martes, 30 de abril de 2013

Discriminaciones, violencias y obstáculos contra las personas trans en el sistema de salud, educacional y laboral


Por Michel Riquelme N.
Las personas trans (transexuales, transgéneras, travestis e intersex) representamos una parte de la sociedad que históricamente ha sido invisible. Primero fuimos encasilladas por códigos penales como delincuentes y pervertidas para luego ser reclasificadas como trastornadas, anormales y fetichistas por códigos médicos. Estás clasificaciones y denominaciones sobre nuestros cuerpos siempre han sido hechas por otros, otros con poder y supuestos estudios que les dan este poder. Sin embargo con la instauración del sistema de Derechos Humanos, las poblaciones marginadas e invisibles de la historia, hemos podido decir que ante todo somos seres human*s y por lo tanto con los mismos derechos que cualquiera. Del mismo modo esas clasificaciones estigmatizantes que se nos achacaron siempre, han ido quedando atrás gracias a que hemos sido capaces de autonombrarnos, autorepresentarnos y decidir que queremos para nuestras vidas, quitándoles el poder sobre nuestros cuerpos a quienes sin vergüenzamente se lo arrogan.
 A pesar de la lucha diaria que hacemos por sobrevivir en un sistema que no esta pensado para nosotr*s y de los logros que hemos alcanzado, como circulares para el respeto de nuestras identidades de género en los servicios de salud públicos, las discriminaciones, violencias y obstáculos siguen siendo también cotidianos. A continuación detallaré tres áreas de la estructura social, donde las personas trans enfrentamos estos problemas y que impiden el libre desarrollo de nuestras vidas.
 Area de salud
 Las personas trans enfrentamos discriminaciones y violencias basadas en nuestra apariencia física y nuestra identidad de género. El típico caso de una mujer que llega a un centro de salud para ser atendida y al ser llamada en voz alta con un nombre “de hombre”, causa todo un revuelo en la sala de espera, susurros burlescos y hasta “tallas” contra la paciente. Estas humillaciones no son incocentes, tienen la intención de intimidarnos y obstaculizar que accedamos a los mismos espacios que el resto. Una persona humillada o discriminada en un centro de salud, dificilmente regreserá aunque necesite atención médica.
 Aunque han habido avances en el respeto a la identidad de género de las personas trans en los centros de salud públicos gracias al trabajo de las organizaciones sociales que nos dedicamos a capacitar estos centros y los documentos de respaldo que ha emitido el MINSAL, lamentablemente aún persisten situaciones donde funcionarios/as se niegan a respetarnos hasta el punto incluso de no atendernos o hacerlo de manera despectiva y negligente. En el caso de la salud privada, esta situación se agudiza aún más ya que no existe ninguna obligación por parte de estos prestadores de salud a respetar la identidad de género de las personas trans.
 A pesar de que hace más de 40 años que en Chile se realizan cirugías de readecuación genital en el sistema público de salud a personas trans que lo soliciten, sólo hace 3 que oficialmente existe un documento técnico respaldado por el Ministerio de Salud que regula estas y otras prestaciones a las personas trans por motivos de su transición de género. Del mismo modo, aunque la mayoría de las prestaciones de salud descritas en este documento técnico (Vía clínica para la adecuación corporal) son comunes al resto de la población y se realizan cotidianamente en muchos hospitales del país, sólo algunos de estos recintos han tenido la voluntad de ofrecerlas también a personas trans y designar profesionales que se preocupen de esto, lo que evidencia los prejuicios y discriminaciones que aún persisten en el área de las ciencias de la salud, donde muchos “profesionales” simplemente no nos atienden y tampoco están informados de cómo derivarnos a otros profesionales que si nos respetan. Encontrándose muchas veces nuestras solicitudes de atención en un callejón sin salida dentro del sistema de salud.
 La escasez de profesionales de la salud que nos respeten y quieran atendernos, hace también que el mercado informal de salud tenga gran cantindad de clientes trans pagando por tratamientos hormonales de dudosa procedencia e intervenciones quirúrgicas en manos de verdaderos “carniceros” a quienes sólo les interesa que sus clientes les paguen los millones que cobran por la cirugía sin importar los resultados funcionales de la intervención, provocando daños irreparables a la salud de las personas trans.
 Area educacional
 El principal obstáculo en el sistema educacional para las personas trans pasa porque no nos respetan nuestra identidad de género y por la violencia que recibimos cuando queremos expresarnos tal cual somos, violencia que muchas veces es amparada por el propio cuerpo docente o ejercida por este que en su afan de “educar como corresponde” no mide el daño psicológico que provoca la represión contra las personas trans.
 La férrea división sexual que existe en el sistema escolar, desde la división en uso de uniformes para niñas y uniformes para niños hasta la división en actividades exclusivas para niños y actividades exclusivas para niñas, hace que las personas trans desertemos del este sistema por no encontrar una solución a nuestras necesidades, que no son “exclusivas de niños” o “exclusivas de niñas”. Este sistema nos oprime y no nos deja expresar quienes somos. Se nos violenta con humillaciones y obligatoriedad de usar el uniforme del “sexo que nos corresponde” sin escucharnos y sin tomar en cuenta nuestras necesidades específicas, se nos cuestiona constantemente, no se nos cree, nos dicen que es una etepa y que se nos va a pasar, que es un capricho. Nosotr*s nos preguntamos ¿porque una persona trans de 10 años no puede saber con seguridad si es trans o no pero una persona de la misma edad, si puede saber con absoluta certeza que es hombre o mujer?
 Area laboral
 El sistema laboral constituye una de las principales barreras para las personas trans en nuestro desarrollo de vida debido a que para poder ser contratadas en cualquier trabajo debemos presentar nuestros documentos legales en los cuales figura nuestro nombre y sexo legal, que no son los que utilizamos socialmente y tampoco representan nuestra apriencia física. Ante esta situación la mayoría de empleadores, simplemente desechan nuestros curriculms y no nos dan ninguna oportunidad laboral.
 Para que una persona pueda cambiar legalmente su nombre debe presentar una demanda civil, debe tener acceso a un abogado y esperar por lo menos 8 meses a que finalice su demanda ¿Qué hacen las personas trans que no pueden acceder a un abogado? ¿De qué viven las personas trans mientras esperan los 8 meses a 2 años que puede durar la tramitación de su demanda? Intentar sobrevivir en la precariedad económica y laboral.
 Por supuesto que muchos otros aspectos de la sociedad quedan fuera de este ánalisis sobre las discriminaciones, violencias y obstáculos que enfrentamos las personas trans en el Chile de hoy. Pero hago incapié en estas tres áreas debido a que muchos de estos problemas se aminorarían si el estado reconociera el derecho de todas las personas decidir sobre su propia identidad de género. Si hoy podemos elegir nuestra etnia, religión y creencias, también debemos poder elegir nuestra propia identidad y no que sigan siendo otros los que decidan.
 Por todo esto es necesario la promulgación de una Ley de Identidad de Género en Chile, respetuosa del derecho de cada quien a decidir su propia identidad y a la altura de los estándares internacionales en materia de Derechos Humanos e identidad de género.

1 comentario:

  1. El fanatismo es lo peor: http://www.anticiencia.com/2013/10/detienen-catolico-por-ponerle-candado_8.html

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