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miércoles, 10 de abril de 2013

Nacidos Libres E Iguales


Tomado de AWID

El propósito de esta publicación es señalar las obligaciones básicas que incumben a los Estados respecto de las personas LGBT. En ella se describe la manera en que los mecanismos de las Naciones Unidas han aplicado el derecho internacional en ese contexto.  En las secciones de esta publicación se resumen sus conclusiones y consejos para ayudar a los Estados a que adopten las medidas necesarias para que satisfagan las obligaciones fundamentales que les incumben en materia de derechos humanos. Esta publicación tiene también como objetivo prestar asistencia a los defensores de los derechos humanos, y en general a los titulares de esos derechos, para que logren que los Estados se hagan responsables de las infracciones de las normas internacionales de derechos humanos.

martes, 26 de marzo de 2013

LA TRANSEXUALIDAD YA NO ES CONSIDERADA COMO UNA ENFERMEDAD MENTAL EN LA APA.


La última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales (el DSM-5), elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) y tomado como referencia por la Psiquiatría mundial, ya no considera a la transexualidad como una enfermedad mental.

El periódico español El País de Madrid informó este miércoles que el órgano directivo de la APA aprobó el 1º de diciembre la nueva edición, fruto de la primera revisión en 20 años de los criterios diagnósticos que lo rigen. Esta nueva edición, que ya no contiene el término “Trastorno de la Identidad de Género”, se publicará en mayo de 2013. La doctora en Derecho y activista por los derechos de la población trans, Michelle Suárez, dijo que este cambio es un “enorme avance”, ya que deja de lado “una serie de pensamientos fundamentalistas” que consideran antinaturales a algunos cuerpos y que rechazan el concepto de la transexualidad (en cualquiera de sus versiones: transgénero, transexual o travesti) como “una identidad de género más”.

Consideró que tomar a la transexualidad como enfermedad servía como excusa para garantizar el derecho a la salud a las personas trans. “La disforia (de género) no es una enfermedad, pero los tratamientos identitarios sí deberían ser tratados como política de salud, porque no atenderlos como procesos identitarios y considerarlos procesos estéticos implica que muchísimas mujeres trans terminen muertas por mala praxis”, sostuvo. La concepción del sexo y del género, que tiene la ciencia, que toma como único factor decisivo a la genitalidad definida y no a los aspectos de la personalidad. Por ello, consideró Suárez, ante casos de intersexualidad (personas que nacen sin genitales, o con genitales con rasgos de ambos sexos) los médicos deciden operar al bebé según lo que ellos consideran correcto o más fácil, sin esperar a que manifieste rasgos de personalidad. “Posteriormente, cuando esa persona crece, se dan enormes problemas, porque muchas veces esa persona no siente que el sexo asignado por el médico es el que en realidad siente”, comentó Suárez.

Y el tiempo que le llevó a la Asociación Americana de Psiquiatría dar este paso.... tiene mucho que ver con que la ciencia no siempre saca sus conclusiones a partir de conocimientos técnicos, sino por la influencia de los valores y conceptos culturales del entorno. Suárez explicó que por lo general las opiniones de la APA tienen mucha trascendencia en el ámbito internacional y que es “una especie de dogma”. “Lo que sale de ahí está totalmente tomado como palabra santa”, señaló.

http://www.180.com.uy/articulo/30356_La-transexualidad-ya-no-es-considerada-una-enfermedad-mental

jueves, 7 de marzo de 2013

Carta de DDHH LGBTI

LOS PRINCIPIOS DE YOGYAKARTA    

Beatriz Sotomayor

El titulo de este post es una simplificación un tanto grosera, pero que busca ser auto explicativa y que esta pensada para twitter. 

Aclaro, en primer lugar  los principios de Yogyakarta (Indonesia) no son un tratado, son un proyecto que la Comisión Internacional de Juristas y el Servicio Internacional para los Derechos Humanos, en nombre de una coalición de organizaciones de derechos humano ha impulsado y tienen como objetivo avanzar en el reconocimiento de los derechos humanos de las personas LGBTI.

En segundo lugar, no son derechos especiales de las personas LGBTI, son interpretaciones de los derechos fundamentales de todas, todxs y todos, pensando en promover el respeto de los derechos humanos de este grupo que sufre especial discriminación, en fin el nombre completo es: Los Principios de Yogyakarta sobre la Aplicación de la Legislación Internacional de Derechos Humanos en Relación con la Orientación Sexual y la Identidad de Género. 


Estos principios son muy necesarios, aunque en "el sistema internacional, (si bien) se han observado grandes avances hacia la igualdad entre los géneros y las protecciones contra la violencia en la sociedad, la comunidad y la familia. Ademas, algunos de los principales mecanismos de derechos humanos de Naciones Unidas han afirmado la obligación estatal de garantizar la protección efectiva para todas las personas frente a la discriminación basada en la orientación sexual o la identidad de género. (Sin embargo,) la respuesta internacional a las violaciones de derechos humanos basadas en la orientación sexual y la identidad de género ha sido fragmentada e inconsistente"*.


"Para enfrentar estas deficiencias, resulta necesario contar con una comprensión sólida del régimen legal internacional en materia de derechos humanos en toda su extensión y de cómo el mismo se aplica a las cuestiones de orientación sexual e identidad de género. Resulta crucial recopilar y clarificar las obligaciones de los Estados bajo la legislación internacional vigente en materia de derechos humanos en cuanto a promover y proteger todos los derechos humanos para todas las personas, sobre la base de la igualdad y sin discriminación alguna"*.

*Tomado de (bibliografía sugerida) PRINCIPIOS DE YOGYAKARTA: Principios sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género 

Para que los vayan conociendo, a continuación en imágenes de la organización Manodiversa Bolivia van los primeros 10 principios.







 










viernes, 1 de junio de 2012

La breve, dulce y sexy pequeña combinación de tan sólo tres letras: Cis



Aquí la traducción que hicimos para nuestro blog de este gran artículo sobre el término “cis” de Asher Bauer, activista trans-anarquista, hombre transexual y queer de San Francisco, California, publicado en inglés en 2010 en la revista Carnal Nation.
Buenos días, clase. La columna de hoy será una lección de vocabulario. Hablaré de mi prefijo favorito, el mejor del mundo. En resumen, se trata de la breve, dulce y sexy pequeña combinación de tan sólo tres letras: “Cis.” Viene del latín y si no sabes qué rayos significa no importa, hay una buena probabilidad de que se aplique a tí.
Ahora presta mucha atención, porque después habrá un examen.
“Cis” significa “en el mismo lado,” y es un antónimo de “trans,” que significa “a través.” ¿Puedes ver a dónde voy con esto? Si de alguien que ha atravesado una línea invisible y socialmente construida alrededor del sexo o el género se dice que es transexual o transgénero según el caso, alguien que NO ha atravesado nada y siempre ha permanecido en el “lado” del espectro que le fue asignado, podría ser descrito como cisexual o cisgénero.
En otras palabras, “cis” significa “no trans.” Eso es todo.
Muchas personas rechazan las etiquetas, especialmente las etiquetas que ellas no han elegido para sí mismas. Esto es apenas natural. Muchas veces cuando defino cis” enfrente de las personas cis, éstas se resisten, reaccionan con sospecha o incluso se sienten insultadas, quieren saber si “cis” es una especie de insulto.
De hecho, “cis” no es un insulto. Tiene más parentesco con “heterosexual” que con cualquier otra cosa y es un término todavía más neutral que “hetero,” que en inglés se suele utilizar como “straight” es decir “recto,” implicando que las personas homosexuales son de alguna manera “torcidas.”
Aunque no es un insulto, es probable escuchar a algunas personas trans utilizando la palabra “cis” con cierta irritación, por ejemplo, “Vino este tipo cis y quería que le respondiera veinte preguntas estúpidas sobre mi género,” o “Todas esas personas cis se me quedaban viendo cuando subí al bus.” Pero una vez más, se trata de palabras como “hetero,” “blanco” y “masculino,” que se utilizan a menudo de esa manera, como cuando alguien dice, “allí estaba esa chica hetero que no dejaba de preguntarme cómo fue que según ella ‘me convertí’ en lesbiana,” o “Ese chico blanco que tuvo el descaro de decirme que vivimos en una sociedad post-racial,” o “Mi jefe se siente con más derechos que yo sólo porque tiene el privilegio masculino.”  En casos como ésos, las palabras “cis,” “blanco,” “hetero” y “masculino” puede sonar peyorativas, pero tal y como la mayoría de las personas probablemente estarían de acuerdo, estas palabras en sí mismas, ciertamente no son ofensivas.
Lo que estos términos tienen en común es que describen a las clases privilegiadas. Alguien que es cis, blanco, heterosexual o masculino, o que presenta cualquier combinación que incluya a cualquiera de esas categorías, goza de ciertos privilegios que las personas trans, no-blancas, homosexuales, o no-hombres no poseen. Entre estos privilegios está el de que se pueden permitir vivir tranquilas manteniendo un un cierto nivel de ignorancia respecto a la realidad de los grupos oprimidos. Los blancos no tienen que vivir con el racismo. Los hombres no tienen que lidiar con el sexismo. Y así sucesivamente.
De manera que cuando una persona trans, dice que “hay gente cis que realmente no entiende,” la palabra cis realmente está funcionando como una explicación del por qué de esa ignorancia.  Esto la coloca más cerca de una excusa o una explicación que de un insulto.
Una vez que he conseguido explicar que cis no es un término despectivo -y por desgracia para entonces muchas personas ya se han retirado de la conversación, por lo general mis interlocutores quieren saber para qué se necesita la palabra cis después de todo. Tal vez “cis” no es algo malo, pero, ¿por qué exactamente tendría que ser algo bueno?
Mírenlo de esta manera: si hay gente cis y hay gente trans, entonces podemos hablar de personas que son trans, y de personas que no lo son, sin hacer juicios acerca de cualquiera de los dos grupos.
Pero sin la palabra “cis”, entonces nos quedamos sólo con las personas trans ¿y los demás qué son …?  ¿”Simplemente personas”?  ¿Personas “normales”?  ¿Hombres y mujeres “biológicos”?  ¿”Mujeres nacidas mujeres” y “hombres nacidos hombres?” Peor aún, mujeres y hombres “verdaderos”? En pocas palabras, simplemente no hay manera de hablar sobre las diferencias entre las personas trans y las personas cis, sin utilizar para ello el término “cis,” de otra manera estaríamos utilizando un lenguaje cargado de valores que dejan claro la superioridad de las personas no-trans respecto a las personas trans, estaríamos dándole nuestra aprobación a la supremacía cis.
Un momento, ¡ése es otro término para añadir a nuestro vocabulario! La supremacía cis se refiere a la creencia extendida de que las personas cis son naturales, normales, y, de hecho, superiores a las personas trans. La utilización de términos como “mujer natural,” prescindiendo por completo de las alusiones irónicas a canciones populares y cursis que hablan de tales mujeres, refuerza la idea de que es normal, correcto y bueno ser cis sólo porque sí, y que las personas trans son, bueno, aberraciones.
Y por supuesto que ésto no es así.  Las personas trans podemos ser una minoría, pero nuestra presencia ha sido documentada a lo largo de la historia humana.  Contrario a la creencia generalizada de que las personas trans “eligen” sus géneros, los hombres y las mujeres trans “nacen” hombres y mujeres, tanto como las personas cis lo hacen, y con frecuencia saben cuáles es su verdadero género desde la infancia temprana. Tampoco es exacto decir que no somos “biológicas,” porque ciertamente no somos la mujer o el hombre biónico, y en cualquier caso, estudios recientes sugieren que la transexualidad puede tener una base biológica.
Un hombre como yo no es un hombre “con cuerpo femenino,” y ciertamente no es “un hombre en un cuerpo de mujer;” éste es mi cuerpo, y yo soy un hombre, por lo tanto, este cuerpo es el cuerpo de un hombre y es evidente que no pertenece a ninguna “mujer.”  Las personas trans pueden ser “normales” o “extrañas” tan fácilmente como pueden serlo las personas cis; podemos sacar la basura, pagar las cuentas, enviar tarjetas de Navidad, formar una familia, o romper látigos y cadenas y trabajar en la pornografía, nos puede gustar la salsa de chocolate y la política subversiva simplemente igual que a las personas cis.
Vamos a tomarnos un minuto y hablar en concreto acerca del privilegio cis, porque si eres cis, hay una buena probabilidad de que nunca te hayas detenido a pensar en ello antes de ahora. La lista de cosas con las que la gente cis NO tiene que lidiar incluye que al ser una persona trans eres mal-generizada (se refieren a tí y te tratan en un género al cual no perteneces,) si vas a prisión te envían a la prisión correspondiente al género equivocado; si tienes que hacer algún trámite legal o necesitas un servicio médico se burlan y abusan de tí por tu identidad de género; tu cuerpo es tratado como una curiosidad, un fetiche, o un objeto repulsivo. Las personas trans a menudo tienen dificultades para conseguir empleo y con frecuencia son objeto de crímenes de odio que van desde el acoso verbal al asalto, la violación y el asesinato. Muchas personas trans no tienen hogar y muchas se ven obligadas a recurrir a la pornografía y otros tipos de trabajo sexual, en el que se  nos convierte en fetiches por nuestros cuerpos fuera de la norma (ver: “chicas con pollas” y “pornografía transexual.”) Estoy enumerando solo algunas de las agresiones más graves en contra de mi comunidad aquí donde vivo.
Súmale a todo esto el constante estrés que representan la expectativas de los demás que te obligan a tener que explicar defender, y abogar por tu propia identidad de género a cada momento, el dolor de vivir todo el tiempo siendo juzgada de acuerdo a los estándares cisexuales de lo que significa ser atractivo y el asalto que constituye la cobertura sensacionalista de los medios, y lo que tienes es un entorno verdaderamente miserable, no del todo propicio para la autoestima o la dignidad. Todos los días en todos los sentidos, estamos rodeados por los mensajes que nos dicen que sufrimos de alucinaciones, que somos personas mentirosas, farsantes, locas, patéticoas, poco atractivas, y es improbable que algún día tengamos éxito en nada.
Entonces, ¿por qué reforzar este mensaje con un lenguaje supremacista cis? En lugar tener que tratar con la carga de intolerancia que tienen las frases francamente engorrosas tipo “nacido varón” o “chica verdadera” ¿por qué no cortar por lo sano gracias al empleo de tres pequeñas letras y decir “cis?” Conciso y sin prejuicios, es una palabra cuyo momento ha llegado. La mayoría de las personas con las que he tenido esta conversación son personas bien intencionadas, o al menos dicen que lo son, y seguro que no se ven a sí mismas como supremacistas cis. Pero uno no tiene que odiar de forma activa a las personas trans, ni creer de forma consciente que las personas cis son superiores, para adoptar actitudes que tratan a las personas trans como si fueran inferiores. Y uno ni siquiera tiene que darse cuenta de que tiene alguna de esas actitudes para de todas maneras expresarlas a través del lenguaje.
Así que por favor, si tú te consideras un aliado de las personas trans, háznos a todos un favor y despídete de los comentarios tipo “mujeres naturales.”  Como dirían hasta en una canción pop cursi, todo lo que pedimos es un poco de respeto.

martes, 25 de octubre de 2011

La Hegemonia ‘LGBT’

Judith Avory Faucette escribió este articulo, el cual es parte de Tsk Tsk: Stigma, Shame, and Sexuality, una serie organizada por Gender Across Borders y posteada a su vez por RH Reality Check junto con Ipas.

Traducido por Beatriz Sotomayor[i]

Tomado de

http://www.genderacrossborders.com/2011/09/20/the-hegemony-of-%E2%80%98lgbt%E2%80%99/

http://www.rhrealitycheck.org/blog/2011/09/19/hegemony-lgbt%E2%80%99

La corriente occidental del movimiento LGBT se ha convertido en un monolito comercializado desde la "liberación gay" de los sesentas y su impacto de ninguna manera se limita a los EE.UU. y Europa.

La corriente principal de este movimiento no sólo tiene una mentalidad "con nosotros o en contra nuestra" que exige a la gente queer que sale del closet, que lo haga como L, G, B o T solamente, o se quedan atrás, sino que también crea una definición muy estrecha de los géneros y sexualidades aceptables. El movimiento entonces castiga a aquellxs que no encajan en esta definición, estigmatizando no solo las identidades no-convencionales y sino que también negándose a permitir que estas minorías estigmatizadas tengan una voz sobre las prioridades legislativas y políticas.

Hay innumerables ejemplos de cómo la corriente principal del movimiento LGBT usa el estigma para limitar el acceso al establecimiento de la agenda legal y política solo a aquellxs que cumplen sus estrechos criterios de identidad. En este post me gustaría hacer hincapié en dos lugares en particular: el ejemplo de lxs kathoeys que conforman un tercer género en Tailandia y el ejemplo de géneros y sexualidades queer alternativas en los EE.UU..

En Tailandia, como Sonia Katyal describe en su obra "Exportando Identidad" (14 Yale Journal of Law and Feminism 97-176), hubo un entendimiento tácito antes de que la corriente occidental del movimiento LGBT se presentara. Existían tres géneros: masculino, femenino, y kathoey. Si la palabra "gay" aparecía a estas alturas, era probable que se refiriese a unx kathoey, pero lo que lxs occidentales llamaríamos "comportamiento homosexual" era generalmente privado. Cuando el movimiento LGBT occidental llegó en la década de 1980 siguiendo los pasos de la globalización y la propagación de la crisis del SIDA, una nueva imagen identificada con la masculinidad del hombre gay se presentó en la cultura tailandesa. Lo "gay" se hizo público, y busco legitimidad a través de la masculinidad.

La palabra "gay", plantea Katyal, puede haber entrado en uso común en Tailandia específicamente para distinguir de lxs kathoeys a estos hombres masculinos identificados como gays y alineados con el movimiento occidental. Mientras que la identidad de género no había sido regulada previamente por el Estado, la adopción del modelo occidental LGBT en Tailandia hizo público lo privado. Los hombres gay tailandeses estigmatizaron a lxs kathoeys, alienando tanto a la identidad kathoey, como a la expresión de género afeminada. Los gay tailandeses comenzaron a definirse a si mismos en oposición a lxs recientemente estigmatizadxs kathoeys, quienes entonces fueron socialmente y legalmente sancionadxs debido a su visibilidad pública. Irónicamente, también se convirtieron en un blanco fácil para lxs agentes estatales que se opusieron a la llegada del movimiento LGBT a Tailandia.

Este cambio en las concepciones de género y sexualidad condiciona el acceso a las prioridades legales y políticas en Tailandia. Como explica Katyal, la identidad kathoey no es una sexualidad pública, por lo tanto derechos tales como la protección de la discriminación basada en la orientación sexual y la libertad de identificarse como gay sin ser acosadx son mucho menos importantes para esta población que derechos como la privacidad, la legalidad de los actos sexuales privados, el derecho a la educación, y la capacidad de identificarse legalmente como un tercer género.

El modelo occidental LGBT también es perjudicial, ya que trata de abordar todas las cuestiones de identidad de género mediante el uso de una concepción occidental de la identidad transgénero. Géneros no-binarias son estigmatizados o simplemente borrados. Por ejemplo, un artículo de la revista TIME 2008 confunde la identidad kathoey con la identidad femenina transgénero y se enfoca en documentos de identidad y baños. Aunque hay algunas personas en Tailandia que encajarían en la definición de la palabra inglesa "transgénero", estxs están agrupados con lxs kathoeys en Tailandia. La definición original de Kathoey está más cerca de "tercer género", y muchxs kathoeys no quieren hacer la transición de hombre a mujer, sino que se lxs considere como un género aparte que debe ser reconocido legalmente como tal.

Esto no es sólo un problema en Tailandia. Mi propia experiencia en los Estados Unidos es que las minorías queer son a menudo dejadas de lado y estigmatizadas, alentadas a sentir vergüenza por no encajar perfectamente en la corriente principal del movimiento LGBT. Aquellxs que practican sexualidades alternativas -por ejemplo, poliamor o estadounidenses kinky queer - son particularmente estigmatizadxs porque el movimiento LGBT trata de centrarse en la familia, la asimilación y el matrimonio. Cualquier persona que se desvía en la fluidez de género o tiene valores sexuales alternativos se arriesga a ser evitada, ignorada o activamente rechazada por lxs grandes jugadorxs en el movimiento LGBT, cuyas prioridades incluyen el matrimonio, la adopción y gays en el ejército.

En los medios de comunicación, los principales líderes de LGBT comparten los temores conservadores acerca de hombres vestidos de cuero en los desfiles, drag queens enseñando a sus hijos, y que con el lenguaje de la asimilación se deslicen por una pendiente resbaladiza hacia la poligamia. "Somos igual que tú", estxs vocerxs se apresuran a tranquilizar. "Tenemos familias normales, nuestrxs niñxs van a la escuela, y nuestra identidad no es sobre el sexo."

Como alguien que escribe y habla de sexo, es pro Kink y es abiertamente poliamorosx, soy desanimadx a ser demasiado vocal en los espacios convencionales. No me siento cómodx asistiendo a muchos talleres de activistas o a reuniones sociales porque no entro en la sigla LGBT como activista queer, genderqueer. En línea, he encontrado algo de apoyo en los márgenes, pero me desaniman discusiones como ésta en Queerty, donde los comentaristas gays y lesbianas adoptan la actitud que las personas trans, que carecen de dinero y el poder, simplemente tienen que vivir con el hecho de que sólo las prioridades LG (B) se lograrán. Los números de gente de género fluido, genderqueer, y la gente no binaria, por supuesto, es aún más pequeño.

Aun cuando las siglas se expanden (QUILTBAG[ii] es la más amplia que he visto hasta ahora), el uso de una sigla aliena a aquellxs que no pueden reclamar una o más letras y el movimiento todavía tiende en realidad a centrarse en la L y la G, y mucho más infrecuentemente, en la B y la T. Otrxs pueden tener una letra, pero eso es prácticamente todo lo que tenemos. Por ejemplo, he visto como con frecuencia los temas que son en su mayoría de importancia para los géneros no-binarios , como el problema del "Hombre o Mujer" en las casillas de los formularios se describe como una "cuestión transgénero", lo que significa que mucha gente no-binaria puede no ser capaz de encontrar las discusiones que son importantes para nosotrxs. Se nos anima a esforzarnos en entrar en la T tanto como sea posible, y si no, los recursos y el apoyo simplemente pueden no estar disponibles. Mientras que las identidades trans son estigmatizados por un lado por muchos gay y lesbianas, la fluidez de género es estigmatizada por el otro. Aun cuando lo "queer" es parte de la sigla, esto significa poco en la práctica.

En mi experiencia, el estigma opera como una fuerza silenciosa para mantener nuestras prioridades en un segundo plano. No es sólo la virulencia en algunos comentarios lo que me hace pensar dos veces antes de mostrarme explícitamente como poliamorosx, defendiendo el derecho legal a la práctica Sado & Bondage, o criticar con fuerza el movimiento de los matrimonios del mismo sexo. Es un miedo con el que yo vivo habiendo escuchado durante años comentarios "inocuos" sobre el género y la sexualidad, la clase de temor que se acumula en una comunidad marginada que es objeto de estigma y vergüenza. Es un miedo que viene de no oír muchas voces como la mía y por lo tanto permitiendo que el estigma tenga algún poder sobre mí. La posibilidad de que realmente yo pueda sólo ser rarx y mis prioridades poco razonables.

Este miedo es muy poderoso, ya que no requiere de una voz constante para mantenernxs sometidxs. Yo no tengo que preguntarle a mi jefe si me despediría si hablara abiertamente de mi género y mi sexualidad. No tengo que sondear a las organizaciones en que me gustaría trabajar un día para preguntarles cómo se sentirían si buscaran mi nombre en Google y encontraran un artículo sobre las sexualidades alternativas. Sé que la pérdida de oportunidades y de medios de vida es un peligro real si soy abiertx sobre mi género y sexualidad marginadxs. También sé por los ejemplos anteriores que no es probable que la corriente principal de la comunidad LGBT me apoye y que es una gran batalla cuesta arriba para acumular fondos suficientes para alcanzar mis prioridades políticas.

Sin embargo, me gustaría terminar con una nota de esperanza. Si se sienten marginadxs por el movimiento LGBT, dondequiera que vivan, hay esperanza de cambio. Si podemos encontrarnos unxs a otrxs, empezar a construir nuestros propios movimientos, y encontrar formas creativas para ser sustentables, entonces podemos empezar a cambiar la conversación. Desde un lugar de estigma, se puede decir "basta" y construir orgullo alrededor de nuestra identidad sin necesidad de que nadie en nuestra comunidad se sienta constreñidx a ciertas formas de género o sexualidad.

Si esto te suena bien, por favor sígueme en twitter: @queerscholar o considera la posibilidad de contribuir al proyecto de vídeo YouAreNotAlone, una alternativa optimista que permite a los lxs jóvenes queer marginadxs y estigmatizadxs saber que si se pone mejor o no, cuentan con apoyo comunitario.



[i] Decidí traducir este articulo con permiso de Judith Avory Faucette, porque a pesar de que ni Tailandia, ni USA son Chile. Me hizo sentido la noción de buscar legitimidad en la masculinidad y porque todxs hemos escuchado la palabra ‘loca’, epíteto coloquial y desdeñoso que se usa en el hombre afeminado, dicha con asco, he llegado a escuchar la siguiente frase que lo dice todo “soy gay, pero por lo menos soy un hombre”.

En fin, es demasiado humano buscar con quien compararse para sentirse superior, pero este tipo de actitudes le hacen el juego a la heteronormatividad, poner la igualdad de todxs como un fin por el que luchar es realmente subversivo, ya que solo aceptar la posibilidad de que algunxs sean inferiores y que otrxs sean superiores, es legitimizar la opresión.

[ii] QUILTBAG “Queer/Questioning, Undecided, Intersex, Lesbian, Transgender/Transsexual, Bisexual, Asexual, Gay/Genderqueer.”