles de personas lesbianas, gays y transexuales marchando por las calles de Santiago y de las principales ciudades del territorio nacional. Se están debatiendo los Pactos de Uniones Civiles tanto para parejas del mismo sexo como heterosexuales. Y en este contexto actual de la sociedad chilena, esta sentencia de la Corte Interamericana viene en darnos parámetros interpretativos basados en los estándares de los Derechos Humanos para fallar en materia de derechos de familia y de los Niños.
Este criterio jurídico es, lejos, la mejor herramienta que se nos da frente a leyes anacrónicas, anquilosadas y ajenas a las necesidades actuales de los ciudadanos y que a la luz actual resultan injustas y lejanas a la realidad de nuestros tiempos. Debemos estar a la altura de nuestros pares en materia de justicia. Esta un oportunidad para crecer.
Quiero agradecer a mi Familia aquí presente; mi Hijo, mi Madre, mis hermanos, mis tías y tíos, mis primas y primos, mis sobrinos, cuñadas, quienes me han y nos han apoyado durante todos estos años y seguirán haciéndolo.
Quiero agradecer a mis amigas y amigos, y a todas aquellas personas que durante todo este tiempo me han dado su palabras de apoyo, un abrazo o simplemente un “te admiro por tu lucha”. Todas estas muestras de afecto, solidaridad y complicidad han sido vitales para seguir adelante. Igualmente a mi compañera sentimental de entonces, Emma de Ramón.
Quiero agradecer también, la presencia de las autoridades de los tres poderes del Estado; el Presidente de la Excelentísima Corte Suprema, algunos de sus Ministros. Esto es una señal clara de que en nuestra República existe la preocupación por adecuar las instituciones a las actuales y reales necesidades de los ciudadanos chilenos.
Esta sentencia viene en dignificar a todas aquellas madres lesbianas y padres gays que han debido soportar estigmas, conculcaciones de sus derechos, y el reproche social por su condición o han tenido que invisibilizar y silenciar su vida afectiva por temor a perder la custodia de sus hijos. A ellos les quiero dedicar esta sentencia. Para que nunca más en Chile a esos padres y madres que tienen compañeros permanentes del mismo sexo, les quiten la tuición de sus hijxs por su sola condición de tales.
Muchas Gracias.
sábado, 1 de septiembre de 2012
Tortas vienesas
LA ORQUIDEA Y EL DAMASCO
ENVUELTA SIEMPRE EN SUS PIELES
miércoles, 5 de octubre de 2011
Peru: Las Lesbianas y el Aborto
¿Por qué existen tantas lesbianas activistas en pro de los derechos reproductivos de las mujeres (heterosexuales)? ¿Por qué existen tantas lesbianas trabajando a favor de la despenalización y la legalización del aborto? Creo que he conocido a más lesbianas como activistas pro aborto que como activistas de la causa LGTB.
Mi aborto no fue traumático y no me generó ningún sentimiento de culpa, excepto el de no haber tomado las medidas adecuadas para que no me embarazara. Es decir, yo me lamentaba del descuido de haberme embarazado teniendo yo las posibilidades y los recursos para acceder a información y métodos que pudieran protegerme, información y recursos que otras mujeres no tienen. Yo no me lamentaba y nunca me lamenté de abortar. Es más, me sentí muy bien de poder decidir lo que quería para mí.
Pero del aborto no se habla si no es para acusar a las mujeres de desnaturalizadas o malas madres o para ver de vez en cuando el debate entre las feministas y los curas, o los políticos conservadores y los progresistas, y algún periodista que se cree neutral. Y ahí acabó el asunto. El debate se constriñe a unos cuantos actores y las actrices principales en esta película repetida nunca son tomadas en cuenta.
Es por eso que este 28 de setiembre, día de lucha por la despenalización del aborto, reafirmo mi identidad lésbica y mi compromiso con todas nosotras, las mujeres que abortamos. Soy una lesbiana que ha abortado y que también es madre, pero ninguno de las experiencias que he vivido me parece más importante que la otra. Todos me han servido para vivir en carne propia la experiencia de millones de mujeres en el mundo. Como lesbiana quiero un mundo en donde no tenga que esconderme ni morir por amar a otra mujer. Como mujer que ha abortado quiero un mundo en donde más mujeres puedan decidir sobre sí mismas sin injerencias ni imposiciones de ninguna clase. Como madre solo quiero que mi hija sea feliz si es lesbiana, si decide abortar o si desea ser madre. Y que nadie nunca pueda ejercer ningún poder sobre ella, sobre su vida, sobre sus decisiones, sobre su cuerpo, sobre sus deseos o sobre su futuro.lunes, 1 de agosto de 2011
¿Eres Lesbiana?

Por Beatriz Sotomayor
Como una mujer que está abiertamente en contra del machismo, y que no quiere cosas que desde el estereotipo de ser mujer se supone que yo debiera querer, más de una vez me han preguntado después de hablar un rato conmigo: ¿Eres lesbiana?
Cuando me hacen la pregunta con L, yo pienso que:
- No es asunto suyo, no estoy diciendo que yo sea o no heterosexual, considero que excepto en circunstancias MUY especificas no es relevante.
- ¿Esta persona quiere saber si estoy disponible para él o ella sexualmente?
- ¿Está persona busca clasificarme? Y desde ese punto de vista desechar lo que yo digo, pues si soy lesbiana, lo que diga será tratado como información anecdótica (porque una lesbiana fuera del porno es como un manatí en la Luna, claramente), o demostrará que lo que digo no tiene peso porque estoy “enojada y resentida”.
En fin, aparte de las mujeres reales que desean y aman a otras mujeres, la idea de lo lésbico en abstracto, onda filosóficamente, es también relevante para todas las mujeres, las que se consideran como tales y lxs que son consideradxs por otros y otras como tales.
Lo que señala Suzanne Pharr en su ensayo “Homophobia a Weapon of Sexism”(o en español la homofobia un arma del sexismo) me hace mucho sentido, las mujeres que son etiquetadas como lesbianas, lelas o tortilleras, siempre es porque se piensa que han “cruzado la línea” de alguna manera:
Desde está lógica las feministas son etiquetadas como lesbianas (feminista y lesbiana son cosas distintas, aunque muchas mujeres puedan ser las dos).
“Ser una lesbiana es ser percibida como alguien que ha cruzado una línea, que ha salido de la dependencia sexual/económica de un varón, que se identifica con las mujeres. Una lesbiana es percibida como alguien que puede vivir sin un hombre, y quien por lo tanto esta (aunque suene ilógico) contra los hombres. Una lesbiana es percibida como estando fuera de lo aceptable, del orden rutinario de las cosas … Una lesbiana es percibida como una amenaza a la familia nuclear, a la dominación y control masculino, al corazón mismo del sexismo”
Jessica Valenti en su libro Full Frontal Feminism señala respecto a este párrafo:
“Entonces, no es realmente que haya mujeres amando mujeres lo que le molesta a la gente – es que están transgrediendo, rehusándose a conformarse a las percepciones sociales de lo que las mujeres supuestamente somos”.
Comentario por Toli de Ideas Sin Género ILGA LAC
lunes, 30 de mayo de 2011
Diferentes Necesidades

Publicado en el fanzine APOYO, la autora prefirió no firmar su artículo.
Yo fui abusada sexualmente cuando era muy pequeña, y también les ha pasado a todas las chicas con las que he salido. Y todas nosotras hemos necesitado cosas muy diferentes. Antes yo era muy “fuerte” y no me gustaba hablar del asunto para nada y cuando alguien me forzaba a hablar de eso, era muy feo para mí, pero ahora me gusta si alguien me pregunta si estoy bien antes de que me toquen de ciertas maneras, o solamente cuando nos estamos besando, pero la novia que tengo ahorita odia la frase “estar bien”. Quiero decir, que ella no tiene problema cuando me preguntan a mí, pero para ella, “¿está bien esto?” la hace sentir a la defensiva y como que –claro, todo está bien. Ella puede sobrevivir a cualquier cosa. Supongo que a situaciones como cuando tus padres están muy preocupados por ti y te preguntan si estás bien cuando obviamente no lo estas. Entonces esas palabras la hacen querer soltar su cuerpo, pero si yo digo “¿quieres estó?” eso funciona para ella.
A otra novia de veras no quería que le preguntaran nada. Ella solo necesitaba que yo pusiera mucha atención y que fuera capaz de notar si estaba distraída, y después simplemente la sostuviera y la abrazará.

Muchas de las muchachas con las que he estado no quieren o no pueden ser monógamas. Esto es difícil para mí porque de veras sólo me gusta estar con una persona y tengo problemas por ser muy celosa, pero ya estoy trabajando con esos problemas, y creo que algunos de ellos se relacionan con el abuso y con las cosas que le fueron hechas a mi cuerpo, y que mi cuerpo no puede ser amado, descubierto o protegido; muchas veces sólo me siento mal por mi cuerpo y por mi misma, solo quiero que alguien confié en mí y que me ame tanto como a nadie más. Pero también entiendo de donde vienen ellos. Entiendo cómo la monogamia puede hacerte sentir como que alguien es tuyo y que controlas su cuerpo, y entiendo totalmente la necesidad de no sentirse adueñado.
Por mucho tiempo he luchado por estar bien sin la monogamia, pero pienso que ahora debería hablar acerca de esto si tengo una relación y que probablemente debería tomarlo en consideración y quizás no salir con chicas que no quieran ser monógamas, porque siempre termina siendo una batalla dolorosa, cuando ya tenemos suficientes motivos porque discutir. Es difícil porque cuando te gusta alguien y estas en ese bonito tiempo del inicio, en la última cosa que quieres pensar es hablar sobre eso.

Pienso que otra de las cosas que son extremadamente difíciles y con la que he tenido que batallar es cuando pienso que todo está yendo muy bien y después mi novia me dice que actualmente algo está muy mal. Como que últimamente no quería tener sexo. O que ella esta fingiendo orgasmos. O que algo que hago es fastidioso para ella.
Esa es la sensación más fea, y es tan dicil tratar de no tener pánico y decir algo como- ¿Porqué no me lo dijiste? Una vez dije en un tono acusatorio, ¡nunca me lo dijiste! Se siente tan feo haber dicho eso. Estoy tratando de ser muy buena y se que es que ella está tan acostumbrada a fingir, porque esa ha sido su defensa por años, pero todavía es horroroso que yo le haya hecho pasar malos ratos que no necesitaba en su vida.

Y cuando eso pasa, es muy difícil no asustarme y no echarle la culpa a propósito a ella por dejar que eso pasara. Pero de veras, se que eso es la peor cosa que pudiera hacer, y estoy tratando de aparentar sentirme feliz porque ella está hablando de eso y tiene la confianza de decirme, después tal vez la pueda apoyar y cuando sea apropiado podremos lograr que no pase otra vez. Pero aunque si lo intentamos, algunas veces no funciona, tenemos que seguir hablando, queriéndonos y apoyándonos.
miércoles, 25 de agosto de 2010
Historia y Análisis Político del Lesbianismo III

Historia y Análisis Político del Lesbianismo III
La Liberación de una Generación
Beatriz Gimeno
“No es porque yo no piense en los hombres
que estos me son indiferentes, sino, al contrario, porque pienso”.
Natalie Barney
Un gran gran libro, la autora (ver foto) a veces pierde la capacidad de síntesis, sin embargo entrega información y análisis muy valiosos, aunque controvertidos, en fin recomiendo absolutamente su lectura. Y se lo puede encontrar en línea en biblioteca fragmentada, ver columna enlaces y en Bibliometro.

Tome algunos temas que se tratan en el libro, desde mi punto de vista de una manera muy nueva y diferente, y muy lucida. Y lo cite con una desfachatez de la que debería avergonzarme, asumo que este libro merece mucha atención.
Reseñare este libro en tres artículos, tomando distintos temas, este es el tercero.
La Identidad Lésbiana
“Las feministas lesbianas defendemos una identidad no esencial, sino política; una identidad que no se define por un modelo de deseo inmutable y determinista, sino por la resistencia política a la heterosexualidad como institución política y somos tan poco esencialistas que sostenemos que cualquier mujer puede elegir ser lesbiana para su propio beneficio”.
Lo Personal es político o tómese dos pastillas cada 12 horas
Beatriz señala en diversas ocasiones el papel de médicos y psicólogos en la despolitización del lesbianismo, al explicar un fenómeno desde la genética, la biología o los trastornos del comportamiento, se borra simple y sencillamente el trasfondo sociocultural del tema (la opresión de la mujer), es por esto que Beatriz se opone a las explicaciones genéticas del lesbianismo, pues dice que hay distintos caminos (cita evidencia y ejemplos contundentes) para llegar a ser lesbiana, y precisamente lo ambiguo de su evidencia es lo que apoya su postulado, no se puede decir que una lesbiana solo nazca, también se hace y así ha sido la experiencia de Beatriz Gimeno.
“El psicologo se encargara de borrar todo rastro de explicación política a cualquier subjetividad disfuncional. No se trata de borrar el lesbianismo, sino hacerlo políticamente inofensivo. El contexto de explotación, opresión y discriminación de las mujeres desaparece del análisis para convertirse en una tendencia privada y, por lo tanto, inocua. A cambio de la despolitización se gana en respetabilidad y en derechos individuales”.
El Deseo

Beatriz Gimeno señala que el deseo sexual es mas complejo, y fluctuante de lo que se cree, especialmente en las mujeres:
Si existe una homosexualidad situacional, existe también una heterosexualidad situacional que nunca se tiene en cuenta. Poca gente ha escuchado alguna vez que Ana Frank fuese lesbiana. Y sin embargo lo era, o en todo caso, podía serlo.

Ana escribió en su diario que antes de vivir encerrada se sentía atractivamente atraída por las chicas. Esta parte del diario ha sido convenientemente ignorada, pero conviene recordarla en toda su extensión. “Ya había tenido ese tipo de sentimientos inconscientes antes de estar aquí porque recuerdo que, una vez, mientras dormía con una amiga sentí un fuerte deseo de besarla y lo hice. Me sentía terriblemente curiosa con respecto a su cuerpo. Pero ella lo mantenía siempre oculto y escondido para mí. Le pedí que como prueba de amistad, nos tocáramos una a otra el pecho. Ella se negó. Entro en éxtasis cada vez que veo a una mujer desnuda, como a Venus por ejemplo. ¡Ojala tuviera una novia!”. Pero no había una novia para Ana en su escondite. En cambio estaba su mejor amigo Peter Van Daan.
El día después de escribir lo anteriormente expuesto, Ana confesaba: “mi necesidad de hablar con alguien ha llegado a ser tan intensa que de alguna manera me he convencido de que he elegido a Peter” (…) No obstante todo lo anterior, la relación de Ana Frank con Peter nunca ha sido minimizada por ser considerada propia de una adolescente o causada por las circunstancias o por la falta de compañía femenina, Ana Frank vivía en un mundo similar al nuestro, un mundo que presume que ella era heterosexual.

Asumimos que es la segunda parte de la ecuación, la identidad o las practicas, las que se pueden modificar, pero no la primera parte, el deseo. No se contempla de manera natural que el deseo puede ser fluido y cambiar y, sobre todo, no contemplamos que el deseo también se construye y que el discurso que lo hace inteligible es una de las herramientas con las que el patriarcado construye la heterosexualidad
Una vez que en ciertas partes del mundo se ha atenuado, o ha desaparecido, la presión sobre determinadas prácticas o sobre determinadas identidades, la presión social va desapareciendo de determinadas prácticas sexuales -prácticamente no quedan perversiones- y se concentra ahora en que deseo, actividad sexual e identidad sean congruentes e inmodificables. Y por supuesto esta sociedad no contempla, sino como enfermedad, que alguien tenga muy poco deseo sexual o que incluso no experimente necesidades sexuales.
Vivimos en una cultura en la que resulta socialmente incomprensible que la práctica del sexo no sea valorada a no ser por enfermedad física o mental, o que se renuncie a él, siempre con gran sacrificio, por alguna motivación socialmente desvalorizada, como la religiosa. La posmodernidad ha instaurado al sujeto deseante como el agente de la historia.
“… Es factible construir el deseo femenino de manera que las mujeres salgan ganando. El deseo puede explicarse y explicarlo no lo hace menos sexual. La posibilidad de que el deseo sexual lésbico tenga un importante componente político y de liberación no lo hace menos sexual. Las feministas lesbianas si distinguimos entre aquellas mujeres que se acuestan con mujeres y aquellas que no lo hacen, pero que podrían hacerlo”.
El feminismo, según Beatriz, ha dejado de enfrentarse a y de analizar la heterosexualidad obligatoria porque “enfrentarse a la heterosexualidad obligatoria devolvería el feminismo a los márgenes del sistema”. Pero, claro seria urgente, pues: “… no hay manera de socavar el patriarcado sin hacer una crítica radical de la construcción heterosexual de la sexualidad y del sistema de dos géneros y hacerla, además, pretendiendo que a ella se sumen millones de mujeres y de hombres en todo el mundo”.
“La heterosexualidad obligatoria incluye la construcción normativa del deseo, pero la opresión de las mujeres esta fundada no solo en el vinculo entre genero y sexualidad, sino también en la apropiación del cuerpo y de la producción de las mujeres. Por ello el heteropatriarcado solo puede combatirse desafiando las normas de la heterosexualidad y del genero activamente”







