martes, 19 de abril de 2011

Consentimiento (Sexual)




La idea del consentimiento debe hacerse explicita para tener claridad en lo que el otro/a/os/as quieren o no hacer sexualmente, se que la idea de preguntar es “como rara”, además puede parecer riesgosa, pues implica responsabilizarse (y si me dice que no, no me puedo hacer el/la tonto/a)…

Y si se es seguidor/a del touch and go, muchas veces las preguntas no van mas allá de ¿Qué música escuchai?.

Ahora la idea de responsabilizarse suena más que latosa, suena a hacer la tarea de historia, a levantarse temprano y a un montón de cosas que en verdad no se hacen por placer, sino por deber…

Ahora, ¿que se gana preguntando? Claridad y la seguridad de que se actúa éticamente y además puede incrementar la comunicación lo que puede en definitiva mejorar el polvo, y la cosa es doble vía ¿qué ganas tu con que te pregunten por tu consentimiento? Bueno es una muestra de respeto cariñosa, que implica que el/la posible amante de la noche tiene cuidado de mantener una relación explícitamente libre de abuso.

Pedir el consentimiento, es gentileza sexual y puede hacer la diferencia entre un/a tarado/a y un/a buena amante.

A continuación incluyo algunas preguntas para pensar sobre el consentimiento tomadas del fanzine apoyo disponible próximamente en La Librería/Biblioteca y Bazar de Las Diosas en Purísima 251, Sala 2 en La Morada. Barrio Bellavista.

El Fanzine apoyo fue creado por Cindy Crabb una activista estadounidense que trabaja difundiendo el tema del consentimiento sexual y de la sobrevivencia a situaciones de abuso, y que se dio el trabajo de recopilar y traducir este material.


“Esta lista de preguntas las recopilamos con la esperanza de que ayudaría a la gente a pensar profundamente y ayudaría a empezar conversaciones sobre el consentimiento. Sé que es una lista larga, y no todas tienen respuestas buenas o malas, pero por favor léela y piensa honestamente sobre estas preguntas, una por una”.

1. ¿Cómo defines el consentimiento?

2. ¿Has hablado, alguna vez, con tu pareja(s) o con amigos/as sobre el consentimiento?

3. ¿Conoces, o has tenido relaciones con alguien que define el consentimiento de manera distinta a ti?

4. ¿Has estado alguna vez inseguro/a si la persona quería hacer lo que estaban haciendo durante un acto sexual? ¿Hablaste sobre ello? ¿Lo ignoraste con la esperanza de que cambiaria? ¿Continuaste lo que estabas haciendo porque te daba placer y no querías lidiar con lo que estaba sintiendo la otra persona? ¿Continuaste porque no querías hacer dudar a la otra persona? ¿Continuaste porque creías que era tu deber? ¿Cómo te sientes con las decisiones que tomaste?

5. ¿Piensas que es la responsabilidad de la otra persona decir algo si no les gusta lo que estás haciendo?

6. ¿Cómo podría alguien expresar que lo que está pasando no está bien?

7. ¿Solamente buscas signos verbales, o hay otras señales también?

8. ¿Crees que es posible malinterpretar silencio, pensando que es consentimiento?

9. ¿Le has preguntado a alguien alguna vez, si les es difícil verbalizarlo cuando algo se siente mal, que signos debes buscar?

10. ¿Solamente preguntas este tipo de cosas en una relación seria, o te sientes cómodo/a hablando en una situación fortuita también?

11. ¿Piensas que hablar arruina el ambiente?

12. ¿Piensas que el consentimiento puede ser erótico?

13. ¿Piensas en las historias de abuso de las personas?

14. ¿Haces preguntas mientras las cosas avanzan, o supones que el consentimiento original quiere decir que todo está bien?

15. ¿Cuándo logras conseguir consentimiento una vez, supones que después siempre está bien?

16. ¿Si alguien consiente a una cosa, supones que todo lo demás está bien, o preguntas antes de tocar a alguien de maneras diferentes o de llevar las cosas a un nivel más intenso?

17. ¿Sientes incomodidad con las personas que quieren o necesitan hablar sobre abuso?, ¿por qué?

18. ¿Buscas amistades con gente porque quieres sexo con ellos/as y después dejas estas amistades si la persona no está interesada en ti sexualmente?

19. ¿Buscas relaciones sexuales con alguien aun después que han dicho que solo quieren ser amigos?

20. ¿Supones que si alguien muestra cariño, probablemente están interesados en ti sexualmente?

21. ¿Piensas en el cariño, la sexualidad, y los limites personales? ¿Hablas sobre estos temas con la gente? De ser así, ¿hablas sobre estos temas solamente cuando quieres tener sexo con alguien o hablas sobre ellos porque piensas que son importantes y de verdad quieres saber?

22. ¿Estás claro/a sobre tus propias intenciones?

23. ¿Has intentado alguna vez convencer a alguien sobre lo cual titubeaban?

24. ¿Piensas que el titubeo es una forma de coquetear?

25. ¿Eres consciente de que algunas veces no lo es?

26. ¿Piensas que si las personas son promiscuas quiere decir que está bien objetivarlos/as, o hablar sobre ellos/as de manera que normalmente no harías?

27. ¿Piensas que si una persona es promiscua es menos importante tener consentimiento?

28. ¿Piensas que si una persona se viste de cierta manera, está bien objetivarlo/a?

29. ¿Si alguien se viste de tal manera piensas que quiere decir que quieren tu atención sexual o tu aprobación?

30. ¿Entiendes que pueden haber muchas otras razones, que no tienen nada que ver contigo, por las cuales esa persona pueda querer vestirse o actuar de una manera que tu tal vez encuentres sexy?

31. ¿Piensas que es tu responsabilidad o tu papel superar el titubeo de otra persona a través de darle poca importancia y presionarlo/a?

32. ¿Has intentado preguntarle a alguien como se siente? Cuando sí, lo/a escuchaste y respetaste.

33. ¿Has intentado, alguna vez, crear una situación que te daba la excusa para tocar a alguien que piensas que diría que no si le preguntaras? Por ejemplo, bailando, emborrachándose alrededor de esa persona, durmiéndose al lado de alguien, etc.

MI personal más odiada

34. ¿Haces que la gente se sienta ``no-divertida´´ o ``no-liberada´´ si no quieren probar ciertas cosas sexuales? O como alguna vez me dijeron “me cargan las minas cartuchas”.

35. ¿Sientes que al estar en una relación con alguien, tienen la obligación de tener sexo contigo?

36. ¿Y si se quieren abstener del sexo por una semana? ¿Un mes? ¿Un año?

37. ¿Lloriqueas o amenazas si no estás teniendo la cantidad o el tipo de sexo que quieres?

38. ¿Piensas que está bien hacer algo sexual con alguien que está durmiendo?

39. ¿Y si esa persona es tu pareja?

40. ¿Piensas que es importante hablar con ellos/as cuanto están despiertas primero?

41. ¿Observas, de vez en cuando, como son tus interacciones con las personas o como las tratas, positiva o negativamente, y de donde eso viene/donde lo aprendiste?

42. ¿Actúas de manera diferente cuando has estado bebiendo?

43. ¿Cuáles son los aspectos positivos del beber para ti? ¿Cuáles son los aspectos negativos del beber para ti?

44. ¿Has sido sexual con gente mientras estas borracho/a o cuando ellos/as estaban borrachos/as? ¿Has sentido, alguna vez, vergüenza o molestia sobre ello el próximo día? ¿La persona con quien te acostaste alguna vez actuó de manera rara hacia ti después?

45. ¿Buscas consentimiento de la misma manera cuando estas borracho/a que cuando estas sobrio/a?

46. ¿Piensas que es importante hablar el próximo día con la persona con quien has sido sexualmente afectivo/a si ha habido alcohol involucrado? Si no, ¿es porque es incomodo o porque piensas que algo puede haber pasado que no debería pasar? ¿O piensas que simplemente así son las cosas?

47. ¿Piensas que la gente debería tomarse las cosas más a la ligera?

48. ¿Piensas que estas preguntas son represivas y que la gente que mira críticamente sus historias sexuales y su modo de ser habitual son convencionales y deben ser más liberados/as?

49. ¿Piensas que la liberación puede ser diferente para diferentes personas?

50. ¿Cómo reaccionas si alguien se incomoda por lo que estás haciendo, o si no quieren hacer algo? ¿Te pones a la defensiva? ¿Te sientes culpable? ¿Termina la otra persona teniendo que cuidarte o asegurarte, o eres capaz de dar un paso hacia atrás y escucharlos/as y apoyarlos/as y tomar responsabilidad por tus acciones?

51. ¿Le dices tú versión de la historia e intentas cambiar la manera en la cual vivieron la situación?

52. ¿Haces cosas para mostrarle a tu pareja que estas escuchando y que tienes interés en sus ideas sobre el consentimiento o sus ideas sobre lo que tú hiciste?

53. ¿Hablas sobre sexo y consentimiento cuando no estás en la cama?

54. ¿Has alguna vez violado o abusado o manipulado a alguien sexualmente? ¿Eres capaz de pensar sobre tu comportamiento? ¿Has hecho cambios? ¿Qué tipo de cambios?

55. ¿Te sientes incomodo/a con tu cuerpo o tu sexualidad?

56. ¿has sido abusado/a sexualmente?

57. ¿Tu propio malestar o tu propia historia de abuso ha causado que actúes de manera abusiva? De ser así, ¿has podido hablar sobre ello con alguien? ¿Piensas que hablar sobre ello podría ayudar?

58. ¿Evitas hablar sobre el consentimiento o el abuso porque no estás listo/a o porque no quieres hablar sobre tu propio abuso sexual?

59. ¿Te sientes algunas veces obligado/a a tener sexo?

60. ¿Te sientes algunas veces obligado/a a iniciar el sexo?

61. ¿Qué pasa si días, meses, o años después, alguien te dice que ellos/as estaban incómodos con lo que hiciste? ¿Los/as sometes?

62. ¿Inicias conversaciones sobre el sexo seguro y la contracepción (si aplica)?

63. ¿Piensas que decir algo tan vago como “me he examinado recientemente” es suficiente?

64. ¿Tomas las preocupaciones de tus parejas sobre el sexo seguro y/o la contracepción en serio?

65. ¿Piensas que si una persona quiere tener sexo seguro y a la otra no le importa, es la responsabilidad de la persona que le importa proveer los artículos de sexo seguro?

Una amiga mía piensa que debería existir un lugar especial en el infierno para los hombres que no quieren usar condón:

66. ¿Piensas que si una persona tiene un cuerpo que puede quedarse embarazado y no lo quiere, tiene que ocuparse exclusivamente de proveer los medios para la contracepción? ¿Te quejas o deniegas el sexo seguro o el tipo de contracepción que tu pareja quiere usar porque reduce tu placer? ¿Tratas de manipular a tu pareja en cuanto a estos temas?

67. ¿Piensas que solo los hombres abusan?

68. ¿Piensas que en una relación entre gente del mismo género, solamente la persona que es mas varonil abusa?

69. ¿Piensas que hay trabajo continuo que podemos hacer para acabar con la violencia sexual en nuestras comunidades?

lunes, 18 de abril de 2011

La persistencia histórica del patriarcado


Por Boaventura de Sousa Santos *


No hay naturaleza humana asexuada; hay hombres y mujeres y, para
algunos, otros sexos. Hablar de naturaleza humana sin hablar de la
diferencia sexual es ocultar que la “mitad” de la humanidad integrada
por las mujeres vale menos que la de los hombres. Bajo formas
cambiantes según tiempo y lugar, las mujeres han sido consideradas
seres cuya humanidad es problemática (más peligrosa o menos capaz) en
comparación con la de los hombres. A la dominación sexual que este
prejuicio genera la llamamos patriarcado y al sentido común que lo
alimenta y reproduce, cultura patriarcal. La persistencia histórica de
esta cultura es tan fuerte que, incluso en las regiones del mundo en
las que ha sido oficialmente superada por la consagración
constitucional de la igualdad sexual, las prácticas cotidianas de las
instituciones y las relaciones sociales continúan reproduciendo el
prejuicio y la desigualdad. Ser feminista hoy significa reconocer que
esta discriminación existe y que es injusta, y desear activamente que
sea erradicada. En las actuales condiciones históricas, hablar de
naturaleza humana como si fuese sexualmente indiferente, sea en el
plano filosófico o en el político, es pactar con el patriarcado.

La cultura patriarcal viene de lejos y atraviesa tanto a la cultura
occidental como a las culturas africanas, indígenas e islámicas. Para
Aristóteles, la mujer es un hombre mutilado y, para Santo Tomás de
Aquino, siendo el hombre el elemento activo de la procreación, el
nacimiento de una mujer es una señal de debilidad del procreador. A
veces anclada en textos sagrados (la Biblia y el Corán), esta cultura
ha estado siempre al servicio de la economía política dominante que,
en los tiempos modernos, han sido el capitalismo y el colonialismo. En
Tres Guineas (1938), en respuesta a un pedido de apoyo financiero para
la guerra, Virginia Woolf se niega y, recordando la marginación de las
mujeres en la nación, afirma provocativamente: “Como mujer, no tengo
país. Como mujer, no quiero tener país. Como mujer, mi país es el
mundo entero”. Durante la dictadura en Portugal, las Nuevas cartas
portuguesas, publicadas en 1972 por Maria Isabel Barreno, Maria Teresa
Horta
y Maria Velho da Costa, denunciaban al patriarcado como parte de
la estructura fascista que sostenía la guerra colonial en Africa.
“Angola es nuestra” era el correlato de “las mujeres son nuestras” (de
nosotros, los hombres), y con el sexo de ellas se defendía la honra de
ellos. El libro fue incautado de inmediato porque justamente fue
percibido como un libelo contra la guerra colonial, y sus autoras no
fueron juzgadas sólo porque entretanto estalló la Revolución de los
Claveles, el 25 de abril de 1974.

La violencia que la opresión sexual implica se produce bajo dos
formas, hardcore y softcore. La versión hardcore es el catálogo de la
vergüenza y el horror del mundo. En Portugal, en 2010 murieron 43
mujeres víctimas de la violencia doméstica. En Ciudad Juárez (México),
en los últimos años fueron asesinadas 427 mujeres, todas jóvenes y
pobres, trabajadoras de las fábricas del capitalismo salvaje, las
maquiladoras, un crimen organizado conocido como femicidio. En varios
países de Africa se sigue practicando la mutilación genital. En Arabia
Saudita
, hasta hace poco las mujeres ni siquiera tenían partida de
nacimiento. En Irán, la vida de una mujer vale la mitad que la de un
hombre en un accidente de tránsito; en un tribunal judicial, el
testimonio de un hombre vale tanto como el de dos mujeres; en caso de
adulterio la mujer puede ser lapidada hasta morir, una práctica que,
por otro lado, está prohibida en la mayoría de los países de cultura
islámica.

La versión softcore es insidiosa y silenciosa, se produce en el seno
de las familias, las instituciones y las comunidades, no porque las
mujeres sean inferiores sino, por el contrario, porque son
consideradas superiores en su espíritu de abnegación y en su
disponibilidad para ayudar en tiempos difíciles. Como es una
disposición natural, no hace falta siquiera preguntarles si aceptan
los encargos ni bajo qué condiciones. En Portugal, por ejemplo, los
actuales recortes del gasto social del Estado victimizan en particular
a las mujeres. Las mujeres son las principales proveedoras de cuidado
a las personas dependientes (niños, ancianos, enfermos, personas con
discapacidad). Si con la clausura de hospitales psiquiátricos y la
ausencia de soluciones alternativas los enfermos mentales son
devueltos a sus familias, el cuidado queda a cargo de las mujeres. La
imposibilidad de conciliar el trabajo remunerado con el trabajo
doméstico hace que Portugal tenga una de las tasas de fertilidad más
bajas del mundo. Cuidar de los vivos se torna incompatible con desear
más personas vivas. Y esto es apenas una expresión extrema de algo que
está pasando un poco por todas partes.

Pero la cultura patriarcal tiene, en ciertos contextos, otra dimensión
particularmente perversa: la de crear en la opinión pública la idea de
que las mujeres son oprimidas y, como tales, víctimas indefensas y
silenciosas. Este estereotipo hace posible ignorar o desvalorizar las
luchas de resistencia y la capacidad de innovación política de las
mujeres.

Es así como se ignora el papel fundamental de las mujeres en la
revolución de Egipto o en la lucha contra el saqueo de tierras en la
India; la acción política de las mujeres que lideran municipios en
tantas pequeñas ciudades africanas y su lucha contra el machismo de
los líderes partidarios que bloquean el acceso femenino al poder
político nacional; la lucha incesante y plena de riesgos por la
punición de los criminales llevada a cabo por las madres de las
jóvenes asesinadas en Ciudad Juárez; las conquistas de las mujeres
indígenas e islámicas en su lucha por la igualdad y el respeto de la
diferencia, transformando desde adentro las culturas a las que
pertenecen; las prácticas innovadoras en defensa de la agricultura
familiar y las semillas tradicionales de las mujeres de Kenia y de
tantos otros países de Africa; la presencia de mujeres en los
movimientos antimineros (recordemos la muerte de Betty Cariño Trujillo
en Oaxaca) y en todos los que pelean por el reconocimiento de la
naturaleza como “bienes comunes”, tal como ocurre en estos días en la
Argentina
; la palabra de las mujeres palestinas que, cuando son
interrogadas por autoconvencidas feministas europeas sobre el uso de
anticonceptivos, responden: “En Palestina, tener hijos es luchar
contra la limpieza étnica que Israel impone a nuestro pueblo”.



* Doctor en Sociología del Derecho; profesor de las universidades de
Coimbra (Portugal) y de Wisconsin (EE.UU.). Traducción: Javier Lorca.

sábado, 26 de febrero de 2011

Leticia en el pais de la Clandestinidad: Crónica de un aborto en Chile

Este articulo cuenta la odisea de una joven mujer que aborta, da luces sobre cómo la pasan las más de 160.000 mujeres que abortan cada año en Chile.

Curiosamente en países donde el aborto está despenalizado y hay un mayor acceso a una educación sexual de calidad, es menos común que en Chile.

Los cientos de miles de mujeres que han abortado, se consideran excepción y no (como son) una minoría inmensa, que si se organizara en contra de la indignidad de la clandestinidad y el trauma que este significa, cambiarían la legislación en Chile, porque si pensamos en las 160.000 anuales desde el 2000, pasamos del millón y medio de VOTOS.

Finalmente es terrible pensar que la ciudadanía de las mujeres llega hasta la concepción, hasta allí llega su libertad, entonces el derecho a la vida del feto (por inviable que sea) se protege por sobre la vida de la madre quien pierde sus derechos, pero no sus deberes. Paralelamente no se protege al mismo feto después de nacer, no se le provee de educación de calidad, ni se apoya a la mujer en la crianza, es decir el feto es sagrado, pero al parecer el niño o la niña no es siquiera relevante.

Crónica

Leticia, es una joven mujer, ella sabe que su último ciclo fue el 19 de Noviembre de 2010 y que se atraso, pero no le dio importancia, pues siempre fue irregular así que era probable que ni se enterara de que estaba embarazada, pero curiosamente su cuerpo encontró maneras nada simbólicas de avisarle a través de sueños, que compartió con amigas.

Finalmente su hermana le aconsejo: “mira sabemos que no estás embarazada, pero por tranquilidad hazte un test”… se lo hizo y no quedo nada de tranquila.

La Primera Ecografía

El 23 de Diciembre Leticia se hizo una ecografía en el lugar más barato que encontró, pues no tiene cobertura de salud, ella estaba muy consternada, deseaba que fuera una falsa alarma y a la vez estaba aterrada de escucharle los latidos al feto.

Ya había decidido que en su situación económica no podía permitirse tener una guagua, sin embargo le preocupaba ser capaz de poder concebir en el futuro, cuando pudiera mantenerla. Fernando, el otro progenitor, era un amigo con ventaja, sin fondos y con otra guagua que mantener.

Leticia aprecio el tacto del hombre que le hizo la resonancia, primero le hablo de lo bien que se veía “su guagüita” y luego al escucharla llorar, cambio el lenguaje y hablo del feto.

Aterrador Internet

Paralelamente Leticia empezó una investigación por Internet, y le costó mantener la calma, pues las primeras 20 páginas que hablan del misoprostol dicen cosas tremendas para aterrar a las mujeres en su situación, dicen cosas tan descabelladas como “que el útero te va explotar”, después de un rato encontró otras páginas con contactos para comprar el misoprostol.

En ese momento habla con Fernando por teléfono y le cuenta, él se asusta y se altera, y va a ver a Leticia, cuando se encuentran se abrazan y Fernando le dice que la va apoyar en lo que decida, y cuando ella le comunica que planea abortar, el expresa alivio.

En conjunto juntan el dinero necesario, y van a ver al contacto que encontraron en internet que les vendería el misoprostol.

Información útil

Leticia quien había encontrado información por internet, llamo al servicio telefónico chileno “aborto información segura”[i] y se asesoro en otras fuentes de confianza. Leticia estaba confundida, pues la información desde las fuentes que le inspiraban confianza y la información que le daban las vendedoras era bastante diferente, sin embargo la clandestinidad la tenia sin mayores opciones que confiar en quien le vendiera las pastillas.

Comprando Misoprostol en el Metro

Las mujeres que llamo y que vendían el pack “aborto” le aseguraron ser matronas o enfermeras y ella les creyó, “porque una le cree más a una voz en el teléfono que a una wea que lee en internet” afirma Leticia. Se juntaron en un metro y la vendedora apareció mucho después acompañada de un hombre-guardaespaldas, la vendedora les aseguro a Leticia y Fernando que todo saldría bien y que podían llamarla si algo resultaba mal, Leticia había pedido las pastillas en su envase original, y los misoprostoles venían así, mas la mifepristona venia “suelta” y eso le causo sospecha.

El Primer Intento

Esa noche, Leticia acompañada de Fernando, se tomo “solemnemente” la mifepristona y se introdujo los misoprostoles vía vaginal, porque le parecía que así debían ser más efectivas y espero y espero y espero y lo único que consiguió fue hincharse, entonces llamo a la vendedora quien le recomendó que hiciera ejercicio, y empezaron a hacer ejercicio frenéticamente en la madrugada y sin resultados, era la noche de navidad… lo cual les daba risa, pensando, “oye y tu ¿qué hiciste en la navidad? aborté”

Al Medico

El lunes 27, fue a la consulta de un médico que practicaba abortos acompañada de Fernando y este doctor le dio una primera impresión bastante mala, le dijo que por ponerle unas inyecciones de mifeprostona (cosa que Leticia sabe que no existe) mas misoprostol en pastillas, le cobraba casi 300.000 pesos. Leticia se sintió molesta porque cuando inquirió detalles “hizo esa cosa típica de doctor de empezar a darte nombres técnicos, pero no información útil”.

Leticia decidió no ponerse en manos de este médico, paralelamente caminando por un parque ella y Fernando tuvieron una discusión, que mas bien fue un desahogo de puros nervios, ya habían gastado en el pack misoprostol antes, y en esto se les iban a ir a ambos sus ahorros, como Fernando expreso apenado “yo con esta plata quería hacer otras cosas”.

El Mundo Tiene Que saber

Decidieron encargar las pastillas a una fuente confiable, pero extranjera y se iban a demorar.

Mientras tanto Leticia decidió que el mundo “tenía que saber” y conto que estaba haciéndose un aborto en todos lados, y ahí se dio cuenta que entre sus amigas eran más las que habían abortado que las que no lo habían hecho, solo una persona le pidió “que lo pensara, por favor”, pero ella ya lo había pensado, no podía tener esa guagua.

Durante la primera semana de Enero 2011 tuvo que dar el paso más difícil, contarle a su mamá (con quien no vive), Leticia sabia que ella quería una nieta y esperaba llanto y tener que consolarla, sin embargo la mamá actuó con mucha sangre fría, pragmatismo y preocupación por el bienestar de Leticia “más que mi nieta, me preocupa tu salud mental”. Leticia expresa “quede enamorada de mi madre”.

Sangrado y Segunda Ecografía

Al poco tiempo se puso a sangrar y ese sábado se fue a hacer una segunda ecografía, con la esperanza de un aborto espontaneo, esta vez el ecografista era un católico creyente, y desoyó el pedido de Leticia de que “no me muestre nada”, al contrario repitió como una letanía maniaca “tu bebe esta perfecto, míralo” y “tu bebe es tan fuerte” en palabras de Leticia “fingió que yo era otra persona”.

Leticia sale destrozada de esa consulta, y por primera vez tuvo dudas “quizás, tiene que nacer…”, pero investigo y se entero que dado el anterior intento de aborto fallido, el feto tenía grandes posibilidades de nacer con el síndrome de Moebius que implica tener la cara paralizada, pero ese doctor casi la convence.

Maldito Correos de Chile

El lunes 17 de Enero, Fernando tenía que llamar a correos de Chile, para saber que pasaba con el paquete, Leticia estaba contra el tiempo, entrando en la semana 8, y Correos de Chile anuncia que se demoraran un par de semanas más en entregar el paquete.

Eso de las Hormonas no es cuento…

Leticia en ese instante estaba llorando todos los días, con nauseas, asco, sintiéndose posesiva con Fernando, y muy irritable, “las hormonas me dieron con todo”, Leticia cuenta que lo que más la ayudo con sus síntomas físicos y mentales fue la marihuana. “Las hormonas son súper fuertes es verdad y los antojos igual me daban, me comía las cebollas en escabeche como manzanas”.

De vuelta al medico

El lunes de la 9ª semana va al doctor donde antes había desconfiado, se había conseguido la plata, y el doctor le inyecto un liquido amarillo “que podía se pichi”, aunque él me decía que era mifepristona, por su investigación Leticia sabia que él le estaba mintiendo, pero no tenia opciones.

Contracciones

El mismo lunes 17, volviendo a la casa luego de la inyección, Leticia se empezó a sentir mal, tenia dolor en la espalda y adelante y unas puntadas dolorosísimas, el doctor le había explicado que no debería tener síntomas después de la inyección y Leticia pensó “esta wea es psicológica” y en verdad eran contracciones, el miércoles doblada de dolor volvió a ver al médico quien le dijo “el útero es sabio está tratando de botar al embrión”, y le puso los 4 misoprostoles debajo de la lengua, Leticia ya llevaba aproximadamente 10 días sangrando, además tuvo fiebre, dolores y vómitos.

Desde el lunes 17 hasta el lunes 24, Leticia no comió nada más que un melón y tomo bebidos con gas y azúcar.

El miércoles Leticia boto algo que tenia la consistencia y el tamaño del contenido de un paquete de mermelada de mora, su madre busco y no encontró el embrión que ya debería tener dos centímetros.

El lunes hacemos un raspaje

Ese mismo día, Leticia fue a hacerse otra ecografía y el embrión seguía ahí, el médico le dio 4 misoprostoles mas y le indico no tomar analgésicos para que ella pudiera controlar el proceso, no boto el embrión y le dio otra dosis más, y quedaron que el lunes 24 de enero ella se haría un raspaje, cosa que aterraba a Leticia, pero esta medida urgente, pues el embrión a esas alturas había muerto.

Leticia quedo agradecida de este doctor, él no le cobro por las dosis extras y la ayudo de verdad.

El domingo 23 Leticia convence a una amiga, para hacerle biomagnetismo y ver si así la ayudaba a botar el embrión, ella no quería, pero lo hizo luego que Leticia le asegurara que el embrión estaba muerto.

Buenas Noticias

El lunes 24 Leticia se hizo otra ecografía, el técnico no le dijo mucho, y Leticia lo interpelo “oye, pero yo tengo aborto retenido”, el no me quiso decir nada y que hablara con mi doctor, “pero yo quede con la impresión de que no tenía nada” y para celebrar se compro un helado, que era casi lo único que podía comer puesto que las pastillas le rompieron la boca.

El doctor le confirmo las buenas noticias y le dio antibióticos, asegurándole que si se los tomaba y evitaba así una infección no quedaría estéril, porque desde Leticia “yo no quiero quedar estéril, quiero tener hijos algún día”.

Alivio

Que todo hubiera terminado fue un tremendo alivio “todavía no lo creo”, ahora se dedica a comer y a dormir y tiene la mente en la luna.

Leticia se alegra inmensamente al sentir que “mi cuerpo es mío de nuevo”, y aunque ella siempre tuvo una postura a favor de la libertad y autonomía, y de que las mujeres controlaran sus propios cuerpos, lo que implica poder acceder al aborto. Antes de estar en la situación ella no entendía realmente lo que era, “pues es mucho más de lo que una puede entender si no le ha pasado”.

Leticia cuenta que el perder la autonomía y la propiedad de su cuerpo fue una agonía y una indignidad: “Estar embarazada sin quererlo es una violación constante”, y todo lo que sufrió fue por la ilegalidad. “Yo tenía los medios económicos, la red de apoyo, los contactos y sin embargo fue un infierno reculiado. Lo tuve todo a mi favor y fue una mierda”.

Leticia fantaseo todo el tiempo con vivir en un país donde fuera legal.

La respuesta de la gente a su alrededor fue increíble, ofrecieron juntar dinero, llamaban, ofrecían apoyo “fue demasiado bonito”.

Leticia compara su experiencia con la de otras, sus amigas y testimonios que ha encontrado en internet, para las otras había sido comparativamente fácil, Andrea especula que era porque ellas ya habían tenido hijos y tenían el cuello del útero menos apretado.

Leticia sigue con las hormonas causándole síntomas y si se hiciera un test aparecería embarazada, además de los antibióticos sabe que por un tiempo no podrá nadar o meterse en la tina. Ella ya está cansada de tanta intervención médica.

Aunque una semana después sigue sangrando señala, “lo he investigado y si no tengo de que preocuparme a menos que bote un coagulo del tamaño de una naranja”. Lo que me hace pensar que la clandestinidad, es algo que lleva a las mujeres al límite y que cambia la percepción del cuerpo, no como algo que se tiene que cuidar, sino que algo que tiene que aguantar.

Otras experiencias:

Consulte otras fuentes, y me dicen que el aborto con pastillas es en sí un proceso sencillo, y bastante eficiente, por lo cual concluyo que Leticia experimento más dificultades “técnicas” que la mayoría.

Derechos Sexuales y Reproductivos

Los derechos sexuales y reproductivos son derechos reconocidos en tratados internacionales, son considerados derechos humanos e incluyen entre ellos el derecho a elegir si se quiere o no tener hijos y el espaciamiento de estos, ademas reconoce el derecho al aborto terapeutico.

Información relevante en:

www.prosaludchile.org/es_inicio.php

menstruar.blogspot.com



[i] http://abortoinformacionsegura.blogspot.com/



jueves, 27 de enero de 2011

¿Ser Víctima o No?



Por Carina Blomqvist

Víctima.
(Del lat. vĭctima).
1. f. Persona o animal sacrificado o destinado al sacrificio.
2. f. Persona que se expone u ofrece a un grave riesgo en obsequio de otra.
3. f. Persona que padece daño por culpa ajena o por causa fortuita.
4. f. Persona que muere por culpa ajena o por accidente fortuito.
Fuente: Real Academia Española

Viendo lo común que es la violencia sexualizada, quizás cada mujer este obligada a examinar su propia explotación. Hoy en día, muchas mujeres sienten un gran rechazo a verse a si mismas como ”víctimas” de la violencia sexualizada. En parte, creo que este rechazo parte con como es interpretada la palabra.



Cuando la clase obrera creció en Europa durante los años 1800, era obvio ponerse en una posición de víctima. El hecho de ser explotado era la razón fundamental para protestar en contra de la represión. Pero durante los 1900 y el nacimiento del individualismo, mucha de esa conciencia desapareció. El ser víctima de algo ya no era fruto de la represión o impulsora de una lucha de resistencia, sino que se convertió en una expresión significando que tu eres un fracaso como persona.

Y claro, en una sociedad donde la vulnerabilidad es despreciada, nadie se quiere reconocer como se interpreta la palabra víctima hoy en día; débil, desamparado, vulnerable, pequeño e impotente.

Gunilla Nordenfors escribe en su libro que puede entender de que, por el momento se siente mejor decir que yo no soy una víctima, porque infunde una sensación de que yo misma tengo el control sobre mi vida. Pero si no podemos reconocer que somos víctimas de violación, violencia, acoso, discriminación en el trabajo y muchos otros tipos de represión, tampoco vamos a poder hacer nada al respecto1. Creo que debemos retomar la palabra de los que quieren acallar nuestra lucha! No existe una oposición entre siendo una mujer víctima de algo/alguien y siendo una mujer fuerte y luchadora. Al contrario. Los que nunca tuvieron que luchar un día en su vida, que navegan por la vida sin ningún problema, ellos no tienen que ser fuertes ni luchar. Somos nosotras – las víctimas – que somos las fuertes y valientes!



Vivir en una sociedad machista, donde las mujeres somos reprimidas, trae consigo que las mujeres somos ”víctimas” por nuestro sexo. El hecho de ser mujer implica que hombres van a tener poder sobre mi en muchas situaciones. Somos víctimas de una represión. Pero esto no significa que somos víctimas indefensas. Resistimos hasta en los momentos más dificiles, hasta cuando estamos siendo expuestas a violencia de la forma más brutal. Estudios y relatos de mujeres muestran de que las mujeres tienen estrategias de resistencia, por ejemplo el decir que no, luchar fisicamente, tratar de evitar el agresor y/o fingir enfermedad, escribe la sociologa inglesa Liz Kelly2. Son estrategias para sobrevivir. O sea, que yo sea reprimida y explotada, no significa que acepte la respresión. Simplemente trato de sobrevivir en una sociedad hecha por hombres, para hombres.



Creo que es importante que discutamos sobre el término víctima. Porque yo creo que aunque sea dificil, debemos reconocernos como tales para poder luchar de forma más eficiente en contra del machismo. Quiero poder decirle una mujer que quizás todavía no se de cuenta del machismo: ”Despierta, estás siendo discriminada!” O sea, estás siendo víctima de discriminación. O ”que te hagan comentarios sobre tu cuerpo no es normal, es parte de la represión de la cual somos víctimas”. ETC! Dándonos cuenta de que somos víctimas de una represión machista, podemos hacer muchos más. No le tengamos miedo a una palabra que fue robada y deformada. Retomemos la palabra, retomemos la conciencia para que nunca callen nuestra lucha!

[1]Agneta Lundström, Gunilla Nordenfors, Gerda Christenson & Maggi Wikström: Tystnaden är bruten-Ta ansvar! ROKS, 2001
[2]Liz Kelly, Sheila Burton & Linda Reagan: Sexuella övergrepp mot kvinnor & flickor, ROKS 1997