viernes, 5 de abril de 2013

Chile: Ley 20.348 de Igualdad Salarial entre Mujeres y Hombres


Está Ley aprobada en Junio de 2009 es ornamental, irrelevante e inoperante (un gomero plastico). 

En general:

- Reconoce a las trabajadoras el derecho a obtener igual salario que sus pares varones cuando ambos realizan el mismo trabajo. 

- Indica que para poder ejercer este derecho, ambos trabajadores –hombre y mujer-deben realizar igual trabajo. Sin embargo, la ley autoriza a fijar salarios distintos frente al mismo trabajo desarrollado por hombres y mujeres, sin que ello sea discriminatorio. Para esto indica, a modo de ejemplo, cinco razones no capacidad o más calificación que la trabajadora, que se le haya entregado mayor responsabilidad o que sea más productivo (art.62 bis). En consecuencia, dichas razones pueden justificar una diferencia y son ejemplares, objetivas y no taxativas. 

Lease quien emplea tiene mil excusas para saltarse la norma.

Establece las siguientes medidas específicas para favorecer su cumplimiento: las empresas con diez trabajadores o más deben disponer un procedimiento interno para atender los reclamos debidos a una infracción por desigualdad salarial (art.154 número 13); las grandes empresas, de 200 empleados o más, fuera de cumplir con lo anterior, están obligadas a describir empresa, según sus características técnicas esenciales, con el objeto de permitir acreditar la infracción de la obligación legal. Tanto el procedimiento como el registro de los cargos deben ser parte del reglamento interno de orden, higiene y seguridad de las empresas (art.154 número 6). 

Es decir no hay fiscalización, sino que hay que reclamar (lo encuentro súper complejo que alguien ponga en peligro su pega por reclamar) y además no obliga transparencia de la información, ¿como va a saber la trabajadora de manera oficial cuanto gana en relación a sus pares varones?

Determina que el empleador dispone de 30 días contados desde efectuado el reclamo para dar
respuesta escrita y justificada a la petición que hace la trabajadora (art.154 número 2 y 3).

Establece que las denuncias ante los tribunales por infracción al principio que resguarda esta ley deberán ser sometidas al Procedimiento de Tutela Laboral, que contempla el Código del Trabajo, y que facilita al trabajador la prueba de la infracción a los derechos fundamentales que reclama, y cuyo procedimiento está contemplado en los art. 485 y siguientes de dicho cuerpo legal. 

Tomado de El Derecho A Ganar Lo Mismo: Ley 20.348 Igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres (Santiago, marzo de 2011) Helia Henríquez Riquelme y Verónica Riquelme Giagnoni. Disponible en http://www.dt.gob.cl/documentacion/1612/articles-99443_recurso_1.pdf


La brecha salarial entre hombres y mujeres en Chile y el Mundo


Por Beatriz Sotomayor


Parte de los resultados del Censo 2012


En Junio de 2009 se promulgo len Chile la Ley 20.348 de Igualdad de Remuneraciones entre Hombres y Mujeres. Ley que los espiritus generosos califican meramente de "inoperante". 

Es de común conocimiento que la brecha salarial es de un 25% aproximadamente, estimación que lamento decir erra por ser demasiado optimista para la situación Chilena. 

En el articulo de Macarena Scheuch para Radio Universidad de Chile "Expertos critican inoperancia de la ley ante aumento de brecha salarial entre hombres y mujeres" explica que "la ley de Igualdad Salarial de junio de 2009,  establece el principio de igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres que realicen un mismo trabajo en una misma empresa" 
Según datos de la Superintendencia de Pensiones, sobre mujeres que cotizan, si la brecha era de 66.080 mil pesos en 2009, actualmente asciende a 89.175 y la situación es especialmente evidente en actividades económicas como servicios sociales y de salud, donde el ingreso imponible de las mujeres es de 597 mil pesos versus 725 mil pesos de los hombres.
Jaime Ruiz-Tagle, académico e investigador del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile explica los fenomenos detras del incremento de la brecha laboral entre los sectores con sueldo mas y bajos y entre los sectores con sueldos mas altos:
“Al ingresar al mercado laboral mujeres con menor capital humano van a entrar trabajadoras con sueldos más bajos que los que ya tienen las que están dentro del mercado laboral y eso va a hacer que el salario promedio de ellas disminuya. Eso, inevitablemente, va a ir en la dirección de agrandar la brecha gruesa que uno puede observar entre sueldos de hombres y mujeres.  Ahora, el mayor drama al respecto es que la diferencia, en vez de decrecer con los niveles de educación va aumentando mientras más educadas son las mujeres y, por ejemplo, la brecha de salarios por hora cuando hay estudios terciarios llega al 30 por ciento”. 


La diferencia entre salarios de hombres y de mujeres es universal, pero su impacto varía entre regiones y países. Son base estructural que ordena la participación femenina en los mercados laborales: la segregación de las ocupaciones y las prácticas que discriminan en razón del género. En general, las investigaciones dan cuenta de que los hombres ganan más que las mujeres en todas las edades, cualquiera sea su nivel de educación, en cualquier tipo de empleo o categoría ocupacional -sea cuenta propia, empleador o empleado- y tanto en empresas grandes como pequeñas. Aunque resulta muy difícil comparar la diferencia salarial entre hombres y mujeres en distintos países, debido a las distintas formas de medición y en ocasiones por la ausencia de información, se estima que la brecha a nivel mundial sería, en promedio, de 15,6%, y oscilaría entre 30 y 10% (OIT, 2008). Para Europa es de 17% y se ha estimado que una mujer debe trabajar un mes y 22 días más en un año para ganar lo mismo que un hombre. En América Latina, el salario promedio por hora trabajada por atrás, al 91% del salario promedio del hombre, aunque esta cifra admite muchas variaciones (OIT, 2001). 
Una de las causas o justificaciones, señala el informe, detrás de esta inequidad es la creencia muy sexista de que el principal ingreso del hogar es el del marido, asumiendo así que todas las mujeres son heterosexuales y están o deberían estar casadas, y su ingreso seria secundario. Y la creencia también de que su trabajo es secundario al de los hombres.

El ingreso de las mujeres que trabajan suele ser calificado de “secundario”, ya que el jefe de hogar hombre es quien –se supone- satisface el grueso de las necesidades. Pero ésta es una figura tradicional que ha perdido validez aceleradamente y obliga a dejar de lado esta visión: hoy, un tercio (33.1 %) de los hogares chilenos tiene como jefa a una mujer; y esta proporción aumenta al 43.2% en los hogares pobres y a casi la mitad - 47.9%- en los indigentes (Casen 2009). En estos casos, lejos de ser un aporte complementario es, en ocasiones, el único.
En los hogares con más de un ingreso, el aporte económico de las mujeres varía en forma inversamente proporcional al monto del ingreso total en el hogar. En los más ricos (ubicados en el quinto quintil de ingresos), el 35% es aportado por las mujeres, mientras que en los más pobres, esta participación sube al 45.2%, es decir, a casi la mitad. 
El Censo 2012, señala que más de un tercio (36.38 %) de los hogares chilenos tiene como jefa a una mujer (1.832.178).


Según el Informe,  EL DERECHO A GANAR LO MISMO Ley 20.348: Igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres (Santiago, marzo de 2011) de HELIA HENRÍQUEZ RIQUELME y VERÓNICA RIQUELME GIAGNONI, ideas estereotipadas y erróneas como que la mujer no debería trabajar y enfocarse en la crianza de los hijos, ignorando el pequeño detalle de "como #$%/&**&$#! los va a alimentar" o que es caro contratar a mujeres, dificultan la inserción y avance de las mujeres en el mercado laboral. Es más:

Diversos estudios en Brasil, Argentina,Uruguay y Chile cuestionan la idea tan difundida que considera más costoso contratar a una mujer que a un hombre (Abramo L. y Todaro R. (OIT, 2002) Cuestionando un mito: costos laborales de hombres y mujeres en América Latina). 



La situación en Chile  

Según el informe El Derecho a Ganar lo Mismo la inequidad salarial se intensifica a medida que aumenta el nivel educacional:


Utilizando los datos de la Encuesta de Empleo de la Universidad de Chile, el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD 2010) señala que en los años 60 las chilenas ganaban, en promedio, la mitad de lo que obtenían los hombres. 

Esta amplia brecha ha ido reduciéndose, según la tendencia confirmada por diversos análisis realizados en las últimas décadas. En los datos de la encuesta Casen (Mideplan) la brecha de género en cuanto al ingreso promedio por hora de asalariados era de 20,1%, en 1990 y había bajado a 15,8% en 2009. Por su parte, la Encuesta Suplementaria de Ingresos (INE) mostró que en el trimestre octubre-diciembre de 2009, la brecha de los salarios entre hombres y mujeres, calculada según los ingresos promedio mensuales, era de 12,7%.
Al desagregar la información por nivel de estudio, las cifras demuestran que –al igual que en otros países- la brecha entre ingresos promedio por hora de hombres y mujeres aumenta en la medida en que lo hace el nivel educacional. Así, entre asalariados y asalariadas con educación universitaria y de postgrado supera el 35%, mientras que en el segmento con educación básica o primaria, solo alcanza al 13,9%. 
Otro aspecto en el que coinciden los estudios es que la brecha entre remuneraciones aumenta al subir el nivel de ingresos. Para Chile, la encuesta Casen deja ver que, entre 1990 y 2009 -es decir, en un periodo de casi 20 años- esta diferencia se redujo de manera general, pero permaneció más amplia en los sectores de mayores ingresos, siendo muy escasa en el primer quintil de ingreso autónomo del hogar, que refleja la realidad de las familias más pobres del país. 
 





 

jueves, 4 de abril de 2013

Todavía hay mucho que hacer


Por Gisele Feldman

Muchas veces escuchamos que nuestro país tiene como meta alcanzar el desarrollo en esta década. Uno de los componentes que determina el nivel de desarrollo del país es el ingreso per cápita y para aumentarlo se requiere generar nuevas fuentes de trabajo e incorporar mas personas al mercado. De acuerdo a la última cifra del INE, la tasa de participación femenina en el mercado laboral chileno aumentó a 44,5%. Un avance, pero si nos comparamos con los países de la OCDE, estamos en el penúltimo lugar del ránking.

Las mujeres somos más de la mitad de la población chilena y damos luz al 100% de ella. Sin embargo, si hacemos el mismo trabajo que un hombre sólo recibimos una fracción del sueldo que él recibe y de acuerdo a encuestas Adimark GfK las brechas salariales persisten o aumentan.

Hagan la prueba de preguntarle a un curso de niños de primero básico cuántos quieren ser presidente de Chile y verán que, en promedio, la misma proporción respecto a la población de niños y niñas van a levantar sus manos. Pero si se hace la misma pregunta a adolescentes, es como si las mujeres perdieran interés en liderar a medida que crecen. Lo curioso es que en términos académicos las mujeres destacamos igual o más que los hombres, pero al momento de levantar la voz y darnos a escuchar la situación se revierte.

Piensa en los regalos que recibías en tus cumpleaños de adolescente, si eres mujer, ropa y maquillaje, si eres hombre; libros, tecnología, herramientas para construir un mundo mejor. Un hombre crece con el mensaje que debe ser mejor…definitivamente mejor, al menos, que la mujer que elija para tener a “su lado” como esposa o compañera de trabajo. Y algunos hasta se toman atribuciones que en cualquier país desarrollado serían causal de destitución, como fue el caso de la declaración del ex-alcalde de Independencia Antonio Garrido. Este personaje desprestigió a su propio compañero de partido sólo por el hecho de ser mujer diciendo "la Lily Pérez ya está vieja, va a haber que traerla al hogar de ancianos acá en (la calle) Vivaceta" siendo que ella es más de 10 años menor que él. Luego de la declaración agregó el broche de oro diciendo "Yo soy machote, machote, y me encantan las mujeres, aunque tenga 60 años". Sin importar cuántos logros tiene una mujer en su vida, siempre recibirá comentarios sobre cómo se ve. lo hemos visto amplificado en el caso de la ministra del SERNAM, Camila Vallejos y la ex-Presidenta Michelle Bachelet.

¿Qué son estos constructos sociales que llevan a las niñas a no aspirar a ser lideres como sus compañeros varones? ¿Qué podemos hacer para que más mujeres quieran incorporarse a la fuerza de trabajo, salir de sus hogares para emprender, participar en el mercado laboral, traer un ingreso adicional al hogar, liderar empresas, comunidades, proyectos, enseñar, lo que sea que nos impulse a alcanzar el desarrollo en los próximos años?
Sabemos que la esfera pública es un escenario complejo para la mujer en una cultura machista como la chilena. Una forma de lograr la igualdad de oportunidades que las mujeres necesitamos es que ciertas responsabilidades que hoy recaen únicamente en la mujer sean enfrentadas por hombres y mujeres, es decir, por la sociedad. Por ejemplo, legislar sobre el hecho de que cualquier empresa con más de 20 trabajadores, sin importar su género deba contar con sala cuna. Existen diferencias biológicas significativas entre hombres y mujeres, de eso no cabe duda, pero tenemos que entender que más allá de amamantar, no hay razón para que la responsabilidad de un hijo recaiga sólo en uno de los progenitores.
En un país desarrollado un líder público es sancionado socialmente si emite comentarios como los del alcalde de Independencia respecto a Lily Pérez o el Diputado Moreira respecto a Camila Vallejos, hoy tenemos el deber de alzar nuestra voz y manifestarnos, especialmente en las redes sociales que amplifican nuestras voces. Tenemos que lanzar un #novotoporél para todos los líderes políticos que emitan comentarios que menosprecien el verdadero valor de las mujeres y un #nolocompro para productos que hagan publicidad sexista.

El mundo mira con admiración a Chile, destaca nuestra estable economía, la hazaña de los mineros, la transición a la democracia, la belleza de nuestro paisaje y el hecho de haber tenido la primera mujer presidenta en Sudamérica. Si queremos construir una sociedad donde las mujeres tengan igualdad de oportunidades y las niñas también sueñen con ser líderes, debemos empezar por generar las condiciones para que lo que se espere de una mujer en términos profesionales y los incentivos que se le den a esa niña mientras crezca sean iguales a los que se le darían a un niño.

No podemos tolerar que nos traten como objetos o entes reproductivos, porque Chile nos necesita para ser un país desarrollado y nosotras necesitamos de la sociedad chilena para sentirnos orgullosas de nuestro país.

Link campaña Andrés Velasco: http://andresvelasco.wpengine.com/columnas/todavia-hay-mucho-por-hacer/

lunes, 1 de abril de 2013

Solo quiero un orgasmo, no me vengan con ICPD, que lata

Por Beatriz Sotomayor

La política y la cama, no suenan como que tienen nada que ver, ni que pueda tener algún valor recreativo combinarlas,  el sexo al fin y al cabo es una cuestión solo de a dos (o tres o cuatro o cinco).

Sin embargo, unx podrá no pensar en política, pero te doy firmado que la política si piensa en nosotrxs. Y si no le echas el ojo, ella puede terminar metiendose en tu cama sin invitación, por eso, hay que vigilarla muy de cerca.



En fin, este articulo trata de:
La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD), celebrada en 1994 es, sin duda, una histórica conferencia de la ONU en términos de cambio de control de la población a un marco de derechos reproductivos, un logro que fue el resultado de la lucha apasionada de todas las partes interesadas, principalmente el movimiento de mujeres de la salud. 
Conscientes de sus limitaciones, y al mismo tiempo reconociendo los elementos progresistas dentro del Programa de Acción, el movimiento de salud de las mujeres desde entonces siempre ha supervisado la aplicación del Programa de Acción de la CIPD en los planos nacional, regional e internacional. Los veinte años de plazo terminarán muy pronto en 2015,  y la secuencia lógica de las conferencias desde 1954 apuntan a una conferencia de las Naciones Unidas potencial en las líneas de la CIPD en 2015*.

No soy una experta en el tema, y mi conocimiento es fragmentario, pero sé que la ICPD en el Cairo en 1994 es importante para todxs principalmente por dos razones:

1. Por que puso a la gente al centro del desarrollo. Si, suena a marketing y a frases de supermercado para hacerse el simpatico, a la vez que saca del negocio a los comercios pequeños. No, al contrario, esta conferencia puso la dignidad, la libertad y el bienestar de todxs en primer lugar, saliendo de la lógica de manejo de ganado  de las políticas de control de la población para enfrentar problemas como la pobreza y el desarrollo.

Y por lógica todo lo que tenga que ver con control de la población, es directamente control de la sexualidad (y lo más directamente posible del útero de las mujeres, véase esterilización forzada de mujeres pertenecientes a grupos étnicos considerados indeseables).  En palabras de Ana Piquer:

El resultado fundamental de esta Conferencia fue que los Estados reconocieron los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos. El respeto a estos derechos es de suma importancia para la dignidad humana y para el disfrute del bienestar físico, emocional, mental y social. 
El Programa de Acción de El Cairo implicó un compromiso expreso de los gobiernos a garantizar el acceso universal a la planificación familiar, los servicios de salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos. La idea central fue garantizar que éstos ocupasen un lugar destacado en las políticas sobre población adoptadas por países de todo el mundo.

2. Los principios en su origen fueron "de abajo hacia arriba", cuenta la leyenda que las organizaciones de mujeres de todo el mundo organizaron consultas amplias, establecieron así lo que querían de las políticas de población y desarrollo y abogaron por estas, para mi ya esta razón es para sacarme el sombrero.

De esta conferencia salió un plan de acción, basado en 15 principios (ver aquí), que busca guiar la relación entre población, crecimiento económico sostenido y desarrollo sostenible. Es importante notar que los principios no necesariamente reflejan las aspiraciones de las organizaciones de mujeres (hubo que negociar muchas cosas) sin embargo son una paso GIGANTE.

Por todo lo anterior es importante mantenerse pendiente y organizarse para incidir, pues como señala Ana Piquer:


Desde su aprobación en 1994, el Programa de Acción se ha revisado cada cinco años: en 1999, 2004 y 2009. La CIPD+20 es el próximo examen operacional de la ejecución de dicho programa y comenzó a revisarse en 2012 para finalizar en 2014, todo bajo la dirección del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). 
Para Amnistía Internacional la revisión operacional CIPD+20 brinda una importante oportunidad para movilizar a los gobiernos, a la ONU y a la sociedad civil para que actúen con mayor determinación y refuercen los compromisos y la acción de los gobiernos, a fin de garantizar la igualdad de género y el respeto a los derechos sexuales y reproductivos para todas las personas, con un enfoque integrado e integral. 
Por eso es tan importante dar seguimiento al proceso de CIPD+20. Los resultados no sólo tendrán fuerza en sí mismos, sino que además se integrarán al nuevo programa de desarrollo que los y las líderes mundiales debatirán a partir de 2015. 
Y si el resultado de la revisión produce un retroceso, por no alinearse con los derechos humanos internacionalmente establecidos, se agregará una dificultad para lograr avances en esta materia, en Chile y el mundo.

En fin, si has leido hasta acá, puede que te quedé claro que todo esto es muy re bonito y muy re importante,  y que bueno que haya gente que trabaje en esto, sin embargo pienses que a tí no te afecta, aunque es importante por la gente pobre que vive en países cuaticos. 


Para descargar el afiche haga click aquí
En fin, volviendo a Ana Piquer, no estamos hablando del bienestar de otra gente, por la cual por solidaridad unx debería preocuparse, estamos hablando de nuestro bienestar, ahora mismo y donde estemos, pues, estamos hablando de nuestros derechos sexuales y reproductivos:

Todas las personas tienen derecho a tomar decisiones libres e informadas sobre su vida sexual y reproductiva, a disfrutar del acceso igualitario a la información y a la atención a su salud sexual y reproductiva.
Todo lo mencionando anteriormente incluye derechos y libertades como: decidir si ser o no una persona sexualmente activa y buscar una vida sexual satisfactoria, segura y placentera, mantener relaciones sexuales consensuales, vivir libre de violación y otras formas de violencia basadas en género, incluyendo el embarazo, esterilización y aborto forzado, la mutilación genital femenina y el matrimonio forzado. La libertad y derecho a decidir el número de hijos o hijas y el momento de tenerlos, elegir pareja, casarse y formar una familia y el tipo de familia que se quiera conformar. 
El derecho a determinar la propia orientación sexual e identidad de género, independientemente del sexo que le fue asignado al nacer. 
El derecho a promover los derechos sexuales y reproductivos, incluyendo los derechos de las personas cuya expresión sexual y de género no se ajusta con los modelos hetero-normativos. 
El derecho a vivir libre de amenazas, de persecución criminal u otras sanciones por relaciones sexuales consensuadas, aborto y transmisión de VIH. 
Sin olvidar, el derecho al acceso – por ley y en la práctica – a información sobre derechos y salud sexual y reproductiva, incluyendo atención integral en los servicios de salud, acceso a la anticoncepción y anticoncepción de emergencia y aborto para todas las mujeres y niñas que lo requieran en casos de embarazos no deseados como resultado de violación o incesto, y embarazos que representen un riesgo a la vida o grave riesgo a la salud de la mujer o niña. 
Para Chile:
De la descripción anterior no resulta difícil concluir que en nuestro país tenemos aún mucho por avanzar en estas materias. Los recientes debates vinculados con la entrega de la llamada “píldora del día después”, la despenalización del aborto terapéutico, el matrimonio igualitario y la no discriminación por identidad de género, son, desde esta perspectiva, discusiones que requieren una mirada de derechos humanos.
¿Como incidir?

1. Informarse:  Si estas en Chile una buena fuente de información es

PROCESO CHILE: CAIRO + ALLÁ DEL 2014: Diálogos sobre los desafíos de Chile en salud sexual y reproductiva Rumbo a Cairo+20

2. Incidir: "Más Allá De Cairo Las Mujeres Queremos" para eso podemos ver el video con las sugerencias de La Red de Salud de las Mujeres y del Caribe, RSMLAC