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lunes, 22 de abril de 2013

La situación del Pueblo Mapuche


En un año electoral como este, nos encontraremos con candidatos/as que dicen respetar nuestra cultura, como también reconocer la llamada deuda histórica a los pueblos originarios, en particular al Pueblo Mapuche.




No sólo desde la existencia del Estado chileno el Pueblo Mapuche ha decido luchar por el respeto a sus derechos como un pueblo libre y autónomo. Esta lucha se acarrea desde la llegada de los colonizadores españoles al Wallmapu, pero se ha intensificado y se ha hecho más cruenta desde la existencia del Estado chileno, pues ha sido éste el que nunca ha reconocido nuestra existencia como un pueblo distinto, con territorio propio, y ha implementado una serie de herramientas para exterminar nuestro rakizuam (pensamiento) mapuche y con ello todo atisbo de resistencia.

Las demandas del Pueblo Mapuche no son más que demandas por justicia, libre determinación y autonomía, derechos que todo pueblo en el mundo ejerce libremente, pero que con la existencia del estado-nación, se les ha negado a otros pueblos a quienes se les ha sometido y se les ha despojado de su riquezas naturales y territorios, provocando así el extermino no sólo de la cultura, sino también de sus integrantes.

En el caso de nuestro Pueblo Mapuche, la lógica no ha sido distinta. A modo de ejemplo, podemos señalar que el Estado chileno ha emprendido guerras de dominación sobre nosotros como la llamada pacificación de la Araucanía. También se ha preocupado de cercenar la cultura mapuche, terminar con el aprendizaje y utilización del mapudungun y con la sabiduría ancestral mapuche mediante la educación y la inserción de las escuelas formales en el territorio mapuche o Wallmapu.

Ante este escenario tan desfavorable para nosotros como pueblo, en el que no existe la voluntad política de diálogo y solución de los conflictos, y el irrestricto apoyo a la política del gatillo fácil; la decisión adoptada no ha sido otra que luchar por la recuperación y ejercicio de los derechos que nos han arrebatado. El único método de supervivencia, ante el continuo genocidio del Estado chileno, ha sido la movilización. Es esta la que nos ha devuelto la dignidad como pueblo y nos ha permitido ejercer -de cierta forma- parte de estos derechos arrebatados, y por supuesto que también, nos ha permitido reconstruir el tejido social mapuche, desde una perspectiva política, social y cultural.

En un año electoral como este, nos encontraremos con candidatos/as que dicen respetar nuestra cultura, como también reconocer la llamada deuda histórica a los pueblos originarios, en particular al Pueblo Mapuche. Muchos hablaran del multiculturalismo, de la educación intercultural bilingüe, de la integración de los indígenas a la sociedad chilena y del repudio a la discriminación en razón del llamado origen étnico. Ese discurso multiculturalista no es más que una política creada y pensada por el capitalismo ante la fuerte movilización de los indígenas del mundo, en la que han preferido ceder y reconocer las diversas manifestaciones culturales; pero cuando los pueblos sometidos hablamos de reconocimiento y ejercicio de derechos políticos, el multiculturalismo se agota y no es más que otra política destinada a mermar la lucha reivindicativa de derechos. Una verdadera vía para solucionar los conflictos existentes no parte por la imposición de un diálogo con los contenidos y limites ya definidos por una de las partes.

Otro método que se ha implementado para frenar la movilización mapuche, es fomentar nuestra participación en la vía electoral, haciéndonos creer que ésta nos permitirá una verdadera participación política e incidencia efectiva en la toma de decisiones. Creemos que esta vía no es la correcta y mucho menos la efectiva que nos permitirá ejercer libremente nuestros derechos individuales y colectivos de carácter político, económicos, sociales y culturales; pues en la actualidad significa trabajar dentro de la institucionalidad del Estado, la misma que se despliega sin problemas para reprimir nuestras justas y legítimas demandas. Por otro lado, ser parte de aquellas autoridades que hoy crean las leyes en Chile, significa entrar al juego de la legitimación recíproca entre Estado y Derecho, pues reconocemos que las leyes, y el derecho en general, se crean con el objeto de legitimar la existencia del Estado, justificando que el Estado de Chile es un Estado de derecho y que la ley se aplica de igual forma a todos; cuando en la práctica, la leyes son creadas para proteger los intereses de los grandes monopolios económicos y avalar la acumulación de capital, tanto de chilenos como de extranjeros, los que día a día depredan nuestro territorio ancestral.

En el ámbito de las demandas planteadas por el Movimiento Mapuche, las que se creen como necesarias y básicas para empezar a generar un dialogo equitativo entre el Estado chileno y el pueblo mapuche son la libertad inmediata de los Presos Políticos Mapuche, pues si se encarcela a un mapuche, se encarcela a todo un pueblo, criminalizando la protesta social mapuche, rebajándola a la simple delincuencia, y más grave aún, estigmatizándola con el calificativo del terrorismo.

En segundo lugar, está la restitución del Territorio Mapuche o Wallmapu. Los Mapuche, por definición estamos tan arraigados a la tierra, que no se condice nuestra existencia sin un territorio en el cual desarrollarnos y ejercer nuestra cultura. El negarnos el derecho al territorio significa negarnos el derecho a existir. Como mapuche ya decidimos negarnos a dejar de existir y la lucha mapuche se enfoca principalmente en permitir que las futuras generaciones tengan el espacio territorial en el cual vivir dignamente.

En tercer lugar, exigimos la desmilitarización de Wallmapu. Hablamos de militarización por el hecho de encontrase un gran número de contingente policial apostado diariamente tanto al interior como fuera de las comunidades, ejerciendo una represión que implica, no sólo los controles para el ingreso a las comunidades, sino también el hostigamiento a todo mapuche, desde niños a ancianos; la persecución y trabajo de inteligencia ejercida en nuestro territorio hace que la vida al interior de las comunidades deje de ser digna, pues constantemente se vulneran los derechos humanos de nuestro pueblo. El nivel y número de agentes policiales nos hace hablar hoy de militarización, pues se trata de una policía que realiza un trabajo militar en zona mapuche, constituyéndose como verdaderas fuerzas de ocupación en nuestro territorio.
En cuarto lugar exigimos juicio y castigo a los asesinos de nuestros Weichafe. La política del gatillo fácil ha cobrado la vida de un sinnúmero de mapuche, tanto en la dictadura como en democracia, pero han sido en este último período -en el que supuestamente se respetan los derechos humanos- que las fuerza represivas del Estado han tenido todo el apoyo de sus superiores a la hora de exterminar a nuestros Weichafe, disparándoles por la espalda, asesinándolos crudamente y sin tener castigo alguno por ello; al contrario, se les protege y se les asciende dentro de su institución, lo que en la práctica significa premiar a quien asesine a un mapuche.

En general, las legítimas y justas demandas del pueblo mapuche dicen relación con el derecho a ejercer libre y autónomamente nuestros derechos políticos, territoriales, económicos, sociales y culturales. Las ya mencionadas, son más a bien a modo de ejemplo, pues se han exigido con más fuerza en el último tiempo, ya sea por los mismos presos políticos mapuche o por las movilizaciones de las comunidades en resistencia.

Conjuntamente con estas demandas, que se alzan como bandera de lucha del pueblo mapuche, existen prácticas autonómicas a pesar de la opresión en la que nos encontramos. Las comunidades en resistencia han sabido conjugar el ejercicio de la autonomía frente al alto nivel de represión existente en sus territorios. Podemos señalar que en la actualidad existen diversas comunidades que llevan adelante procesos de recuperación territorial, pues ante la nula respuesta del Estado frente a la demanda territorial, han decidido ejercer simplemente su derecho al territorio, recuperando aquellas tierras que históricamente han pertenecido a las comunidades mapuche. La característica principal de la recuperación territorial es que se trata de una recuperación productiva, pues si se recupera el territorio usurpado es para trabajar la tierra y generar los recursos necesarios para llevar una vida digna y salir de la línea de la pobreza en la que se encuentran las comunidades mapuche, pobreza generada por la usurpación del territorio y recursos naturales por parte de latifundistas chilenos y extranjeros, empresas forestales y diversas transnacionales como hidroeléctricas y mineras, todos apoyados por el estado chileno.

Conjuntamente a lo anterior, otro ejercicio efectivo de nuestra autonomía es el control territorial que comunidades mapuche hoy realizan en sus territorios. Esta práctica autonómica dice relación con que la propia comunidad -como ente resolutivo colectivo- sea capaz de decidir sobre lo que se hace o no en el mismo territorio. Con esto se hace efectivo el ejercicio, a pequeña escala, del derecho a la libre determinación.

A modo de ejemplo podemos señalar que el día 14 de abril se realizó un palin (deporte ancestral mapuche) en la comunidad Wente Winkul Mapu, en el fundo Chiwaywe, que actualmente se encuentra en proceso de recuperación, el cual se hizo conjuntamente con la comunidad Rayen Mapu, también perteneciente al Lof Chekenco. Ambas comunidades se encuentran en proceso de recuperación territorial en el mismo sector y el palin tuvo por objeto dejar en claro que ambas comunidades seguirían en sus procesos de recuperación y resistencia, respetándose el proceso de cada una y apoyándose mutuamente. Además de dejar en claro al Estado, que las políticas de división de las comunidades ejercidas por ellos, mediante el dinero y las políticas asistencialistas de la CONADI, en ese sector no tuvieron acogida. Las comunidades dieron un claro ejemplo de cómo echar por la borda este tipo de artimañas creadas para desmovilizar la protesta social mapuche.

Por ultimo, señalar que con este tipo de prácticas autonómicas se está generando una nueva forma de hacer política mapuche, de actuar transparentemente conforme a nuestra sabiduría ancestral, de trabajar en forma autónoma y autogestionada; prácticas y saberes que se están traspasando a nuestros pichikeche (niños y niñas), quienes son el futuro de nuestro pueblo y más temprano que tarde serán las nuevas fuerzas que empujarán las demandas de libre determinación y autonomía, conjuntamente con exigir el respeto a los derechos del pueblo mapuche.

En el largo camino que queda por recorrer, es fundamental la solidaridad entre los pueblos oprimidos, quienes tenemos el mismo enemigo, el capitalismo. Enemigo muy fuerte, que para poder derribar será necesario aunar fuerzas, reconstruir el tejido social, tanto chileno como mapuche. En esa reconstrucción, son fundamentales los espacios de discusión, análisis y movilización, en el plano del respeto, pues sólo con ello podremos generar la confianza necesaria para lograr la unidad que nos hará aún más fuertes.

Como organización mapuche urbana, que realiza trabajo de base, sabemos de la importancia entre el nexo entre el trabajo del campo –comunidades mapuche- y la ciudad, pues entendemos que donde estemos, luchamos como un solo pueblo; pero además, entendemos que la solidaridad entre pueblo mapuche y chileno es importante a lo hora de frenar los abusos y exigir el respeto a nuestros derechos arrebatados por el capital y el Estado opresor.

jueves, 18 de abril de 2013

Exigimos una investigación exhaustiva y justicia para Jenny Ramos!

Santiago, 16 de abril de 2013.


DECLARACION PUBLICA

Exigimos una investigación exhaustiva y justicia para Jenny Ramos!



La Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres expresa profundo pesar por la muerte de Jenny Ramos, residente colombiana en Chile, y manifiesta serias dudas sobre las circunstancias en que cayó del octavo piso de un edificio en la comuna de Providencia. 

Una primera duda es ¿por qué arrancaba Jenny desde su propio departamento, pidiendo auxilio tras una discusión con un cliente, de acuerdo a la información de testigos?. Esta situación arroja una segunda duda ¿por qué arrancaba hacia el balcón y no hacia la puerta de su departamento cuando Roberto Zawadsky se encontraba, según su propia versión, escondido en el baño?.

Llama la atención que se le otorgue al cliente la categoría de testigo, en circunstancia que todos los antecedentes con que se cuenta son confusos y al menos dan para identificarlo como sospechoso.

La única persona que estaba con Jenny en el momento en que ella arrancaba, está libre y visto como una víctima asustada del descontrol de una prostituta. El cliente dijo que ella estaba descontrolada en cuanto él llegó al lugar, pero en vez de retirarse, entró al departamento de Jenny y luego se escondió en el baño. No ha existido investigación aún; no se han analizado las cámaras de seguridad; no se han interrogado a todos los testigos; no se ha informado el peritaje; no ha habido reconstitución de escena, pero ya tenemos a un Fiscal declarando públicamente que Jenny Ramos cayó sola. Todo Chile tiene dudas razonables sobre lo sucedido, ya que sin mediar una investigación seria y acabada, el fiscal emite su Juicio.

¿Quién es Roberto Zawadzky para gozar de tantas garantías y protección antes que se investiguen los hechos?

Mientras al cliente y sospechoso de su muerte se le encubre y protege, los medios destacan en sus titulares que Jenny Ramos era “prostituta” y “colombiana”, es decir, ¿ejercer trabajo sexual conlleva el riesgo laboral de perder la vida? y ¿ser inmigrante significa tener menos derechos y menor valor su vida?. 

La desigualdad en el trato de los medios y policías se vuelca contra la víctima con las estigmatizaciones que sobre ella recaen: ser mujer,  inmigrante y trabajadora sexual. Una vez más se reafirma que las instituciones refuerzan, con sus mensajes y procedimientos machistas y misóginos, la violencia contra las mujeres.  

Repudiamos como se ha tratado la muerte la Jenny Ramos, y exigimos una investigación exhaustiva, sin prejuicios machistas y xenofóbicos. Exigimos justicia para Jenny.

¡CUIDADO, EL MACHISMO MATA!
RED CHILENA CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES

miércoles, 6 de marzo de 2013

Vandálizan Templo Evangélico con rayados lesbianos


El Sábado 02 de Marzo amaneció rayada la fachada de la iglesia Misión Tiempo de Conquista de Concepción (Imágenes de Amparo Montoya (RBB)) vea la noticia en Radio Bio Bio.


Frente a lo que la comunidad evangélica reacciono con indignación:

Guillermo Lastra, pastor presidente del Concilio de Pastores de Concepción, señaló que se trata de una “discriminación contra quienes piensan diferente”.


Sin embargo, el propósito de este post es argumentar que no es precisamente “discriminación contra quienes piensan diferente”. En el sentido de que si una persona anda tirando piedras, actuando de manera amenazante e insultante y le dan un piedrazo de vuelta, esa persona no tiene mucho derecho a alegar discriminación. ¿En que me baso para decir que muchxs evangélicxs estan persiguiendo y oprimiendo gravemente a la comunidad LGBT local?


Pues, el 07 de Julio del 2012, la joven de 16 años Valeska Salazar fue atacada por dos hombres armados con cuchillos que entraron a la fuerza a su casa, agredieron a la familia de esta y trataron de asesinarla (lograron apuñalarla), especialmente grave es que cuando la conmocionada familia llevo a Valeska a urgencias estos sujetos la volvieron a atacar, la familia se llevo a Valeska a su casa y estuvieron encerradxs allí toda la noche con los matones dando vuelta cual lobos (con el perdón de los lobos), cual hienas alrededor de la casa (con el perdón de las hienas).  La razón Valeska pololeo con una prima de los agresores.


Lea la noticia:


“A la desesperación de la familia por ver en las condiciones en que quedó Valeska tras la agresión, se suma el hecho de que 2 de los sujetos, ya están en libertad.
Mientras, la joven se recupera lentamente tras ser atendida en Santa Juana, donde recibió una deficiente atención y donde además se vulneraron todas les medidas de seguridad según su familia, amigos y cercanos, quienes esperan justicia, con el temor además, de un nuevo ataque”.


Ok, volviendo a los evangélicos. Valeska ha tenido que irse de Santa Juana (cerca de Concepción) por el acoso y las amenazas constantes de la comunidad evangélica, quienes se han portado como una mafia. Valeska con solo 16 años ha sido brutalmente agredida, ella si puede decir que ha sufrido discriminación en su forma más extrema.

Lea sobre lo sucedido a Valeska Salazar y la reacción de activistas locales:




miércoles, 27 de febrero de 2013

Como evitar la violación

Creo que hay que pensar lógicamente y mirar las causas de este fenómeno a evitar.



En este caso se puede concluir que la causa de la violación u abuso sexual es solo quien viola y abusa.



Comentarios como "la falda que llevaba era muy corta" o "ella se expuso", implica primero que un atuendo de vestir tiene la capacidad de violar o abusar sexualmente, lo que es absurdo y lo que es peor que la víctima (es decir la persona a la que le paso algo muy desagradable u horrible) "lo deseaba" de alguna manera y por ende que la culpa es suya, liberando de toda responsabilidad a quien causo el ataque: quien violo o abuso.



Volviendo a la faldita, las personas tienen derecho a vestirse como quieran, las mujeres tienen derecho a ser lindas, sexis, sexualmente activas, beber alcohol, tener relaciones fugaces, etc (los hombres también) a lo que NADIE TIENE DERECHO ES A ABUSAR SEXUALMENTE DE OTRA PERSONA.  En Gran Bretaña, crearon la campaña "esto no es una invitación para violarme" con imágenes ejemplificadoras.



El culpar a la víctima es preocupante, pues justifica la violencia sexual, especialmente hacia mujeres y niñas (mujeres y niñas trans también). Este fenómeno de culpar a la víctima, es cruel y absurdo, y se ha llevado impunemente a extremos criminalmente absurdos. Por ejemplo, las víctimas de violencia sexual en Egipto por parte de la policía durante la "Primavera Arabe" han sido acusadas de "desearlo" por clérigos locales, es más se ha señalado que no eran buenas mujeres, lo cual es una versión muy usual de este fenómeno de culpar a la víctima, que incluye manchar el buen nombre de quien sufrió un horrible acto de agresión, como manera de justificar el ataque y negar cualquier tipo  de responsabilidad a quien agredió en primer lugar. Otro ejemplo, aun más cruel, es la violación grupal ocurrida en New Delhi a principios del 2012, no voy a relatar los detalles porque me hacen sentir enferma, pero para que se den una idea, ella murió al poco tiempo, es mas este caso fue tan cruel que movilizo a la ciudadanía a protestar en masa en esta ciudad. Bueno, un clérigo hindú, señalo que (traduzco) "seamos sinceros las culpas son compartidas", esté bicho de persona fue inteligente al usar un lenguaje falsamente moderado al culpar a la víctima de su propio ataque y asesinato.



En fin, el hecho se que las mujeres que sufren violación sean las que tengan que probar que no "provocaron" el ataque, es un ejemplo especialmente cruel de la discriminación que sufren las mujeres.

Otro aspecto, el que se nos exija a las mujeres prevenir la violación tomando medidas que coartan nuestra libertad de actuar y movernos libremente, en vez de exigir que no se nos ataque sexualmente, y el castigar duramente estos actos también son reveladoras de esta discriminación (las penas por violación son ridículas).

Por ultimo, y para mostrar nuevamente como el fenómeno de culpar a la víctima esta totalmente divorciado de la lógica, y es un aspecto salvaje de opresión patriarcal con respecto a las mujeres, les cuento de un telepredicador saudí que violo salvajemente a su hijita de 5 años "Al Ghamdi, un predicador que suele aparecer en las cadenas locales de televisión pontificando sobre moralidad. Según la filtración de su declaración ante las autoridades, sospechaba que su hija no era virgen y tras un examen ginecológico que no le dejó satisfecho, admitió haber usado un bastón y cables eléctricos con la niña", quien murió después de una agonía de varios meses. Para ser justas, este hecho ha provocado indignación hasta en Arabia Saudita "donde hay clérigos que para evitar el abuso infantil proponen que a las niñas se les tape la cara desde la cuna".

En fin les dejo con algunos consejos para evitar la violación:










lunes, 4 de febrero de 2013

Patriarcado para principiantes


Julia Evelyn Martínez (*)  
SAN SALVADOR - A raíz de una reciente carta que dirigí  a mis compañeras  feministas salvadoreñas en este periódico, he recibido una serie de mensajes – en especial de remitentes del sexo masculino- en los que  me recomiendan  explicar a neófitos y neófitas en la teoría feminista,  algunos términos utilizados en dicha  carta, como por ejemplo: patriarcado, relaciones de poder patriarcal, feminismo, entre otros. Es así como abusando de la  generosidad editorial de CONTRAPUNTO, me he permitido redactar  esta columna para referirme con más detalle al término patriarcado y a su significado, con lo cual espero  hacer una humilde contribución al proceso de conocimiento de este sistema,  como una condición indispensable para el derrocamiento del mismo.
El patriarcado es una forma de organización política, económica, religiosa, ideológica  y social basada en la idea de la autoridad y superioridad de lo masculino sobre lo femenino, que da lugar al predominio de los hombres sobre las mujeres, el marido sobre la esposa, del padre sobre la madres y los hijos e hijas, y de la descendencia paterna sobre la materna. La superioridad de lo masculino sobre lo femenino se expresa en las diversas normas, costumbres e instituciones que regulan la vida de de las personas en las sociedades organizadas bajo el esquema cultural del patriarcado.
Tomemos por ejemplo las normas del idioma  español,  que son conocidas y defendidas por muchos y muchas como “las normas del buen decir”.
De acuerdo a la Real Academia de la Lengua (RAE) define huérfano  como “ una  persona de menor edad a  quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre”. Si el lenguaje es el reflejo la cultura de una sociedad, en el sistema patriarcal, es más huérfano un niño o una niña a la que se  le ha muerto su padre, que la niña o niño al  se le ha muerto su madre. El padre es superior  en importancia a la madre. La definición de la RAE de femenino  y masculino  es otro ejemplo del carácter patriarcal del idioma. De acuerdo a la RAE, lo femenino es “propio de la mujer;  que posee rasgos propios de la feminidad; débil, endeble”; mientras que lo masculino es “perteneciente o relativo a este ser; varonil, enérgico”.
Contrario a lo que generalmente se cree, el patriarcado  no es tan antiguo como la humanidad. Estudios antropológicos e históricos coinciden en señalar que  la aparición del sistema patriarcal ocurrió entre los años 5,000 a 3,000 A. de C. Inicialmente en Mesopotamia, China, Egipto y otros territorios de África.
Su nacimiento coincide con el aparecimiento de las sociedades excedentarias (productoras de excedentes económicos más allá de la subsistencia), hecho que permitió a su vez el surgimiento de la propiedad privada)  y la necesidad de  expansión territorial  y de control de otras sociedades que pudieran ser fuente de medios para la producción de riqueza (como esclavos/as, recursos naturales, etc.).
En la etapa previa al surgimiento del patriarcado existía ya una división social del trabajo entre hombres y mujeres, conocida como división sexual del trabajo. El trabajo social-  entonces como ahora – estaba constituido por dos tipos de actividades: producción de las condiciones necesarias  para el mantenimiento de la vida humana  (trabajo del cuidado o trabajo reproductivo) y producción de medios materiales para la satisfacción de necesidades de la supervivencia humana, mediante la pesca, caza, elaboración de herramientas, etc. (trabajo productivo).
También contrario a lo que comúnmente  se cree, esta división  del trabajo no fue natural sino el resultado de un acuerdo o pacto entre hombres y mujeres, que  se  transformó en  costumbre social. La función de las mujeres en la reproducción humana (gestación y  lactancia) representó el factor determinante en la conformación de esta división social del trabajo,  debido a la mayor especialización en las actividades del cuidado   que podían lograr las mujeres mediante su acercamiento primario con la prole.
Sin embargo, esto no significó  que las mujeres fueran consideradas inferiores dentro de estas sociedades. Por el contrario, en las sociedades de subsistencia,  la reproducción y el  mantenimiento de la vida eran considerados por las personas  como dones preciosos, y lo femenino estaba ligado simbólicamente a estos dones.  Tener una vagina en lugar de un pene no era considerado una causa  de inferioridad sino de proximidad con lo sobrenatural y lo divino. Las deidades eran fundamentalmente femeninas ( Ishtar en Babilonia,  Isis en Egipto, Gaia  en Grecia,  Asherah  en Israel), las mujeres participaban en los rituales religiosos y comunitarios, la  descendencia se definía por línea materna y en muchas ocasiones los hombres abandonaban a sus familias y comunidades para incorporase a las de las  mujeres.
Ahora bien , es preciso aclarar que estas sociedades tampoco  eran matriarcales, es decir, no se trataba de sociedades en donde lo femenino subordinaba a lo masculino, ni tampoco sociedades en las que las mujeres gobernaban y/o ejercían violencia contra los hombres. Eran más bien de sociedades relativamente igualitarias en donde hombres y mujeres se complementaban en la búsqueda de resolver el problema económico fundamental: la subsistencia.
En el transcurso del tiempo y con  advenimiento de las sociedades excedentarias apareció también la necesidad de acumulación de riquezas y de transmisión de la herencia entre generaciones. Los hombres al haberse especializado en  la producción de la riqueza material en la etapa anterior,  asumieron unilateralmente el control de la propiedad  y de la distribución de la misma. En este proceso, se utilizó  la división sexual del trabajo pre-existente como el nuevo  marcador de la identidad y  del poder  de mujeres y hombres dentro de la sociedad.
La esfera del cuidado y de la reproducción  pasó  a ser considerada  “menos importante” , y como un  mundo femenino por naturaleza . Como contrapartida, el ámbito de lo  productivo no solo pasó a ser considerado “más  importante” sino que se configuró socialmente como un espacio por excelencia masculino.  Como resultado, se institucionalizo mediante la costumbre, la religión, la violencia y   la ley la superioridad de los hombres sobre las mujeres.
El proceso de institucionalización del patriarcado comenzó con las invasiones de comunidades de subsistencia   y con las violaciones masivas de sus mujeres, como un ritual de humillación y de sometimiento simbólico de los pueblos a sus invasores. A continuación se procedió a la  imposición de dioses masculinos – con características bélicas y violentas  -  en  sustitución  de las deidades femeninas: Ishtar fue reemplazada por Marduk;   Gaia fue derrocada  por Zeus; Isis fue sustituida por Horus y Asherah lo fue por Yavé. Las nuevas religiones incorporaron en sus mitos fundacionales la idea de la inferioridad de las mujeres y la justificación de la aplicación de la violencia sobre ellas.  Tanto en la mitología griega como en las tradiciones judeocristianas, que van a tener una influencia enorme en nuestra cultura, se insistió en los rasgos de superioridad del hombre, a la vez que se reforzó sistemáticamente la idea de inferioridad, maldad   y dependencia de las mujeres.
El patriarcado se afianzó posteriormente con la instauración de leyes y códigos  inspirados en las ideas de la nueva mitología religiosa y con el objetivo de convertir en normas jurídicas estas ideas. Una de las primeras leyes de este sistema fue  la Ley del Velo, instituida aproximadamente en el año 1,500 A. de C., y que fue sancionada para legitimar el poder de los hombres sobre el cuerpo y la sexualidad de las mujeres, De acuerdo a esta ley, estaban obligadas a usar velo todas aquellas mujeres que  le servían sexualmente a un solo hombre con fines de procreación, a quienes en adelante se les denominó “mujeres respetables”. Estas mujeres para mantener su estatus de respetabilidad, (y no ser victimas de violencia sexual de otros hombres) estaban forzadas a mantener la fidelidad al hombre al que servían sexualmente y a proporcionarle una descendencia legítima y numerosa.
La institucionalización del patriarcado  finalmente se operativizó mediante el establecimiento de la  familia patriarcal (poligámica o monogámica) orientada al  control de la sexualidad y de la función reproductora de las mujeres para asegura hijos legítimos a los cuales traspasar el patrimonio familiar. La subordinación femenina quedo así consolidada.
¿Cómo se ha sostenido desde ese entonces a la fecha el patriarcado?. Como cualquier sistema social, económico ó político,  su reproducción ha sido posible mediante el uso combinado de mecanismos coercitivos (uso de la violencia) y  de mecanismos no coercitivos (proceso de socialización de género).
La violencia de género es aquella que sufren las mujeres “por el hecho de ser mujeres”. Esto significa que es una violencia diseñada y dirigida contra las mujeres con el objetivo de provocarles  daño,  sufrimiento o muerte  a partir de  su condición de subordinación frente al poder masculino. No es cualquier tipo de violencia, sino que  su esencia se define  a partir de su motivación principal: reproducir el estatus de  subordinación de las mujeres al poder masculino ya sea en el ámbito privado o en el ámbito público. Un hombre que golpea, tortura y/o mata a su pareja no lo hace por enojo, celos  o stress. Lo hace para humillarla y someterla a su dominio. Y al someterla y humillarla, implícitamente  le manda un mensaje de advertencia a todas las mujeres del mundo.
Por su parte el proceso de socialización de género es el proceso mediante el cual la sociedad enseña a sus miembros a ser y a comportarse de acuerdo a las normas establecidas por el patriarcado: los niños desde su nacimiento son entrenados  para sentirse superiores a las mujeres, para agredir a las mujeres, para reprimir su ternura y su capacidad de sentir y de amar. Las niñas en cambio son entrenadas para poner su vida en función de agradar (o entretener), obedecer, criar hijos y a ser buenas esposas así como  para sufrir y para resignarse ante la violencia de género. Este entrenamiento para la desigualdad de derechos, es realizada por diversas instituciones (familia, escuela, iglesias, medios de comunicación, Estado)  y persigue un gran objetivo: hacer que parezca natural la desigualdad, la discriminación y la violencia contra las mujeres.
Se acusa muchas veces a las mujeres de ser las principales  “cómplices”  del   patriarcado  e incluso se les tilda de ser las “mayores  machistas”. Esta acusación pierde sentido cuando se comprende que la supuesta colaboración de las mujeres con el patriarcado no es una opción voluntariamente aceptada  sino una imposición del  proceso de socialización de género del cual han sido objeto  desde su nacimiento. Las mujeres son entrenadas por diversos medios para  someterse  al patriarcado y para a promover la sumisión de las demás mujeres (especialmente de las niñas y de las jóvenes). 
En el contexto de la socialización de género, las mujeres aprenden sin saberlo el uso de unas mejores  “armas secretas”  que ha perfeccionado este sistema: la enemistad entre mujeres. Esta enemistad impide a las mujeres darse cuenta de su hermandad en la desigualdad, en  la discriminación y en  la violencia de género, y en consecuencia las mantiene en un estado de alienación  que les impide la unificación de intereses y de luchas contra su  enemigo común.
¿Hasta cuándo existirá el patriarcado? ¿Estamos cerca o lejos de su fin? Es difícil adelantar una respuesta definitiva a estas preguntas. No obstante, existen al menos tres posibles hipótesis al respecto.
Por ejemplo, Manuel Castell en su libro “La sociedad de la información” sostiene que  aun cuando el patriarcado sigue siendo la estructura básica de las sociedades contemporáneas, está irremediablemente condenado a su fin debido al advenimiento de la sociedad de la información dentro del capitalismo, y  advierte que en este ocaso se provocará mayor violencia y odio contra las mujeres, tal como estaría ocurriendo en la actualidad.
 Por su parte, otras autoras ( como Heidi Hartmann)  sugieren  que el fin del patriarcado dependerá del fin del capitalismo, ya que en este sistema económico el patriarcado ha encontrado  un aliado estratégico en la medida que la acumulación de capital no solo se acomoda y se aprovecha de la estructura social del patriarcado (menores salarios para las mujeres, carga del trabajo del cuidado no remunerado de las mujeres,  etc. ) sino que adicionalmente contribuye a su reproducción mediante la fraternidad interclasista que promueve entre explotadores y explotados (y entre la izquierda y la derecha) para el mantenimiento de la supremacía masculina. En consecuencia, el fin del patriarcado demorará tanto como demore el fin del capitalismo.
Una tercera hipótesis en este debate  expresa que el fin del patriarcado no se relaciona con el ciclo de vida del capitalismo, en la medida que su existencia es anterior al surgimiento de este sistema económico en el siglo XVII y a que el patriarcado ha demostrado su capacidad de sobrevivir al capitalismo, tal como lo evidencia la experiencia del socialismo del siglo XX ( y probablemente la  del socialismo del siglo XXI).  El fin del patriarcado tendría como premisa el logro de una triple autonomía de las mujeres: autonomía económica, autonomía política y sobre todo,  la autonomía del cuerpo.
En conclusión, el patriarcado no es una categoría de análisis (como sí  lo es la categoría Género) es más bien  una realidad vigente que condena a la desigualdad, a la discriminación y a la violencia a más del 50% de la población. En  consecuencia su existencia no depende de si nos gusta o nos disgusta  este término, sino de si están o no vigentes  las condiciones y  los procesos sociales, políticos, económicos, jurídicos e ideológicos a partir de los cuales se institucionaliza y se reproduce la discriminación y la violencia contra las mujeres.
Luchar contra el patriarcado (NO  CONTRA LOS HOMBRES ni contra las mujeres que lo defienden) e instaurar un sistema en donde exista IGUALDAD REAL entre hombres es el signo que caracteriza la lucha de las feministas, y es precisamente lo que nos distancia  de oportunistas de toda especie y/o variedad que utilizan el discurso de  género como un modus vivendi para  asegura sus fines personales  o como un modus operandi para darle al patriarcado “un rostro más humano” para sus fines de dominación política.

(*) Feminista y columnista de ContraPunto

sábado, 1 de diciembre de 2012

Carabineros reprimió a discapacitadxs que protestaban en Teletón




F
otos: Cristian Daniel Gonzalez Henriquez 




Un grupo de discapacitados que intentaron protestar con carteles alusivos a la Teletón, minutos antes que inaugurara la transmisión televisiva y radial, fueron expulsados y violentados por efectivos de carabineros. El incidente no fue ni será mostrado por la televisión.


 DECLARACIÓN PÚBLICA EN PROTESTA DE DISCAPACITADOS EN LAS AFUERAS DE LA TELETON

Somos más de 2 millones y medio las personas en situación de discapacidad en Chile. De las que están en edad de trabajar, el 90% no tiene un trabajo remunerado, y de las que trabajan sólo el 1% lo hace con un contrato. La gran mayoría no tenemos acceso a tratamiento ni rehabilitación integral. Entre los pobres la discapacidad es cinco veces mayor que entre los ricos. Sólo el 50% de nosotros logra terminar la enseñanza básica.



El Estado chileno no se hace cargo de su deber de garantizar nuestros derechos; a pesar de haber ratificado la Convención de la ONU sobre los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad, y promulgado una Ley de Igualdad de Oportunidades e Inclusión Social. Al contrario, las políticas públicas son insuficientes, y cuando se ejecutan son de carácter asistencialista y paternalista, de manera que en general la respuesta a nuestras necesidades y requerimientos queda librada a una industria benefactora privada, que ha constituido un mercado del asistencialismo en donde las personas pasamos a ser meros objetos de la caridad ajena, quedando relegadas como mercancías de iniciativas empresariales.

Esta forma de abordar la discapacidad es coherente con el modelo neoliberal impuesto en el país, el que además, al centrarse fundamentalmente en la competencia, produce nuestra segregación económica y política, social y cultural, condenándonos a ser siempre perdedores en la disputa por discursos y recursos.


Estas campañas benefactoras tienen un efecto nefasto al reproducir un sentido común que nos hace ver como enfermas, incapaces de tomar decisiones de forma autónoma, de desarrollarnos de forma independiente, ligadas al padecimiento y que no aportan al desarrollo de la sociedad, contribuyendo a perpetuar la lástima pública y las actitudes conmiserativas.

Somos sujetos de derechos, no objetos de la caridad ajena. Exigimos el pleno goce y ejercicio de nuestros Derechos. Somos capaces de auto-representarnos, y no requerimos de otro que dirija nuestras acciones o actúe por nosotros. No estamos dispuestos a seguir dependiendo de la buena voluntad de las otras personas; reivindicamos la toma de conciencia sobre nuestros Derechos y el deber que el Estado y la Sociedad tienen de garantizarlos.

No queremos depender del “buen corazón” ni de la “buena voluntad” de nadie, pues no es con el corazón que se ejecutan políticas públicas adecuadas ni se garantizan nuestros derechos.


Tenemos derecho a la creación y al uso de los bienes materiales y culturales. Somos hombres y mujeres, actores, creadores, intelectuales, artistas y artesanos, dirigentes sociales y políticos, deportistas, profesionales. 

La discapacidad NO ES el problema de individuos que no son capaces de adaptarse al desarrollo de la sociedad moderna, sino, por el contrario, demuestra el FRACASO DE UNA DETERMINADA SOCIEDAD QUE NO SE AJUSTA A LAS NECESIDADES y requerimientos de sus ciudadanos


YA NO ES CUESTIÓN de ayudas técnicas

Ya no es cuestión de empresas de beneficencia

Ya no es cuestión de caridad

Ya no es cuestión de una campaña más o de un programa menos

ES EL TIEMPO DE empezar a hacer las cosas por nosotros mismos

Se trata de nuestra DIGNIDAD

Es el tiempo de EXIGIR NUESTROS DERECHOS

De nuestra AUTONOMÍA, de nuestra LIBERTAD, de nuestra EMANCIPACIÓN