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miércoles, 18 de julio de 2012

"TRAPOS Y SILICONAS"

Por Gabriela Cañas.

« Mientras las adolescentes se visten con procacidad de lolitas el sábado por la noche y algunas coquetean con la anorexia, sus amigos las catalogan con lenguaje tabernario en función de sus actitudes respecto al sexo. Las cantantes de moda se contonean ligeras de ropa invitando al sexo explícito a hombres mucho más vestidos. Las actrices tallan sus cuerpos a golpe de dieta y bisturí. Las modelos se garantizan un mayor impacto si aprovechan la pasarela para enseñar algo más íntimo que la ropa y las profesionales de éxito cumplen sus jornadas laborales sobre incómodos tacones que les rompen la espalda pero que son el paradigma de la elegancia y la feminidad.

Martha Nussbaum, profesora de Teología en la Universidad de Chicago, recordaba en un artículo publicado recientemente en el New York Times que al burka se le ha considerado una "prisión degradante" y se preguntaba: "¿Y qué hay respecto a la prisión degradante de la cirugía estética?". Quizá parezca una comparación exagerada, pero me temo que hay pocas mujeres en esta sociedad de consumo que no sientan como una losa la enorme presión social que pesa sobre su imagen, que no perciban como una carga añadida a sus dobles jornadas laborales la esclavitud del cuerpo. El resultado es que la mayoría se entrega con denuedo a una loca carrera contra los estragos del tiempo y de la propia naturaleza, luchando permanentemente contra los depósitos de grasa (que suelen estar donde naturalmente deben), contra el envejecimiento, contra la flacidez y contra las canas, por citar solo algunas de las batallas que se libran sin desmayo y que pasan, claro, por unas prendas de vestir que hay que renovar permanentemente y que jamás son las más adecuadas para la vida activa que la gran mayoría desarrolla.

Diversos estudios sociológicos señalan que las mujeres que han alcanzado un cierto estatus profesional son justamente las que más cuidan su aspecto físico y no las desempleadas, que dispondrían de más tiempo para ello. Ello es así, entre otras consideraciones, porque el aspecto físico adecuado es casi indispensable para que una mujer logre el éxito social. Los medios de comunicación, sistemáticamente controlados por los hombres, son los que fijan los estereotipos de nuestro tiempo. Hacer un mero repaso de las caras más cotidianas que aparecen en la pequeña pantalla bastaría para corroborar ese sólido vínculo entre el éxito y la imagen. Un extraterrestre recién llegado a este mundo concluiría de manera inmediata viendo solo la televisión que los hombres son seres de una gran variedad antropomórfica y generosa longevidad mientras que las mujeres son criaturas gráciles y muy pigmentados de mortalidad prematura, puesto que rara vez superan la cuarentena.

Desgraciadamente, la foto fija que ofrecemos a esos niños que, como los extraterrestres, llevan poco tiempo con nosotros manifiesta todas las desigualdades reales. El talento de las mujeres, que ya nadie discute tras cotejar año tras año resultados académicos, es un valor todavía relativo e incompleto. Raramente una cantante se abrirá paso en el mundo del espectáculo si se limita a componer bellas piezas e interpretarlas con acierto. Solo una imagen sugestiva la convertirá en una estrella. Así hemos generado un mundo de esquizoides en el que se invita a las adolescentes a estudiar como leonas y vestir como panteras. Porque se sabe que, de otro modo, la fortuna les será más esquiva.

A finales de junio, la prensa celebró la elección de Julia Gillard como primera ministra australiana. Era la primera vez en la historia que el Ejecutivo de este país lo iba a presidir una mujer que, tras los ajustados resultados electorales del fin de semana, podría no durar mucho en el cargo. Y es que el resultado global arroja una realidad tozuda y exasperante: siete primeras ministras y 10 jefas de Estado en todo el mundo. O sea, el mismo número récord que ya se alcanzó en 1995 y que, desde entonces, no había hecho más que declinar.

En la última década, el avance de las conquistas femeninas (sin duda, enorme) se ha ralentizado, cuando no estancado, en una sociedad dominada por ese neomachismo sobre el que ha teorizado Amparo Rubiales que impone sus reglas sutilmente; tanto, por cierto, que una teme ser tachada de puritana por criticar la impúdica explotación del cuerpo femenino. Los europeos ganan un 15% más que las europeas y, según la Comisión, no hay indicios de que tal brecha se vaya a recortar. Los consejos de administración siguen siendo coto vedado a las mujeres y no hay cuotas que valgan en los mercados, que, como la crisis ha demostrado, son los que mandan.

Se diría que las mujeres, agotadas de tanta batalla estéril, se hubieran aliado con el enemigo ante la imposibilidad de vencerlo. El feminismo clásico no tiene el glamour que exigen los tiempos. Clamar contra las diferencias salariales o la trata de mujeres es como pedir el fin del hambre en el mundo; carece de atractivo para los medios de masas. Estos, en lo que a asuntos femeninos se refiere, prefieren la imagen estereotipada de las mujeres a la cual muchas han decidido plegarse.

Repase el curso que hemos cerrado. Los hombres han "hecho historia" en todos los ámbitos. El mundo se ha volcado con los toreros, los actores, los futbolistas, los tenistas, los políticos, los gurús de las nuevas tecnologías, los empresarios, los ciclistas... Solo ellos parecen poder optar por una gran variedad de profesiones y solo ellos parecen disfrutar del monopolio de representar a sus países con lágrimas en los ojos y la mano en el corazón.

Para que los medios dediquen amplios y positivos espacios a una mujer, lo mejor es emular a Lady Gaga con sus procaces videoclips, su pasión por los modelos estrafalarios y su música disco. Ella no solo se pliega al estereotipo; lo convierte en oro. Para zanjar los bulos sobre los supuestos celos de Madonna hacia la nueva favorita (la rivalidad femenina es un viejo estereotipo vigente), ambas simularon una erótica pelea de gatas en un programa de televisión. Y hacen caja.

Vivimos tiempos que han encontrado nuevas formas de sacralizar los valores masculinos. Tiempos en los que persiste el desequilibrio por el peso del poder, el dinero y la testosterona y en el que las mujeres, más formadas que nunca, están demostrando afrontar serias dificultades para encontrar su sitio. »

sábado, 23 de octubre de 2010

Tacos: Un riesgo de Genero




Sí, yo lo comprendo cuando una ve a Carrie caminar por Nueva York balanceándose sin esfuerzo sobre sus Manolos quiere inmediatamente un closet lleno de zapatos de diseñador.

Yo he tenido zapatos taco alto y taco altísimo, con terraplenes además, de plástico (amarillos), de corcho, con lentejuelas… ahora veo algunas fotos y me da vergüenza ajena, porque la verdad eran re feos y ahora miro las zapatillas con el mismo deseo que antes miraba los tacos, pero en ese entonces como no me empino mas allá del metro cincuenta, me era agradable mirar a alguien para abajo para variar, pero una vez me mande una sacada de cresta en una escalera de mármol y hasta ahí no mas llegue.

Les cuento esto, porque a pesar de declararme públicamente enemiga de la industria de la belleza no carezco de contradicciones, y ahora todo eso me da risa. Y porque en carne propia experimente el encanto y los peligros de los tacos. Ahora quiero compartir con Uds. la campaña La hora del Taco Termino, en la que la Asociación Chilena de Seguridad no solo se refiere al concepto de género y lo contextualiza, sino que detalla las consecuencias de que ciertos segmentos de mujeres usen tacos, con cifras contundentes.

Tacos: Un riesgo de Genero

Por Rodrigo Finkelstein

Asesor Técnico

Asociación Chilena de Seguridad

Hoy en día sigue siendo bastante difuso y poco claro el concepto de género en la población, es decir, qué significa y a qué alude exactamente. Por lo mismo, pocos son quienes comprenden los efectos que la variable género produce en diversas áreas de la sociedad, como por ejemplo, la salud y seguridad laboral.

Por tanto, para sensibilizar sobre los riesgos de género, es necesario antes que nada clarificar que entenderemos por este. ¿Qué es el género? ¿A qué apela? A diferencia de la variable sexo, que se refiere a la diferencia biológica entre el hombre y la mujer, la variable género apela a las diferencias culturales, es decir, cómo culturalmente la sociedad representa al hombre y a la mujer. Mientras el sexo denota diferencias físicas, biológicas y fisiológicas, como la musculatura, el porte promedio, el aparato reproductor y el sistema endocrino, el género denota diferencias sociales y culturales como la vestimenta, roles sociales, actitudes, movimientos, valores, prácticas y hábitos. Por tanto, el género no es algo natural, fijo ni definitivo, sino, una construcción cultural susceptible a mutaciones, cambios y presiones sociales.

El género tiene importantes efectos sobre la realidad social, ya que impone modelos mentales que gobiernan el comportamiento de los hombres y las mujeres. Como modelo de lo masculino y lo femenino, estimula en el hombre y la mujer una serie de conductas que tienen como fin encajar en el patrón correspondiente. Por tanto el género, constituido por propiedades asignadas al hombre, bajo el rótulo de masculinidad, y a la mujer, bajo el rótulo feminidad, ordena, organiza y controla las actuaciones de ambos en la sociedad, y además, como veremos a continuación, los expone a riesgos ocupacionales diferenciados.

Uno de los riesgos de género más relevantes lo constituye la construcción cultural de la feminidad en base a los atributos de altura, sinuosidad y sensualidad, posibles de alcanzar mediante el uso de zapatos de tacos. Los tacos, corresponden a una necesidad de la mujer de calzar con el patrón de género dominante, con la necesidad psicológica de no sólo ser mujer biológicamente, sino, de verse representada como tal y ajustarse a la imagen cultural de feminidad.


Tacos de Moda en Japón

Por tanto, el uso de tacos más que una elección personal, constituye una imposición cultural, la cual se instala en la mujer por el deseo natural de querer verse y sentirse mujer, en acorde al modelo femenino dominante. Los tacos, artefacto cultural de la mujer profesional urbana, constituyen la materialización de la representación femenina en torno a una figura sinuosa, sensual, alta y estilizada.

En relación a los accidentes ocupacionales, es posible verificar que los tacos se relacionan directamente con el tipo de accidentes, la tasa de accidentalidad, el tipo de lesiones y los sectores económicos, constituyéndose en un importante riesgo para la mujer. La tasa de accidentalidad por accidentes de trayecto de las mujeres casi duplica a la de los hombres. El 23% de todos los accidentes que sufren las mujeres al año se concentran en los accidentes de trayecto, frente al 12% anual que sufren los hombres. Esto se debe a que el uso de tacos reduce el área de apoyo y sustentación al desplazarse, lo que expone a una mayor cantidad de lesiones por sobreesfuerzo, movimientos bruscos y caídas de un mismo nivel.

Las principales lesiones de los accidentes de trayecto en las mujeres se concentran en esguince de tobillo, policontundido, contusión de rodilla y contusión de mano y/o muñeca, todas ellas relacionadas principalmente con sobreesfuerzos, movimientos bruscos y caídas.

La contusión de mano y/o muñeca se explica por el reflejo instintivo de una persona por evitar el golpe de una caída, lo que obviamente somete a esa zona del cuerpo a un gran impacto. La contusión de rodillas se debe a que constituye una de las principales partes del cuerpo expuestas ante una caída de un mismo nivel. Policontundidos o contusos múltiples, también se explica primeramente en las mujeres por las caídas de un mismo nivel. Finalmente, los esguinces de tobillo no necesitan explicación alguna, ya que es evidente su relación con la inestabilidad a que someten los tacos, generando sobreesfuerzos y movimientos bruscos que se traducen en lesiones.

De esta manera, las lesiones más frecuentes por accidentes de trayecto confirman los problemas que generan los tacos en el desplazamiento de las mujeres. Finalmente, el hecho que más del 82% de los esguince de tobillo, contusión de rodilla y contusión de mano y/o muñeca en las mujeres se encuentran en los sectores de servicio, comercio y financiero, todos ellos rubros económicos que ofrecen cargos de ejecutivas, secretarias, asistentes comerciales, y en general profesionales que han sido mayoritariamente representadas arriba de tacos, confirma que este tipo de lesiones tiene un trasfondo cultural. Claramente la representación de la mujer ejecutivo o profesional ha sido sobre tacos, a diferencia por ejemplo de la representación de la mujer trabajadora de sectores agrícola, manufactura o forestal. Esto evidencia que el problema de los tacos es un tema cultural, de cómo culturalmente se ha representado a la mujer, situación que presiona y obliga en el uso de tacos para calzar con el modelo social dominante, especialmente en los sectores económicos descritos.

El uso de tacos es uno de los mayores riesgos ocupacionales de género, producto del modelo femenino de ser mujer en esta sociedad, presión social no fácil de resistir, y que por otro lado los medios masivos indiscriminadamente estimulan para alcanzar sus fines económicos. ¿Qué se puede hacer al respecto?

Primero, tomar conciencia sobre el impacto de la cultura en salud y seguridad ocupacional, de cómo una construcción particular de mujer puede inadvertidamente generar consecuencias sociales tan importantes, y reconocer que la tarea de administrar los riesgos está aun en sus fases iniciales, esperando investigar una serie de modelos culturales que desencadenan accidentes y enfermedades laborales.

Segundo, reflexionar sobre el impacto de un modelo de mujer que al año genera aprox. 800 policontundidos, 830 contusiones de mano y/o muñeca, 1.400 contusiones de rodilla, 3.600 esguinces de tobillo, 7.000 accidentes de trayecto, 32.600 días de reposo y un costo superior a los 390 millones de pesos sólo por concepto de subsidios. Y tercero, preguntarnos:

¿Estamos dispuestos como sociedad a mantener vigente un modelo de mujer claramente poco sano y seguro?

lunes, 5 de julio de 2010

Barbie ¿gorda?


Por Beatriz Sotomayor

Ya he mencionado el libro “el mito de la belleza” de Naomi Wolf (y mi deseo de incluirlo en el currículo académico).

La principal premisa de la autora era que la belleza era un efectivísimo método de control social, y que en verdad los estándares de belleza eran poco importantes, lo que si importaba es que fueran difíciles de alcanzar y cambiantes, es decir nunca podrían ser alcanzados y si lo eran… solo por poco tiempo, es la lógica del burro, el palo y la zanahoria, solo que infinitamente más complejo, obviamente acá no importa el bienestar del burro, lo que importa es que haga lo que se quiere que haga.

Para ilustrar la tesis, por puro azar me encontré con un artículo, que señala que la misma Barbie de mattel ha experimentado un rechazo público por parte de un diseñador de zapatos que opinó que las pantorrillas de la diva de plástico son gordas, y una cirujana plástica lo confirma, acá va la traducción de esta joya de lo absurdo, pero que ejemplifica como los estándares de belleza son difíciles de alcanzar y cambiantes (ni Barbie está a salvo):

El siempre famoso diseñador de zapatos Christian Louboutin no es un fan de Barbie para nada e incluso dijo que las pantorrillas de Barbie eran “muy gordas” para sus deseados zapatos.

Barbie quien cumplió 50 este año, y que mantiene el cuerpo de una adolescente, tiene su físico cuestionado por la moda. El diseñador frances Christian Louboutin, conocido por sus altos stilettos y suela roja, dijo que Barbie necesita esforzarse un poco antes de que ella pueda tener un par de sus zapatos.

“Ella realmente no tiene una curva en la pantorrilla y baja directo al tobillo”, dice la Dra. Michelle Copeland, una cirujana plástica certificada, que se especializa en pantorrillas y tobillos gordos. “En la situación de Barbie puede haber algo en lado interior que podamos mejorar, pero Barbie luce bastante bien.”


Si tan solo Barbie pudiera oír lo que dijo Louboutin, de seguro seria como una cachetada! Ouch!

Si Barbie fuera una mujer real, el artículo citado asume que sería un golpe doloroso a su autoestima, pero Barbie:

¿debería tomar en serio la opinión de un diseñador de zapatos relamido y caprichoso?, ¿es él acaso una fuente valida de opinión? no lo creo, es un tipo que hace bonitos zapatos…

Barbie debería reírse en la cara de este zapatero sobrevalorado, pero entonces, ¿debería escuchar a la autoridad médica?, ¿te refieres aquella cuyo negocio depende de que sus clientas odien sus pantorrillas y deseen someterse a dolorosos procedimientos en esa área?, ¿no es una fuente un tanto interesada?...

si, en verdad…

¿A quién debería escuchar Barbie? ¿Quizás a ella misma?, ¿a su cuerpo que no quiere tener silicona en las pantorrillas?, ¿a sus pies que seguramente no desean calzar esos tacos monstruosamente altos, que jamás se diseñaron para caminar?.

viernes, 7 de mayo de 2010

El Inocente Piropo

Por Beatriz Sotomayor



El piropo, que en las calles chilenas es de todo menos agradable, muchas amigas tienen distintas maneras de enfrentarlo:
1. Ignorarlo
2. Insultar al "·$%&(/&%$·
3. Educar a aquella mente desaprovechada por el entendimiento
4. Feedback: "Caballero dado que Ud. me da su opinión, yo le doy a Ud. mi opinión que es guaton y que huele mal"

Como sea a todas nos molesta, pero no he encontrado una teoría satisfactoria hasta que leí a mi muy admirada Naomi Wolf:

"Se contempla esta verdad como antes se contemplaba a Dios, en la cima de una cadena de mandos cuya autoridad se va escalonando hasta llegar a sus representantes en la tierra: organizadores de concursos de belleza, fotógrafos y, finalmente el hombre de la calle. Hasta él, el ultimo eslabón, tiene algo de esa autoridad divina sobre las mujeres (...) El derecho del hombre a pronunciar juicios sobre la belleza de cualquier mujer esta fuera de toda duda (...) y este derecho se ha convertido en algo tan terriblemente importante para la cultura masculina porque es el ultimo de los derechos incuestionables que les queda a los hombres de sus muchos privilegios tradicionales".

Naomi Wolf

No se deje estar, baje unos kilitos... por su salud, Mijita.


Por Beatriz Sotomayor



Gracias a una amiga, conoci a Naomi Wolf (el mounstruo del pantano de la foto) escritora feminista brillante, simplemente fabulosa, su tema el "Mito de la Belleza", que para mi deberia ser de lectura obligatoria, a continuación algunos extractos sobre el tema de las dietas:

"La dieta es el mas potente de los sedantes politicos de la historia de las mujeres. Una población con una locura mansa es una población manejable. Los investigadores Wooley & Wooley confirman algo que las mujeres saben muy bien, que la preocupación por el peso conduce "al virtual colapso de la autoestima y del sentido de la propia eficiencia". Polivy & Herman establecieron que la "restricción prolongada y periodica de las calorias" da origen a una personalidad particular cuyos rasgos son la "pasividad, la ansiedad y la afectividad exagerada".

Virfinia Wolf creia que "no es posible pensar bien, amar bien, dormir bien, si no se ha cenado bien".

¿Donde estan las activistas de la nueva generación...? ¿Por que tantas estan tan calladas? al menos un 20% estan tan calladas porque estan muriendose de hambre. La gente hambrienta se caracteriza por su falta de entusiasmo para organizarse.

Las mujeres deben denunciar la anorexia como un daño politico que les es inflingido por un orden social que considera insignificante su destrucción, porque son lo que son, poca cosa. Deben considerarla como los judios consideraron los campos de exterminio, como los homosexuales consideran el sida: una vergüenza que no les pertenece exclusivamente, sino que es la de un orden social inhumano".

Naomi Wolf en el Mito de la Belleza

miércoles, 5 de mayo de 2010

"Axilas Negras" ¡¡¡Dejen de problematizar el cuerpo de la MUJER!!!

Por Beatriz Sotomayor

Hola a todas, me quiero meter con el tema de la belleza lo cual es complejo, es un tema espinoso, donde hay que aceptar por adelantado el apelativo de maniática o superficial o fea resentida...

Además considerando que en el mundo están pasando cosas tremendas, guerra, hambre, contaminación, entre otros que puntúan por derecho propio en lo mas alto de la lista de prioridades para cualquiera, ni que decir para alguien que se considera activista. El tema de la belleza y su impacto en la calidad de vida de la mujer debería ser para cualquiera algo por lo que te preocupas una vez que el mundo salga de la alerta roja.

¡Pero no! Es un tema ahora, un tema de avaricia, de vergüenza, de autoestima, de calidad de vida, etc. Para ilustrar esto vean este ejemplo tomado de un blog, trata de como blanquear las axilas negras:

"Se trata de una imperfección estética más común de lo que se piensa, sólo que muchas chicas prefieren disimularla o no hacer mención de ella por pena; lo cierto es que si la piel de las axilas se vuelve oscura es porque algo está afectando su salud y, por ende, su belleza". http://blogmoda.com/axilas-negras-como-blanquearlas


Ni si quiera entremos en el tema del racismo subyacente, pues acá se dice claramente que el hecho de tener un color de piel que se aleje del blanco es algo que "muchas chicas prefieren disimular", quien dijo que el blanco es superior a todas las otras tonalidades de la epidermis.... mmm... lo tengo en la punta de la lengua... ya me acordare...

Lo que acá nos ocupa, es el tema de problematizar el cuerpo de la mujer, soy yo o cada vez que escucho algo así como: "Tienes un grave problema que ni habías notado, pero es muy importante que lo soluciones y acá justo (mira que suerte) tengo un producto que te solucionara el problema, solo por X" me baja la paranoia o quizá hay algo mas, como el intento descarado de vendernos cosas que no necesitamos y de crearnos nuevas necesidades al tratar de perjudicar nuestra auto estima.

A menudo el tema de la venta es inofensivo, pero no suele serlo en el caso de la belleza porque suele apuntar a "defectos" en el cuerpo de mujeres absolutamente normales, por ejemplo el tema de la axila negra que al parecer desde la autora del citado blog es algo que amarga a miles de mujeres que tendrían que usar manga larga por no poder pasar "la prueba de la blancura" axilar.

En serio ¿a cuantas mujeres les empezó a preocupar el tema de la oscuridad en su axilas después de ver los anuncios de desodorantes que ofrecen blanquearlos?. Otra cosa mas para que las mujeres nos sintamos incomodas en nuestra piel y descontentas con nuestros cuerpos. Y si nos avergonzarnos del cuerpo que habitamos es algo que por supuesto afecta nuestra calidad de vida.

Un punto importante es que el cuidar de nuestra belleza se ha equiparado al placer, al quererse, al darse tiempo para una misma, cuidar de la salud (salud=belleza ¿en serio?)... Lo cual es una estrategia de marketing por parte de la industria cosmética notablemente brillante pues no solo es una estrategia de ventas fantástica, si no que también los defiende de las criticas. Porque se puede decir que (y se me ha dicho) que al criticar toda esta tiranía de la belleza se esta realmente atacando el placer, el cuidado y el cariño que una mujer se prodiga a sí misma.

Para finalizar quiero aclarar que acá no estoy diciéndole a las mujeres lo que deben o no deben hacer, hagan lo que las haga felices y tengan una vida buena!!! Nos la merecemos.